Guille Cantero, líder de los Monos: un preso que nadie puede controlar

Ariel Cantero, más conocido como Guille, el líder de los Monos
Ariel Cantero, más conocido como Guille, el líder de los Monos Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Germán de los Santos
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13 de enero de 2020  • 17:04

ROSARIO.- Ariel Cantero, alias Guille, líder de Los Monos, suma 53 años de condenas y estuvo alojado en seis cárceles, dos de Santa Fe y cuatro federales, pero en ningún lugar lograron cortar las riendas del manejo de una banda narco que aún genera terror.

A pesar de estar detenido en el penal de Marcos Paz, Guille está sospechado de ser el artífice del ataque a tiros de anteanoche contra el casino de Rosario, donde una bala calibre 9 milímetros atravesó la cabeza del gerente del Banco Nación de Las Parejas, Enrique Encino, que se encontraba en el balcón donde está permitido fumar.

Por su historia y su presente, Guille Cantero parece ser un preso imposible de controlar dentro de una cárcel. Está sospechado de ordenar no solo este ataque a balazos contra el casino, sino los otros dos atentados contra edificios del Estado que se produjeron durante las últimas dos semanas. El viernes pasado fue baleada una oficina del Servicio Penitenciario y el 3 de este mes siete disparos perforaron los vidrios del Centro de Justicia Penal.

Todo lo habría tramado desde el pabellón donde está recluido en la cárcel de Marcos Paz. Los detonantes para generar esta conmoción social, con un ataque a una hora pico en un casino, habrían sido el posible traslado a un penal federal de la Patagonia, que pidieron las autoridades del gobierno de Santa Fe a sus pares nacionales el 21 de diciembre pasado, y el intento de cobrar dinero a personas vinculadas al casino a cambio de "seguridad", es decir, que no haya problemas en esa zona.

Para articular ese plan estaba Maximiliano Díaz, alias Cachete, quien fue detenido en la madrugada de este lunes en el centro de Rosario. Hay escuchas telefónicas que probarían que Díaz actuaba en nombre de Cantero. No es la primera vez que suceden este tipo de ataques de parte de Cantero. Antes ordenó atentados similares desde otros penales, como Ezeiza, Piñero y Resistencia. En octubre de 2018 lo imputaron por haber ordenado siete ataques a balazos contra propiedades vinculadas a jueces, entre ellas, las de Ismael Manfrín, Marisol Usandizaga y Juan Carlos Vienna.

El sospechoso detenido por su presunta vinculación con el ataque
El sospechoso detenido por su presunta vinculación con el ataque Fuente: Télam

Desde que decidió entregarse en junio de 2013, en medio del raid de venganzas y asesinatos entre las bandas narco -elevaron a 264 los homicidios en Rosario ese año-, Cantero eligió la cárcel para protegerse y para seguir controlando un negocio millonario desde un pabellón.

Eso explica que el líder de los Monos haya cometido más delitos dentro de un penal que en libertad.

Fue sentenciado en cuatro causas judiciales en los últimos dos años. En el fuero provincial recibió una pena de 21 años de prisión, por homicidios y asociación ilícita. Y las otras tres sentencias que carga sobre sus espaldas en el fuero federal -que suman 32 años- se produjeron por delitos que cometió mientras estaba tras las rejas.

Daba órdenes a través de teléfonos celulares y también fijos dentro de su celda. Cuando no podía usar estos aparatos transmitía las órdenes a las visitas que recibía, muchas de ellas "compradas". Y siempre actuó con la sospecha de contar con la complicidad de los agentes penitenciarios, aunque en ningún caso fue condenado ni se investigó ese nexo.

En octubre pasado Cantero fue condenado a diez años de prisión por el secuestro extorsivo de un joven, a quien los cómplices del líder de Los Monos se equivocaron cuando lo raptaron en el barrio Triángulo, en el sur de Rosario. Era el hijo de un carnicero que nada tenía que ver con la geografía narco que Guille pretendía ordenar.

La idea del líder de Los Monos era secuestrar en Rosario a personas vinculadas con el mundo narco para obtener dinero por los rescates, según investigó el fiscal federal Santiago Marquevich. En las escuchas telefónicas Guille habló de conseguir "plata fácil", "por lo menos tres palos", con este tipo de operaciones.

Los secuestradores que recibían órdenes de Cantero, los hermanos Ezequiel y José Fernández, encontraron rápido la muerte. Fueron acribillados junto a Gerardo Abregú siete meses después dentro de un auto en Granadero Baigorria. Por ese hecho se acusó a un alfil de Esteban Alvarado, otro narco enemigo de Los Monos.

Luego, en diciembre de 2019 fue condenado a siete años de prisión por un tribunal federal por integrar una banda narco junto con ex barras de Rosario Central, cuyo líder era Mario Visconti, quien también terminó ejecutado.

El 6 de diciembre de 2018 la justicia federal de Rosario lo condenó a 15 años de prisión por narcotráfico, la primera pena de ese delito federal que enfrentaron los miembros de esta banda narcocriminal que existe hace más de 20 años en Rosario. Y en abril de 2018 la justicia provincial condenó a Guille a 22 años de cárcel por asociación ilícita y el homicidio de Diego Demarre.

En junio pasado se detectaron en la cárcel de Ezeiza las triangulaciones que realizaba el jefe de Los Monos para pasar mensajes breves y directos desde ese penal. Era el pivot de las maniobras de venta de drogas.

Estas operaciones no las hacía con un teléfono celular, sino a través de un compañero de celda que pasaba las directivas del negocio narco a una mujer, pareja de uno de los miembros de Los Monos, quien a su vez llevaba el mensaje a Gustavo Martinotti, alias Toro, un ex barrabrava de Rosario Central, quien está preso en la cárcel de Coronda, en Santa Fe. Toro, un aliado de Guille, se contactaba con otro engranaje de la organización, El Peruano, que era el proveedor de los deliverys de varias zonas de Rosario, entre ellos, el barrio 7 de setiembre.

El 2 de mayo pasado, la entonces ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich anunció que en un allanamiento que habían realizado en la celda de Guille Cantero en el penal de Ezeiza se habían secuestrado tres teléfonos celulares. A partir de ese momento, el líder de Los Monos no tuvo más móviles para comunicarse con sus lugartenientes en Rosario y usó este tipo de triangulaciones, con "visitas compradas", que consiste en usar a desconocidos para las visitas. Esas personas no son monitoreadas ni están en los radares de los organismos de inteligencia.

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