En Cromagnon perdió un hijo; ahora, a su nuera y a su nieta en un choque
María Rosa Diéguez es suegra y abuela de las dos víctimas de un policía bonaerense que entró de contramano en el Camino del Buen Ayre y embistió el auto en el que viajaban
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María Rosa Diéguez perdió a su nuera Leticia y a su pequeña nieta Julia, de cuatro años. Un policía que, quizás ebrio, entró de contramano en el Camino del Buen Ayre en la madrugada del domingo segó sus vidas en un instante. La tragedia volvió a golpearla casi once años después del primer gran golpe: el 20 de diciembre de 2004, los gases letales del incendio en Cromagnon se llevaron a uno de sus tres hijos, Juan Ignacio Lanatta Diéguez.
"Es la segunda tragedia por la que tenemos que pasar. Nos volvieron a destruir", decía ayer María Rosa, justo en el día en que se conocía el fallo que confirmaba las condenas para los acusados por la catástrofe del boliche de Once. Justo el día en que su hijo Juan Martín, internado con golpes de todo tipo, sobreponiéndose al dolor físico, debe contener a Joaquín, que no para de preguntar qué les pasó a su mamá y a su hermana.
No le podrá explicar todavía al chico de seis años que, anteayer a la madrugada, el teniente de la policía bonaerense Gastón Alcaraz, de 40 años, entró en la autopista por donde no debía, a toda velocidad, los chocó cuando volvían a su casa en Caballito, mató a su madre y a Julia y les destrozó el futuro a ellos.
Por el doble homicidio, el policía fue desafectado de la fuerza y quedó detenido. La Justicia investiga si conducía alcoholizado. Una versión indica que ante sus pares se quebró y les confesó que había bebido "unas copas de más" tras pelearse con su mujer. Ante el titular de la Fiscalía N° 4 de Morón, Alejandro Jons, Alcaraz se negó a declarar.
"Perdí a uno de mis hijos en Cromagnon, Juan Ignacio, de 20 años. Hoy [por ayer], el día en que se dicta sentencia, tengo que volver a sufrir una tragedia", reflexionó María Rosa, incrédula.
"El nene [Joaquín] está bien, pero todavía sigue en terapia por los golpes que recibió, sobre todo en el estómago. Mi hijo lo está conteniendo, tratando de que se reponga. Uno se olvida si siente dolor porque tiene a su hijo preguntando por su mamá y su hermana", agregó la mujer. Desde anteayer, Juan Martín no se despega de al lado del niño mientras permanece internado en observación. El colegio Marianista, al que asistían ambos chicos, estuvo ayer cerrado por duelo. Fue, para esa tradicional institución de Caballito, el segundo drama del año: el 25 de abril, a Rocío Guevara, que iba a primer año, la mató de un tiro su madre, Mirta Martínez, policía de la Federal.
Policía en infracción
La Justicia aguarda los resultados de los peritajes toxicológicos realizados a Alcaraz para determinar si estaba ebrio cuando desencadenó la catástrofe. Según señalaron a LA NACION fuentes judiciales, el policía prestaba servicio en el Comando de Prevención Comunitaria (CPC) de San Martín y estaba franco de servicio en el momento del choque.
Por ahora está claro que poco antes de la 1 del domingo, Juan Martín Lanatta y Leticia Baracchini y sus hijos Joaquín y Julia iban en su Honda por Buen Ayre hacia la Panamericana. Nunca pudieron haber imaginado que de contramano por la salida de la autopista hacia la calle Martín Fierro, a la altura de Hurlingham, se les cruzaría un bólido, la Peugeot Partner gris que conducía Alcaraz.
La Partner embistió con violencia al vehículo familiar. Producto de la colisión, Leticia murió en el instante, mientras que la niña falleció minutos después, cuando era trasladada de urgencia al cercano hospital Posadas. El conductor del Honda y su hijo también sufrieron lesiones y fueron hospitalizados, aunque ayer se encontraban fuera de peligro. El menor permanecía en observación, según confirmaron los familiares a LA NACION.
Según las primeras hipótesis que manejaban los investigadores, el policía habría querido evitar el peaje ubicado a algunos metros de la bajada de Martín Fierro. Para llegar a la traza principal del Camino del Buen Ayre tomó ese tramo de contramano. En los peritajes trabajaban especialistas de la Gendarmería.
Tras quedar detenido el teniente Alcaraz, acusado de doble homicidio simple en concurso real con lesiones leves, la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense decidió apartarlo de la fuerza hasta que se resuelva su situación procesal.
En la víspera de la Nochevieja de 2004 la familia Lanatta Diéguez se convirtió en una de las 194 protagonistas de la peor catástrofe por causas no naturales de la Capital. Juan Ignacio murió allí por la culpa y la negligencia de otros. Ayer debió haberse hablado de ellos por otra cosa, por un acto de justicia, no por el drama de dos nuevas muertes. "Llevamos casi 11 años con este juicio por Cromagnon y ¿ahora esto?", resumió Paula, familiar de las víctimas. El dolor volvía a atenazarlos, como hace más de una década.
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