La embarcación trajo al puerto de Zárate las unidades de los tres modelos que la marca comercializa en el país
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Llegó a la Argentina el barco de la automotriz china BYD (Build Your Dreams), con capacidad para transportar hasta 7000 vehículos. El arribo del navío se dio en la terminal portuaria de Zárate, uno de los principales nodos logísticos del sector automotor.
El hecho no solo marcó un nuevo paso en la estrategia de expansión de la marca en la región, sino que también funcionó como disparador en los últimos días del cruce público en la red social X entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el diputado Miguel Pichetto, que volvió a encender la discusión por el ingreso de vehículos de origen chino.
El buque BYD Changzhou es del tipo Ro-Ro (roll on–roll off), diseñado específicamente para el traslado de vehículos, con una capacidad total de hasta 7000 unidades (no arribó completo en su totalidad, pero si con un número cercano al mismo que no fue comunicado por la marca por cuestiones comerciales).
La flota total de la compañía es de 8 barcos con capacidad de transporte propio de hasta 65.000 unidades. Su configuración es de 13 cubiertas (decks), pensadas para maximizar el volumen útil para autos y utilitarios livianos, con una propulsión dual-fuel con GNL (LNG) y combustible convencional, lo que apunta a bajar las emisiones frente a las opciones tradicionales.
Este tipo de embarcaciones permite que los autos suban y bajen por rampas internas, distribuidos en múltiples cubiertas, lo que optimiza tiempos operativos y reduce riesgos durante la carga y descarga.
La utilización de un barco propio —a diferencia del esquema habitual de la industria, que contrata espacios en buques compartidos por varias marcas— forma parte de una estrategia logística integrada que la compañía viene desarrollando a nivel global.
Arribo a Zárate y el vínculo con el cupo de electrificados
El desembarco de las unidades se produjo en el puerto de Zárate, donde históricamente operan las principales terminales automotrices que producen y exportan desde la Argentina.
La llegada de estos vehículos se encuentra directamente relacionada con el cupo de importación de autos electrificados dispuesto por el Gobierno nacional, que permite ingresar hasta 50.000 unidades anuales sin pagar el arancel extrazona del 35%, siempre que cumplan determinadas condiciones técnicas y comerciales.

El régimen —vigente por cinco años y por comenzar su tercer período de implementación— establece como requisito central que el vehículo tenga un valor FOB de hasta US$16.000, además de parámetros mínimos de peso, potencia y autonomía. El objetivo oficial es reducir los precios de los autos mediante una mayor competencia, sin habilitar el ingreso de microvehículos eléctricos de baja capacidad.
Dentro de este esquema pueden participar modelos 100% eléctricos, híbridos convencionales, Mild Hybrid e híbridos enchufables.
Por el momento, la marca solo comercializa tres modelos: Dolphin Mini, Yuan Pro y Song Pro (el único híbrido enchufable de su gama local), pero se adelantó en la llegada del barco el lanzamiento del Atto 2 DM-i para el 18 de febrero —las unidades del nuevo modelo arribaron en el mismo navío—.

La decisión de utilizar su propio barco le permite a la automotriz programar arribos con mayor previsibilidad, transportar grandes volúmenes propios en un solo viaje, reducir tiempos de espera portuarios y ajustar la logística al ritmo de ventas y homologaciones.
El interrogante que se abre es si esta estrategia logra compensar los elevados costos de operación y mantenimiento que implica un barco de estas características.
Para que el esquema sea eficiente, el buque debe operar con altos niveles de ocupación. De lo contrario, la ventaja logística puede diluirse frente a una estructura de costos fija muy elevada. En ese punto, la apuesta de BYD está directamente vinculada a su escala global y al crecimiento sostenido de sus exportaciones con foco en la tecnología de los electrificados.
El contexto del mercado automotor y el avance chino
Los números ayudan a dimensionar el escenario. Durante 2025 se patentaron 612.178 vehículos 0 km, un crecimiento interanual del 47,8% y el mejor registro desde 2018, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).
Del total, el 40% correspondió a modelos de fabricación nacional, mientras que el resto fue importado, con Brasil como principal origen, concentrando el 48%.
En ese marco, las marcas de origen chino ampliaron su presencia. Aunque ya estaban en el país, durante 2025 se sumaron nuevos jugadores que aprovecharon el mencionado cupo. Su participación pasó de 0,9% del mercado en enero a alrededor del 5,6% hacia los últimos meses del año, aunque en el acumulado anual cerró en torno al 2,2%.
Dentro de esas ventas, la participación se encuentra atomizada: Baic lideró con 4578 unidades patentadas (0,8%), seguida por Haval con 2628 ventas (0,5%). Ninguna marca china superó individualmente el 1% del mercado.

Desde su lanzamiento local en octubre del año pasado, BYD vendió 670 unidades, lo que representa cerca del 0,1% del mercado total. A pesar de los números bajos, muchas de esas operaciones aún no se patentaron y la marca espera un salto en su participación tras el arribo del nuevo embarque.
Para Andrés Civetta, especialista en movilidad de la consultora Abeceb, el fenómeno no admite una lectura lineal. “No es tan directo que si ingresan autos desde el extranjero se perjudica a la industria nacional”, explicó a LA NACION días atrás y señaló que hasta diciembre de 2025 el ingreso de autos chinos fue bajo y todavía no se observa un impacto relevante en participación.

Según su análisis, la caída de la producción local se explica principalmente por la pérdida de mercados externos, especialmente Brasil, donde modelos argentinos fueron desplazados por autos chinos que ingresaron pagando arancel.
La llegada del barco a Zárate es una postal local de un fenómeno de mayor escala. En 2025 las exportaciones chinas de vehículos nuevos totalizaron 7,06 millones de unidades, lo que supone un crecimiento interanual del 21%, de acuerdo con cifras de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles.
En ese contexto, BYD despachó al exterior 1,05 millones de vehículos, ubicándose como el segundo mayor exportador del país solo por detrás de Chery, que alcanzó 1,34 millones de unidades.
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