Muerte en la Panamericana: qué se sabe hasta ahora de la letal persecución a máxima velocidad durante seis kilómetros
Dos de los fallecidos tenían antecedentes penales y el vehículo había sido robado el sábado pasado
7 minutos de lectura'
La persecución policial se había iniciado seis kilómetros antes de cruzar el peaje instalado en el kilómetro 33,7 de la autopista Panamericana. El Volkswagen Vento cruzó a gran velocidad por el paso de la cabina 13 y pocos metros después el conductor perdió el control y no pudo evitar estrellarse contra la parte trasera de un camión estacionado. El vehículo quedó reducido a una metálica y amorfa masa. Los rescatistas lograron sacar de esa trampa mortal a un adolescente de 16 años. Menos suerte tuvieron sus tres jóvenes acompañantes, una mujer y dos hombres, que fallecieron en el impacto. De esos hierros retorcidos surgió también una historia de robos de autos, vehículos “mellizos”, asaltos y vidas que se perdieron en una escena rápida y furiosa.
Al fallecido conductor del Vento se lo conocía como el Gordo en el mundo del hampa del conurbano. Joel Galván tenía 25 años y antecedentes penales. Según informaron a LA NACION, el Gordo Galván había sido condenado a la pena de tres años de suspenso al ser encontrado culpable del delito de “uso de documento público falso destinado a acreditar la habilitación para circular de un vehículo automotor”.
“Además de la condena de prisión en suspenso, Galván estaba procesado por el delito de robo. Se trata de una causa que se tramita en una fiscalía de Vicente López”, explicó un jefe policial al tanto de los antecedentes del Gordo Galván.
En el asiento trasero viajaba el adolescente de 16 años que ahora se encuentra internado en grave estado y un joven de 23 años, identificado por fuentes policiales como Joaquín Fernández, que murió en el lugar del choque. Ambos eran conocidos en las comisarías de la zona norte del conurbano.
Los últimos y desesperados mensajes de WhatsApp
Al lado del Gordo Galván, los bomberos encontraron el cuerpo de Malena Antonella Chiocconi, de 21 años. No tenía antecedentes penales ni se conocía que frecuentase el ambiente de pandillas. Los primeros informes la señalan como víctima de una circunstancia del azar. Estaba en el lugar equivocado por haber conocido poco antes al Gordo Galván en las redes sociales. En esos contactos en los que las partes nunca saben demasiado sobre la real vida del otro, Chiocconi habría aceptado una salida de diversión nocturna sin conocer la forma en que se movían sus acompañantes.
“Nos está siguiendo la policía”. “Dios mío, ma”. “Estoy llorando”. Fueron tres mensajes consecutivos a las 4.33 de esta madrugada que recibió Daniela, la madre de Chiocconi, en el chat de WhatsApp de su teléfono celular por parte de su hija.

Cuatro minutos antes, la joven le mandó a su madre la ubicación en tiempo real del lugar en el que se encontraba, lo que la mujer interpretó como un pedido de auxilio.
“Mi hija es la primera vez que conoce a este chico. Aceptó su invitación y se fueron a tomar algo a San Miguel, pero nosotros somos de San Fernando”, relató Daniela, la madre de Chiocconi, a pocos metros del lugar del impacto letal. Y agregó: “Más tarde le escribí y ella me dijo que estaba bien. Le pregunté cómo había llegado, porque siempre tuvimos buena información. Hablábamos, nos contábamos todo”.
No obstante, señaló que horas después la situación dio un giro inesperado: “Tipo 4.33 de la mañana me manda un mensaje en el que me dice: ‘Mamá, estoy llorando, nos está persiguiendo la policía’. Luego me marca la ubicación, que es en este lugar... justo en el peaje. Por eso yo vengo”.
Y tras ello reveló: “Por lo que tengo entendido y muestran las cámaras, mi hija venía de acompañante y se quiso bajar del auto, pero las personas [con las que viajaba] no se lo permitieron. Al chico [con el que salió] lo conocía hacía poquito, haría cuestión de dos días que venían hablando por las redes. Desconozco quiénes eran los demás, pensé que ella estaba solo con él”.
El comienzo de la persecución
Sus acompañantes, especialmente el Gordo Galván, tenían en claro que la policía no podía detenerlos en ese auto. El vehículo había sido robado y la matrícula adulterada para transformarlo en un “mellizo”, un rodado que con una patente de un modelo similar pasase una inspección superficial sin que apareciese el pedido de captura. Con una condena en suspenso y un proceso abierto, para el Gordo Galván la captura significaba quedar tras las rejas. Aceleró con los patrulleros intentando cortar su paso.

