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Una de las consultas más frecuentes que recibo en el consultorio es sobre el consumo de huevos en la alimentación diaria. Si se pueden comer cuando se realiza una dieta, si influye el color en su valor nutritivo o cuántos se deben consumir por semana ya que históricamente el huevo como alimento tiene mala prensa para todos aquellos que tienen colesterol.

Les comento un caso de un paciente con colesterol elevado, es decir, hipercolesterolemia. Cuando comencé a indicarle la medicación que debía tomar y las restricciones que en la dieta debía seguir, las menos posibles para no alterar la calidad de vida y encontrar los resultados que buscamos, el paciente hizo la pregunta típica:
Un dato para tener en cuenta es que la mayoría de los alimentos ricos en colesterol suelen ser también ricos en grasas saturadas (fiambres, carnes, embutidos, crema, manteca y lácteos sin descremar) pero el huevo no lo es.
Un huevo mediano contiene 200 mg de colesterol, pero tiene más grasas insaturadas que saturadas y por su contenido en fosfolípidos (interfieren en la absorción) este colesterol tiene poco efecto sobre el colesterol en sangre. Básicamente, el huevo no eleva el colesterol.
Existen varios estudios científicos que aseguran que el consumo de un huevo al día no resulta perjudicial ni aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón. Es más, su consumo es muy importante para mejorar la dieta, su gran contenido de proteínas lo convierte en un alimento que da saciedad siendo así un aliado importante para los planes de pérdida de peso. Sin dudas el huevo es fundamental para una alimentación saludable
Volviendo a la consulta, cuando le doy esta buena noticia al paciente este pregunta:
Aunque parezca increíble, los huevos se pueden comer fritos… siempre y cuando se cocine con aerosol vegetal! No con aceites porque de esta manera se generarían grasas saturadas que estas sí elevan el colesterol.

Ahora, debemos señalar que el tipo de cocción es muy importante ya que se debe cocinar bien el huevo para destruir la salmonella, una bacteria peligrosa que puede estar presente y puede llegar a provocar diarrea, fiebre, síndrome urémico hemolítico en niños y complicaciones graves en adultos mayores. Para reducir las posibilidades de contraer enfermedades es importante consumir los huevos cocidos.
Un punto a tener en cuenta es que cuando lavamos los huevos podemos facilitar el ingreso de microorganismos estos pueden proliferar muy rápidamente ya que la cáscara es porosa y tiene una capa protectora sumamente fina. Solo en caso de estar muy sucios se aconseja la limpieza con papel descartable y si están rajados o rotos evitar su consumo.
Es otro tema de consulta recurrente. En realidad el color no influye en su valor nutritivo ni en su calidad, el color varía solo por la raza de la gallina.
Lo que hemos aprendido en esta columna es a desmitificar al huevo. El huevo es un alimento sano, es por eso que decidí en esta columna hacer “una defensa al huevo”.




