Cambia la cúpula del servicio penitenciario de Santa Fe mientras buscan a seis presos evadidos

Buscan a seis presos que no fueron recapturados después de la escandalosa fuga
Buscan a seis presos que no fueron recapturados después de la escandalosa fuga
Germán de los Santos
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13 de mayo de 2019  • 11:55

ROSARIO.- Cinco días después de la fuga de nueve presos en la autopista Rosario-Santa Fe, el gobierno provincial decidió realizar cambios en la conducción de las cárceles de la provincia, luego de que la investigación se centrara en que la evasión de los reclusos ocurrió por "negligencia" o "complicidad" de los diez agentes del Servicio Penitenciario que viajaban con los 13 internos en el ómnibus de traslado. Seis de los reos que se fugaron el miércoles pasado aún no pudieron ser recapturados.

Un día después de la sonada fuga, un interno de la Unidad Penitenciaria N°1 de Coronda, donde estaban alojados los que huyeron, fue asesinado por otro recluso en una pelea con facas. Ambos eran oriundos de Rafaela y estaban alojados en el pabellón N°3. Esta cadena de hechos graves vinculados a los presos y a las cárceles impulsó al gobierno a hacer cambios en la conducción del Servicio Penitenciario.

El ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, confirmó a LA NACIÓN que el Servicio Penitenciario será conducido por Pablo Cococcioni, que ya estuvo en ese cargo antes de pasar a la Secretaría de Coordinación de Gabinete y Articulación con el Poder Judicial, puesto que ocupa actualmente. Habrá una conducción compartida con el actual subsecretario de Asuntos Penitenciarios, Juan Martínez Saliba.

Pullaro confirmó que se reemplazó a los cincos directores de las cárceles de Santa Fe y que también hubo una decena de cambios en los cuadros jerárquicos del Servicio Penitenciario.

Las reformas se produjeron luego de que el propio gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, afirmara que en la fuga de presos "cuanto menos hubo negligencia o mala praxis" de los responsables del traslado.

La investigación judicial, a cargo de la fiscal Carina Bartocci, apunta justamente a que la fuga se produjo por "negligencia" en el traslado de los presos, que no iban esposados como se debía, o que existió "complicidad" de parte de los diez agentes del Servicio Penitenciario que trasladaban a los 13 detenidos desde la Unidad Penal N°3, donde habían tenido durante la mañana visitas íntimas con sus parejas de Rosario, a la cárcel de Coronda.

Ese punto desató otra polémica entre el gobierno y el Poder Judicial, porque el traslado de los reclusos desde Coronda hasta Rosario -unos 100 kilómetros- fue autorizado por la propia Justicia. Lifschitz dijo que "el sistema judicial hace concesiones en función de los derechos de los detenidos y se generan situaciones riesgosas".

El vicepresidente de la Asociación de Magistrados, Gustavo Salvador, opinó que esas afirmaciones "no eran acertadas". En la dinámica de resguardarse de las culpas, el funcionario judicial sostuvo que el Tribunal "emite la orden", pero aclaró: "Cómo se efectúa el traslado es algo ajeno al Poder Judicial. Para eso está el Servicio Penitenciario".

A las 13.15 del miércoles pasado los agentes penitenciarios comenzaron a sentir un olor extraño y a percibir que había humo en la parte de atrás del ómnibus que trasladaba a 13 presos hacia la cárcel de Coronda. Una de las versiones que manejan los investigadores es que el humo podría haber sido producto de que los reclusos estaban fumando marihuana.

Uno de los agentes, según la versión del gobierno de Santa Fe, se acercó para ver qué pasaba en la parte de atrás del colectivo y un grupo de reclusos lo redujo y le sacó la pistola 9 milímetros. Con el arma en su poder, y en medio de un caos, los presos protagonizaron una rebelión en plena autopista Rosario-Santa Fe y robaron el armamento a otros cuatro efectivos.

Los guardias hicieron detener el ómnibus y los presos bajaron a la ruta con las armas. Ninguno de los agentes disparó su arma. En la huida robaron dos autos, un Fiat 147 y un VW Suran negro con los que siete se escaparon por un camino de tierra aledaño a la autopista.

Dos presos que quedaron a pie fueron recapturados por la Policía una hora después y un tercero durante la tarde. Seis reclusos permanecen prófugos y durante los primeros días fueron buscados por más de 200 uniformados de la Policía de Santa Fe.

Aunque aún no hay fecha para imputar formalmente a los diez agentes penitenciarios, los investigadores esperan que "se rompa el pacto de silencio entre los efectivos". Es probable que si existió complicidad, el "arreglo" no haya sido con todos.

Hugo Peralta, experto en fugas
Hugo Peralta, experto en fugas

Experto en fugas

La búsqueda de los seis prófugos está a cargo de la Policía de Investigaciones (PdI) y la Tropa de Operaciones Especiales (TOPE). Entre los presos fugados se encuentra Hugo Peralta, a quien sus antecedentes le dan por ganado el mote de especialista en escapar de los agentes del Servicio Penitenciario de Santa Fe.

Peralta se había fugado en octubre de 2017 de la Unidad Penitenciaria Nº16, de Pérez, tras reducir, junto a otros reclusos, a cuatro agentes, y traspasar los paredones del penal. Un mes después fue detenido en Rosario.

En poco más de un año y medio, este preso de 37 años, condenado por robo calificado en dos oportunidades, se fugó dos veces. Y a pesar de haberse escapado en octubre de 2017, Peralta, según informes del Servicio Penitenciario, tenía conducta "ejemplar" aunque era "reincidente": ingresó por primera vez a una cárcel en 2008 y carga con una condena a 20 años y dos meses de prisión.

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