Test drive: el Mercedes-Benz A 250 AMG-Line, a la vanguardia de la tecnología

Estrena un sistema de conectividad por inteligencia artificial que lo pone en la delantera de su segmento; a esto suma una mecánica impecable y eficiente
Diego Cúneo
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4 de mayo de 2019  

224 CV genera el motor naftero 2.0 L del Clase A 250 AMG-Line
224 CV genera el motor naftero 2.0 L del Clase A 250 AMG-Line

El Clase A fue lanzado al mercado en 1997 como un monovolúmen de entrada de gama de Mercedes-Benz. Con el tiempo, fue evolucionando hasta convertirse en un hot hatch que, por estética y prestaciones, sin duda es un referente en su segmento. Lanzada en nuestro país hace unos meses, esta cuarta generación se ofrece en tres versiones, entre ellas el 250 AMG-Line (tope de gama), que probamos.

Desde que se le rediseñó por completo en 2012, el Clase A siempre fue un auto muy atractivo estéticamente, con líneas que combinaban con justeza la sobriedad típica de la marca con un aire juvenil (precisamente al público al que siempre apuntó); y en esta versión 2019, esa modernidad se ha acentuado aún más. Además de haber crecido un poco (es 12 cm más largo, 1,6 cm más ancho y 6 mm más alto) ahora también muestra líneas más fuertes y agresivas en la parte delantera, donde los cambios (parrilla, luces, capot) le otorgan más carácter y refinamiento. Las ruedas de 18" también colaboran, al igual que el alisamiento de los laterales, el alerón integrado en la parte trasera y la musculatura general que se aprecia en el perfil. Sin duda, un conjunto bien armonioso y moderno que destila personalidad.

El interior es otra muestra clara de lo anterior: aquí se ha hecho un rediseño completo para adaptarlo a las nuevas demandas del mercado. En una combinación que incluye elementos clásicos (como las salidas de aire redondas y cromadas que simulan turbinas y las teclas para algunos comandos) con otros bien vanguardistas (la enorme pantalla de 10,5" tipo tablet que domina el panel central o el ya clásico touch pad con rueda en el lugar donde debería ir la selectora y que permite controlar todos los sistemas). Y algo más: el tablero completamente digital también de 10,5" y que se puede programar a gusto del conductor es una verdadera maravilla simplemente futurista.

Además, este es el primer modelo de la firma de la estrella en incorporar el sistema denominado MBUX (Mercedes-Benz User Experience) por el cual es posible interactuar con el vehículo mediante comandos de voz a través de un software llamado Linguatronic (similar al Siri de Apple). Este programa basado en inteligencia artificial va aprendiendo a medida que se va comunicando con el usuario de manera de facilitarle la conducción. Su funcionamiento es muy sencillo: basta con decir "Hola Mercedes" para que el sistema comience a funcionar. Así, por ejemplo, si se necesita prender el aire acondicionado se puede decir "Tengo calor" y automáticamente se prenderá el climatizador. Lo mismo sucede para la música y otras funciones.

Bien techie. Las dos pantallas de 10,5" dominan el interior espacioso y confortable
Bien techie. Las dos pantallas de 10,5" dominan el interior espacioso y confortable

Y en este paso a la modernidad, por supuesto las ayudas a la conducción también son numerosas. Entre las más destacadas figuran el control crucero adaptativo con asistente de adelantamiento, alarma de señales de tránsito (se activa, por ejemplo, cuando se supera la velocidad máxima permitida), asistente de estacionamiento ParkTronic para todos los ángulos o el PreSafe, que en caso de una posible colisión trasera pretensa los cinturones de seguridad y frena el vehículo para evitar que avance hacia adelante.

Pocos autos del segmento tienen el nivel de equipamiento del Clase A. En ese sentido, la apuesta de la marca fue equipararlo con los de las gamas superiores. Por eso, tiene, entre otras cosas, butacas regulables eléctricamente, selector de luces de ambiente, sistema de audio premium y un largo etcétera.

Esta versión cuenta con un motor naftero con turbo de 2.0 L que produce 224 CV a 5500 rpm con un torque de 35,5 kgm desde las 1800 rpm, que se asocia a la caja automática 7G-DCT de 7 marchas y doble embrague que actúan sobre la tracción integral inteligente 4Matic.

Con un peso de 1395 kg, a este Clase A le sobra potencia por lo que es un vehículo que ofrece una conducción placentera y muy divertida. La caja de cambios es una maravilla que pasa los cambios de acuerdo a la conducción (corta y suave en manejo urbano para llegar rápidamente a las marchas altas y ahorrar combustible; o más larga y veloz en ruta para aprovechar toda la potencia), el impulsor parece tener siempre un poquito más para ofrecer y la dirección es de una respuesta impresionante por lo que el manejo es siempre ágil y aplomado. Y si bien en las ediciones anteriores parecía un auto duro, las mejoras hechas en el conjunto de suspensiones mejoraron notablemente el confort de marcha. Y los números son excelentes: 6,2 s para alcanzar los 100 km/h desde cero; una velocidad máxima limitada de 250 km/h y una recuperación de 80 a 120 km/h cercana a 5 s.

Tiene un precio de US$63.300, y por tecnología, confort, diseño y mecánica, sin dudas sigue siendo el referente en su clase.

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