La sorpresa del padre de Thiago al enterarse de que un amigo fue el agresor: “Me mintieron”
El joven fue salvajemente golpeado por uno de sus amigos, mientras otro lo observaba; los dos adolescentes habían viajado a Pinamar con la familia de la víctima
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Un giro brutal sorprendió este sábado en el caso de Thiago, el joven de 16 años que fue salvajemente golpeado en la zona del muelle de Pinamar, cuando se encontraba junto a dos amigos. Inicialmente habían declarado que el adolesente había sido golpeado por una patota que salió de un boliche. Sin embargo, los dos amigos se quebraron y confesaron que en realidad uno de ellos lo había atacado. “Me quiero morir. Me mintieron”, dijo el padre de Thiago, Sebastián, en declaraciones televisivas.
Thiago había viajado a Pinamar junto a sus padres, dos hermanos y sus dos amigos, de 14 y 17 años. Los jóvenes habían sido invitados por la familia, ya que los adolescentes se conocen de toda la vida porque son vecinos del barrio, en Temperley.
La noticia del caso tomó relevancia con el correr de la tarde, pero el hecho tuvo lugar a las 7 de la mañana. Thiago fue hallado por sus padres en el estacionamiento del muelle acompañado de un patrullero y sus dos amigos, uno de 14 y uno de 17, mientras lo ayudaban a levantarse del piso. El joven estaba golpeado, con los ojos hinchados y tenía un hematoma cerebral no quirúrgico.

Inicialmente, tanto la víctima como sus amigos habían sostenido que fueron atacados por una patota de seis jóvenes, que les habían propiciado insultos raciales y le habían intentado robar un pequeño bolso a la víctima.
Sin embargo, durante la tarde, el joven de 14 años se quebró en diálogo con la policía y confesó: el adolescente de 17 había golpeado a Thiago mientras él lo observaba. Sebastián, el padre de Thiago, se mostró perplejo al conocer la noticia en diálogo con Crónica TV.
“Me quiero morir. No tengo palabras. Estoy decepcionado de ellos, no quiero revancha ni nada”, lamentó mientras aguantaba el llanto. Sebastián pasó a explicar que los jóvenes eran amigos de toda la vida, lo que aumentaba todavía más su decepción: “Yo los conozco a los dos desde que nacieron. Los llevaba a la cancha, yo los traía. Son amigos del barrio, vecinos, de al lado de casa”.
“Estoy decepcionado, triste, todo. Ahora quiero que mi hijo esté bien”, sumó. Según el padre de la víctima, el adolescente de 14 confesó frente a la policía. “Estaban jugando de manos, se calentó el otro y le pegó mal. Empezó como un juego y después se le fue la mano”, dijo.
Sebastián habló con el joven que agredió a Thiago. “Hablé con él y le dije: ‘¿Por qué no me lo dijiste de entrada?’. Y se puso a llorar. También hablé con los padres y les dije de todo. Están destrozados por lo de mi hijo y lo que hicieron ellos", señaló.
El giro en la causa
El fiscal de Pinamar, Juan Pablo Calderón, relató al canal de televisión que los testimonios de los jóvenes habían mostrado contradicciones. Lo mismo ocurrió con la declaración de la víctima, quien había hablado brevemente con la policía antes de ser ingresado al hospital.
Los padres de Thiago habían difundido el relato inicial de los jóvenes. Los amigos habían dicho que habían ido a pasear por el centro y que, cerca de las 6 de la mañana, se acercaron al muelle donde se encontraban los padres de Thiago pescando.
Los jóvenes dijeron que habían esperado allí a los padres de Thiago en el auto, en el estacionamiento, cuando una patota se acercó y comenzó a gritarles “negros de mier...”. Luego, los miembros del supuesto grupo golpearon a Thiago, intentaron quitarle sus pertenencias -a lo que él se resistió- y luego se fueron.
“La declaración de la víctima era en sintonía con la de los amigos: estaban en el muelle, los padres estaban pescando, que pasaron unos chicos que no pudieron identificar bien, con camisa blanca, ropa clara y pantalón, sin más precisiones. Por eso los queríamos volver a entrevistar. Lo más difícil era no tener una imagen concreta y determinada de las personas que buscábamos. Era muy ambigüo el adolescente. Ahora entendemos por qué”, señaló Calderón.
Otra de las situaciones que despertó la sospecha de las autoridades en el caso fue que no podían localizar a ningún grupo de jóvenes en las cámaras de seguridad a la hora que los chicos determinaron. Por ello, se decidió a que los involucrados fueran a un centro de monitoreo así les mostraban varias imágenes de la noche para ver si podían identificar a los involucrados. Fue en ese contexto que el menor confesó.
“No veíamos a los jóvenes que los habían agredido. Ahora, con el desenlace final, sabemos que el grupo no existía y por eso no lo podíamos encontrar”, expresó el fiscal. En la nueva declaración, el joven de 14 años contó que él y el de 17 se fueron a pasear por el centro mientras Thiago permaneció en el auto de sus padres en el estacionamiento del muelle.
“En el centro habrían consumido alcohol aparentemente. Volvieron al auto y habría pasado esto. Uno de los menores, el de 14, fue testigo de la agresión por parte del de 17. ¿Qué desencadenó la agresión? No lo sé“, expresó.
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