El episodio se inició poco antes de las 4.30 cuando personal del Centro Operativo Tigre (COT) alertó a una patrulla sobre la presencia de un Volkswagen Vento negro, patente MDG 702, detenido con ocupantes en la zona de Bancalari, en una actitud que consideraron sospechosa. Según la información policial, cuando los policías del móvil se aproximaron, les hicieron señas de luces e intentaron identificar a las personas que estaban a bordo, el auto aceleró y escapó.
En ese momento, según los voceros consulados, se inició una persecución por la colectora de la Panamericana y, al pasar el peaje que está a la altura de del kilómetro 33,7, el VW Vento quedó fuera de control e impactó contra un camión que estaba detenido en la banquina. Ahí murieron el Gordo Galván, Fernández y Chiocconi.
¿Dispararon contra el auto?
Los peritos intentarán determinar el motivo por el cual el conductor perdió el control del Vento. En principio se sospecha en el desperfecto en un neumático. Los técnicos de la Gendarmería -fuerza que tiene responsabilidad primaria en la Panamericana- analizarán los restos del vehículo en busca de posibles disparos policiales. Los voceros dijeron que, al momento del impacto, el VW Vento tenía un neumático roto, por lo que se investiga si la policía disparó durante la persecución.
“Solo se disparó una posta de goma en dirección al suelo”, dijo a LA NACION un jefe policial.
“Cuando pasa por el peaje no se sabe si bien si pinchó un neumático o rompió dirección, pero hay una marca en el pavimento y el Vento perdió el control”, dijo a Télam uno de los investigadores judiciales del caso.
Mientras la madre de Chiocconi no encontraba consuelo y solo tenía preguntas sobre lo que había ocurrido con su hija, los familiares del Gordo Galván habrían aportado respuestas a los investigadores. Sabían que el conductor del Vento “estaba jugado”. Conocían bien su “trabajo”. Aportaron que el Vento había sido robado el sábado pasado en Escobar y que enseguida fueron cambiadas las matrículas para evitar que fuese señalado por algún lector automático de patentes.
“Bajate, dame las llaves o te mato”
Además, el lunes pasado, a las 19.45, en Pilar, hubo un robo de una camioneta 4x4 Toyota Hilux blanca y los delincuentes, según la denuncia de la víctima, circulaban en un automóvil VW Vento de color oscuro similar al que conducía hoy a la madrugada Galván.
Según el relato de la víctima, identificada como Juan Pablo G., de 39 años, todo sucedió cuando se dirigía a un supermercado en su camioneta cuando fue interceptado por los ocupantes de un VW Vento oscuro.

Los delincuentes le cruzaron el auto para que no pudieran continuar con su trayecto. Del vehículo se bajaron tres ladrones y uno de ellos le apuntó con un arma de fuego y le ordenó: “Bajate, dame las llaves o te mato”.
Antes de robarle la camioneta, el delincuente armado le sacó la billetera donde tenía 2000 dólares, 60.000 pesos, una alianza de oro, una cadena de plata y tarjetas de crédito y de débito. También le arrebataron su reloj de pulsera Tommy Hilfiger.
Los investigadores creen que los autores del robo de Pilar circulaban en el automóvil VW Vento robado en Escobar y que hoy chocó en Tigre.
Lo mismo piensa Juan Pablo G., la víctima. “Ese es el auto que me robó”, dijo y señaló los restos del Vento.
1Hallan muerta a una mujer que buscaban desde el martes y analizan si fue un homicidio o un suicidio
2Búsqueda desesperada de la hermana de Marcos Acuña en Neuquén
- 3
ADN del crimen. Florencio Varela, el agujero negro donde descartan cuerpos baleados en venganzas y guerras entre narcos
4Discutió con un colectivero y fue a buscarlo, pero se confundió y le pegó a otro chofer






