
Violencia de género
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Una mujer 37 años fue estrangulada en su casa de la localidad de Cuartel V, partido de Moreno, y si bien inicialmente se supuso que había sufrido un accidente, la autopsia confirmó hoy que se trató de un femicidio, por el que fue detenido su marido, informaron fuentes judiciales.
El de Olga Verón, madre de cuatro hijos, es el segundo femicidio ocurrido en Moreno en 24 horas, el noveno registrado en la provincia de Buenos Aires desde que rige el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus, y el 15° a nivel nacional.
Su muerte se produjo el lunes a la noche, en una casa sitiada en Murillo y El Maestro, donde Verón fue estrangulada cuando dormía en su habitación.
Inicialmente, la policía creyó que se había tratado de un accidente, ya que fue el propio marido de la víctima, Víctor Cáceres, de 37 años, fue quien llamó a una ambulancia y dijo que había encontrado a su mujer "tirada en el piso en la entrada al baño" y que "no respondía".
Al llegar los médicos del servicio SAME de Moreno y de la policía de Las Catonas, constataron la muerte de la mujer y trasladaron su cuerpo para la autopsia.
El titular de la fiscalía N°4 de Moreno-General Rodríguez, Federico Soñora, recibió en las últimas horas el resultado del informe forense que indica que Verón murió a raíz de asfixia por estrangulamiento, por lo que de inmediato dispuso el arresto de su pareja.
Cáceres, quien había afirmado a la policía que había intentado reanimar sin éxito a su esposa, será indagado mañana por el femicidio, agregaron las fuentes consultadas por la agencia Télam.
Los voceros precisaron que el detenido, que trabajaba como agricultor, no había sido denunciado por violencia de género previamente ni tiene antecedentes penales de otro tipo.
Aunque las estadísticas de la Procuración General bonaerense refleja una baja en la cantidad de denuncias por violencia de género en las primeras tres semanas de cuarentena, lo cierto es que desde el 20 de marzo pasado hubo al menos nueve homicidios motivados por cuestiones de género.
El primero se produjo el 21 de marzo pasado, cuando Susana Melo, de 57 años, fue encontrada asesinada a golpes en un camino vecinal ubicado en cercanías del kilómetro 7 de la ruta 252, en Ingeniero White, partido de Bahía Blanca. Por el femicidio fue detenido su ex, Raúl Gregorio Acosta, de 49.
Uno de los casos más conmocionantes fue el de Cristina Iglesias, de 40 años, y su hija Ada, de 7, que fueron asesinadas a cuchilladas y enterradas en el patio trasero de la casa en la que vivían, en Monte Chingolo, partido de Lanús. Lo hizo el novio de la mujer, Abel Romero, de 25 años, que abrumado por las pruebas, confesó el doble crimen.
María Florencia Santa Cruz, de 30 años, hija de un comisario mayor retirado de la policía bonaerense, fue violada y estrangulada el último día de marzo en Rincón de Milberg, a metros de la última salida del Acceso Tigre. Por ese femicidio está detenido Santiago Ezequiel Hernández, de 32 años.
El 2 de este mes, Romina Videla, de 37 años, murió al cabo de seis días de agonía, con el 80% de su cuerpo quemado, cuando la casa en la que dormía con sus seis hijos, en La Plata, fue incendiada por su exmarido, Héctor Carrizo, de 60 años, que quedó detenido.
Dos días después, Estella Florentín, de 40 años, fue asesinada de un tiro en la frente en una chacra del partido de Ayacucho; el autor del crimen fue su pareja, José Alberto Urtizbiría, de 61 años, quien luego se suicidó de un disparo en la cabeza con la misma carabina calibre .22 con la que había concretado el femicidio.
El lunes de la semana pasada, en una casa cercana al Mercado de Frutos de Escobar, María Yusco, boliviana, de 45 años, fue asesinada de cinco puñaladas delante de su pequeña hija por su esposo Jerónimo Cruz, de 60. El femicida, también boliviano, que estaba con prisión domiciliaria, dictada en una causa por trata de personas en Jujuy, se suicidó después de cometer el homicidio.
Y ayer a la madrugada, el cadáver de Camila Aldana Tarocco, de 26 años, fue encontrado dentro de una bolsa, enterrada a 200 metros de la casa de su expareja, Ariel Alberto González, en La Reja, partido de Moreno. La joven, que tenía dos hijos, de 5 y 7 años, había denunciado por violencia de género, lesiones y amenazas al padre de los niños y presunto femicida, sobre quien también pesaba una causa previa por robo agravado, por lo que tenía dictada una prisión domiciliaria.



