Violencia de género: lo atraparon 24 horas antes de que el caso quedara impune

El acusado, de 25 años, deberá ser juzgado por el delito de lesiones calificadas por el vínculo
El acusado, de 25 años, deberá ser juzgado por el delito de lesiones calificadas por el vínculo
Gabriel Di Nicola
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17 de octubre de 2019  • 23:24

Todo fue rápido. Mañana prescribía la causa en la que estaba acusado de lesiones calificadas por el vínculo. La víctima era su exnovia Delfina Eceiza. Miguel Alejandro Cofiño estaba prófugo. Su familia decía que se había ido a hacer "changas" a San Luis, pero en realidad se había ido a vivir a lo de un primo, en Villa Tesei. Con los datos aportados por un vecino de Florentino Ameghino, de donde es oriundo, fue detenido por la policía bonaerense allí, en Hurlingham. Casi de inmediato fue trasladado a los tribunales de Junín y, a poco de llegar, en un juicio directísimo, se declaró culpable.

Le dieron nueve meses de prisión en suspenso, pero quedó preso igual porque en esa misma ciudad tramita otra causa en su contra, esta vez, por violación. La víctima de ese caso es, también, Delfina.

Así lo confirmó, en una entrevista con el programa +Info en LN+, la propia víctima de los ataques. "No caigo en la realidad. Todo fue muy rápido. Me enteré viajando a Ameghino de que la policía lo había capturado en la casa de un primo. Lo trasladaron a Junín para hacer el debate antes de que prescribiera la causa, pero no hizo falta porque él se declaró culpable", dijo en exclusiva Eceiza, de 24 años.

La pesadilla de Delfina

Cofiño y Eceiza fueron novios. Comenzaron su relación en Ameghino, en el noroeste bonaerense, y desde allí se mudaron a Junín, donde ella comenzó a estudiar Trabajo Social. Entre 2015 y parte de 2016, la chica vivió una pesadilla: casi dos años en los que fue víctima de violencia física y psicológica. Él, según se hizo constar en un expediente, le pegaba trompadas, patadas y la tomaba del cuello. También la insultaba y la trataba de "inútil, puta y atorranta".

El 13 de septiembre pasado comenzó el juicio contra Cofiño por lesiones calificadas por el vínculo. Estaban todos. Pero en ese momento él decidió cambiar el defensor oficial que tenía por un letrado particular. El tribunal, a instancias de la letra del Código Procesal Penal bonaerense, le dio al abogado Mauricio Muñoz tres días para que aceptara o rechazara la designación. Y el debate se suspendió.

Luego de que el abogado dijo que sí, se fijó una nueva fecha de juicio: el 4 de este mes. Cuando la policía fue a notificar a Cofiño, el acusado ya se había esfumado.

El proceso judicial

El juez de Junín Jorge Cóppola ordenó la "inmediata captura nacional y detención" de Cofiño. Corrían contra el reloj: si no lo hallaban antes de mañana, la causa prescribiría y el caso de violencia de género quedaría impune.

El abogado decía haber perdido todo contacto con Cofiño. Los padres de él alegaban que se había ido a San Luis a hacer unas "changas" aunque no dijeron adónde. Pero alguien en Ameghino sabía la verdad: se lo confió a la policía, que fue al lugar indicado. Un éxito.

En el expediente cerrado ayer consta la declaración de Delfina. Ella confesó que cuando caminaban por la calle Cofiño no la dejaba levantar la vista para que no mirara a otros hombres. Tampoco la dejaba ir sola a hacer las compras porque creía que se iba a encontrar con otras personas. Además, la obligaba a mostrarle todos los mensajes que le llegaban al teléfono celular. Incluso le decía cómo se tenía que vestir.

Delfina no se había animado a denunciarlo. Pero sí lo hizo su padre. En julio de 2015, Héctor Eceiza se presentó en el Juzgado de Paz de Ameghino y denunció que Cofiño le había pegado una trompada en la cara a su hija y le había dejado un hematoma. Fue el inicio de una causa que quedó a cargo de la fiscal de Junín María Fernanda Sánchez. La jueza de Paz de Ameghino, en tanto, le prohibió a Cofiño que se acercara a su novia.

Una vez que las medidas cautelares vencieron, el acusado y la víctima se reconciliaron. Hasta que en diciembre de 2016 Eceiza decidió dar por terminada la relación porque la violencia, según fuentes judiciales, había aumentado. Tenían un hijo que ya tiene tres años.

En agosto pasado, Delfina fue más allá y denunció a su ex por abuso sexual, que habrían ocurrido incluso cuando ella estaba embarazada. Por ese expediente, en trámite en la UFI Nº 4 de Junín, a cargo de la fiscal Paola Luján, Cofiño sigue, por ahora, detenido.

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