
Violencia de género
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MENDOZA.- El triple femicidio de anteayer, el caso más impactante de los últimos años en la provincia, no deja de sorprender. Ayer se supo que el chico de 9 años que denunció el crimen pasó más de cinco horas encerrado en el baúl de un auto con su perro. Desde poco antes de las 3, cuando por poco escapó de las manos de aquel al que llamaba "papá", hasta las 8, cuando se animó a llamar por celular a su abuela para revelarle la magnitud de la masacre que se había llevado a su madre, a su tía y a su bisabuela.
Él y su hermano de 11 años, que está internado en el hospital pediátrico Notti en grave estado, con múltiples heridas de cuchillo, ya identificaron al autor del triple femicidio: a Daniel Gonzalo Zalazar, el profesor de artes marciales, que había ido a la casa a discutir con la madre de los chicos, Claudia Arias, por la paternidad de Mía, una beba de 10 meses a la que se negaba a reconocer sin antes someterse a los estudios de ADN. La beba también pelea por su vida en el Notti.
El señalado como autor de la masacre del tranquilo y tradicional barrio Trapiche fue indagado y repitió la misma versión que había dicho el domingo a la mañana, cuando fue detenido en el hospital al que había llegado para hacerse atender un corte en el brazo: que había sido herido durante un asalto. Sin embargo, fuentes del caso dijeron al diario mendocino El Sol que el profesor de artes marciales intentó atentar contra su vida en la celda que ocupa en la comisaría 7» de Godoy Cruz. Eso obligó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad hasta su traslado al penal, que se hizo ayer.
En ese mismo lugar habría confesado con un lacónico: "Me hicieron sacar..." Se refería, aparentemente, a las discusiones que tenía con Arias en torno a la paternidad de Mía. En ese arranque atacó y mató a su ex pareja, de 30 años; a la tía de la mujer, Marta Ortiz, de 45 años, y Silda Vicenta Díaz, la abuela, de 90, además de a la beba y al chico de 11. Por todos ellos, un centenar de familiares y amigos de las víctimas marchó ayer hacia la Legislatura provincial y exigió acciones proactivas del Estado y la sanción de la ley de emergencia contra la violencia de género.

Poco antes de que empiece esa marcha, un cuidacoches halló en pleno microcentro de la Ciudad, cerca de la casa de Zalazar, un cuchillo y ropa ensangrentada. Serán sometidas a peritajes para establecer si fueron usados en la masacre.
La vocera del Ministerio Público, María Teresa Day, aclaró aún más la hipótesis sobre el móvil del triple crimen: adujo que Zalazar le insistía a Arias la realización de un análisis de ADN para determinar si era el padre de la beba. La negativa de la mujer habría hecho estallar al hombre. "El móvil ha sido el tema de la paternidad, lo que provoca la ira y desencadenó la masacre", señaló la funcionaria judicial, quien opinó que el taekwondista es "imputable porque sabía lo que estaba haciendo".
La hermana de Claudia, Paula Arias, afirmó que ambos no mantenían una relación formal y que él no quería hacerse cargo de la beba. "La llamó y le dijo que le iba a acercar dinero para comprar leche. Mi hermana tenía la ilusión de que él se hiciera cargo de la beba, por eso creo que le debe haber abierto la puerta" durante la madrugada del domingo.
"Sabón" Zalazar llegó a la provincia hace diez años desde Río Gallegos natal, Santa Cruz. Aquí comenzó a estudiar Medicina y estaba de novio con otra chica. Conoció a Claudia Arias como profesor de taekwondo de los hijos de la víctima, y aún vivía con una hermana en un departamento de esta ciudad. La relación con ella nunca fue formal, y empeoró con el embarazo y el alumbramiento. En los últimos tiempos, aparentemente, habría intentado un acercamiento y una resolución en torno a la cuestionada paternidad.
Pero, aparentemente, Claudia y su familia le impedían el acceso a la casa. Fuentes del caso dijeron que anteanoche Zalazar contó que su ex pareja llamaba a la policía cada vez que él intentaba acercarse, bloqueándole toda posibilidad de contacto con la pequeña y con los otros menores. Las autoridades afirmaron que no había denuncias formales contra el taekwondista en Mendoza, aunque no se descarta que sí las tuviera en Santa Cruz. "Estaba tranquilo, pero lo que más llamó la atención fue su frialdad", señaló una fuente de la investigación que estuvo en contacto con Zalazar en la celda.




