Cae la conexión local de una organización internacional que vendía opiáceos en Estados Unidos vía Internet
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En un trabajo en conjunto entre la Justicia argentina y la norteamericana, fue desbaratada la conexión local de una importante organización que vendía medicamentos de manera ilícita en los Estados Unidos y luego lavaba el dinero producto de esas operaciones ilegales en Buenos Aires, a través de operaciones financieras y de fideicomisos dedicados a la construcción de viviendas de pozo. La investigación, que demandó más de un año y medio de pesquisas e intercambios internacionales, contó con la participación de la División Intervenciones Informáticas Complejas de la Policía de la Ciudad, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y, en Estados Unidos, del Departamento de Justicia y la agencia federal antidrogas, DEA.
Según la investigación, la banda operaba en los Estados Unidos desde una página web denominada "Goldpharma". En la Argentina, el dinero obtenido a través de la venta sin receta de medicamentos opiáceos, se introducía al sistema por medio de dos compañías financieras llamadas "Grupo Smile" y "Financiera DTS". Ayer, los detectives de la policía porteña realizaron varios allanamientos que concluyeron con el arresto de cinco sospechosos que, a partir de ahora, serán sometidos a un proceso de extradición.
Según detallaron voceros judiciales y policiales, la banda criminal comercializó diferentes tipos de drogas. Los investigadores las dividieron en distintos grupos ya que algunas son legales en los Estados Unidos, aunque por su potencial adictivo, solo se permite su prescripción con receta médica, por lo que su venta libre está prohibida. El primer grupo de fármacos son oxicodona, hidrocodona, codeína, tapentadol, anfetaminas y metilfenidato, sustancias controladas del Listado I, de acuerdo con el titulo 21 del Código Penal de los Estados Unidos. También, traficaban tramadol, alprazolam, carisoprodol, zolpiden y diazepam.

Fuentes de la pesquisa dijeron que las sustancias provenían de India y de Rumania (país donde hubo redadas y varios detenidos). Aquí en la Argentina hubo casi dos decenas de agentes de la DEA operando, con acuerdo de las autoridades.
"Desbaratamos una banda que lavaba dinero de la venta de productos opiáceos en los Estados Unidos. Fue un trabajo junto con la DEA, la AFI, la policía de la Ciudad, la División de Ciberercrimen, el juez Pablo Yadarola y el fiscal Diego Iglesias. Gracias a todo este trabajo en conjunto que hemos hecho, además, junto a la ministra Patricia Bullrich, hemos logrado desbaratar esta organización. Acá en Buenos Aires, la banda contaba con dos financieras que eran parte de los instrumentos para lavar el dinero", dijo a LA NACIÓN Diego Santilli, vicejefe de gobierno porteño actualmente a cargo del Ministerio de Seguridad y Justicia de la Ciudad.

Las ganancias percibidas por el multimillonario negocio (en los Estados Unidos los analgésicos opiáceos son utilizados como drogas euforizantes) se "lavaban" en la Argentina para reinyectarlas en el circuito de dinero lícito. A través de dos "cuevas", la organización había armado una estructura financiera con el objeto de colocar esos fondos. Por ejemplo, a través de proyectos de construcción de inmuebles mediante el pago de cuotas (ventas "de pozo") por medio de fideicomisos inmobiliarios, la adquisición de diferentes monedas digitales -como Bitcoins- y a la facilitación de los medios necesarios para que los miembros de la organización dedicada al tráfico ilícito de drogas efectuaran retiros de dinero en efectivo en el país.
La fuerza de seguridad porteña realizó en total 21 allanamientos, 17 en la Ciudad de Buenos Aires y los restantes en los partidos bonaerenses de General San Martín, Tigre, Pilar y La Plata.
El saldo del operativo fue de cinco detenidos, tres de ellos buscados por la DEA y dos por lavado de dinero; y se produjo el secuestro de más de u$ 400.000 dólares, dos millones de pesos en efectivo y 890.000 en cheques; 11.200 euros y cantidades menores en moneda brasileña, inglesa, turca, peruana y uruguaya.
Además fueron incautados un total de 13 vehículos entre motos importadas, camionetas y autos de alta gama; escrituras de inmuebles en la Ciudad, el Gran Buenos Aires y la costa atlántica; títulos de rodados y embarcaciones; pasaportes, documentación de flotas de taxis, comprobantes de cuentas bancarias en Panamá y Belize, aproximadamente 100 tarjetas de crédito, 600 tarjetas prepagas innominadas, y gran cantidad de facturas, contratos, tickets y otros papeles contables.
"La investigación empezó en Wisconsin en el 2015. Dos años después trajeron la pesquisa a la Argentina. Ahí nosotros analizamos toda la información que trajeron ellos y empezamos a trabajarla. Después de un año y ocho meses en donde primero se armó el mapa de toda la banda y después los puntos distribución, terminamos de armar la red que manejaban en el mundo para así lograr los arrestos", dijo el director de la División de Cibercrimen de la Policía de la Ciudad, Gabriel Rojas.
Y agregó: "Cuanto tuvimos la verdad de cómo operaba empezamos a ver cómo se movían acá. Toda la información se la entregamos a la Justicia estadounidense y ellos comenzar el proceso de extradición de los imputados"
El tramo argentino de la investigación quedó radicado en el juzgado en lo penal económico a cargo de Pablo Yadarola. El Ministerio Público está representado por la fiscal María Gabriela Ruiz Morales y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procurar), conducida por el fiscal federal Diego Iglesias.
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