Test drive: Hyundai Veloster N, con el legado del Rally

El modelo es el fruto de los conocimientos que la marca coreana extrae de sus autos de competición. Alto rendimiento y dinámica impecable para todos los días o un Track Day
Gabriel Tomich
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24 de agosto de 2019  

El Hyundai Veloster N
El Hyundai Veloster N

En septiembre de 2012, Hyundai anunció oficialmente que regresaría al Campeonato Mundial de Rally (WRC), lo que ejecutó en el Rally de Montecarlo de 2014. Sin embargo, a diferencia de sus anteriores participaciones, en 1990 y de 2000 a 2003 (con el Accent WRC), con desarrollos del equipo MSD (Motor Sport Development), esta vez la marca coreana armó su propia división de competición (Hyundai Motorsport), con sede en Alzenau, cerca de Fráncfort.

¿La razón? No solo preparar y competir con autos de carrera, sino también adquirir experiencia y conocimientos para volcarlos en modelos de calle deportivos, a imagen y semejanza de otras marcas (VW, AMG, quattro, M, etcétera). Estos modelos de alta performance se identificarían con la letra N. La N de Namyang, el centro de investigación y desarrollo de Hyundai, y también la N de Nürburgring, cuyo Nordschleife (el trazado norte), el circuito más largo y uno de los más exigentes del mundo (tiene hoy 20,854 km y 73 curvas), es la sede del centro de pruebas de la marca coreana.

El Hyundai Veloster N es, precisamente, uno de los frutos directos de esa política instrumentada hace unos años por el gigante automotriz asiático. Por si fuese poco, el Veloster tiene su propia impronta: es asimétrico; dos puertas del lado derecho (del que parece un hatchback) y una del izquierdo (con perfil de coupé). Entonces, ¿cómo se lo encuadra? ¿Cómo un hot hatch o como una coupé sport?

Más allá de las etiquetas, el Veloster N tiene detalles de diseño exclusivos: frontal con una gran parrilla y tomas de aire para refrigerar los discos de freno delanteros, nueva cintura debajo de las ventanillas, alerón posterior de dos planos en el que remata el techo, parte trasera propia del modelo con grandes difusores aerodinámicos y escapes dobles. En fin, lo necesario para darle un indudable estilo deportivo.

Sin embargo, no importan los rótulos y la estética sin prestaciones. No es éste un problema para el Veloster N, que está equipado con el motor Theta II 2.0 T-GDI de Hyundai, un moderno cuatro cilindros en línea de 1998 cc de cilindrada con turbocompresor e inyección directa de combustible, que entrega una potencia de 250 CV a 6000 rpm y un torque de 36 kgm entre 1450 y 4000 rpm. Asociado con una caja de velocidades manual de 6 marchas bastante "arrimada" (las relaciones son cortas, por lo que trepa de vueltas con presteza), esta mecánica pone al Veloster N en un pie de igualdad con los mejores GTI del mercado al entregar cifras contundentes de aceleración (de 0 a 100 km/h en 6,7 s; de 0 a 400 m en 17 s; de 0 a 1000 m en 28,9 s) y de recuperación (80 a 120 km/h en 4a. en 4,7s, en 5a. en 6,3 s y en 6a. en ¡7,6 s! por lo que no se necesitaría en la práctica bajar un cambio para hace un sobrepaso en la ruta). El consumo urbano es alto, pero en ruta (a 120 km/h) baja considerablemente, por lo que redondea unos 11 L/100 km de promedio.

En el interior del Hyundai Veloster N también se nota la impronta deportiva
En el interior del Hyundai Veloster N también se nota la impronta deportiva

Las suspensiones, del tipo McPherson adelante y Multilink atrás, tienen control electrónico de 3 niveles, por lo que el Veloster, además de los modos de conducción Normal, Eco y Sport, incluye otros dos netamente deportivos, el N (que configura varios parámetros de performance predeterminados) y el todavía más extremo N Custom (que permite cambiar a gusto la respuesta de las suspensiones, la dirección, el acelerador, desconectar el ESP y más), que lo convierte en un auto ideal para divertirse en un Track Day, tal como comprobamos en la pista de pruebas de La Fortaleza de Oreste Berta, en Alta Gracia, durante la presentación del modelo.

Con estas características, el foco está puesto en un comportamiento dinámico y una maniobrabilidad que resultan impecables, mientras que el confort de marcha es el justo y necesario, considerando también los neumáticos sport 225/40 ZR18 de muy bajo perfil. A tono con su estirpe deportiva frena muy bien (100 km/h a 0 en 38 m).

La posición de manejo es deportiva aunque cómoda, en función de las butacas de cuero (calefaccionadas y ventiladas), pero el espacio trasero es ajustado; la habitabilidad la completa el baúl que mantiene los 380 L originales del modelo.

El equipamiento también apunta a lo deportivo. Así, en la pantalla multimedia flotante de 8" encontraremos funciones como medición de fuerza G, tiempos de aceleración, gráficos de potencia y torque, configuraciones para el modo de manejo N custom, etcétera.

La seguridad activa y pasiva cuenta con controles de estabilidad y tracción, asistente de tracción en curva (TVC), 6 airbags, frenos a disco en las 4 ruedas, luces delanteras de LED, cámara de retroceso, anclajes Isofix y sensores de estacionamiento traseros. Por el lado del confort suma climatizador automático, apertura y arranque sin llave y control de velocidad de crucero, entre otros elementos ya clásicos. El precio es de US$50.000.

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