Primero en ventas de su segmento desde hace 14 años, el SUV basado en la Hilux renueva su estética, agrega equipamiento y estrena una mecánica poderosa para aventurarse en todo tipo de caminos
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Menos de una semana después de haber presentado la actualización 2021 de la Hilux, Toyota presentó el restyling de su SUV del segmento C, el SW4, ambos modelos fabricados en la planta que la firma tiene en Zárate y para toda la región. ¿Por qué hablamos de los dos y no solo del sport utility? Porque el SW4 comparte con la Hilux no solo la plataforma y la mecánica sino varios de sus elementos estructurales, de confort, seguridad y demás.
Desde su lanzamiento hace más de dos décadas los ingenieros buscaron que se diferenciara de su hermana con un lenguaje estilístico propio y también con el tipo de uso: la chata está pensada para que aguante largas palizas en el trabajo duro, mientras que el SW4 es un vehículo concebido para viajar y aventurarse más allá de los caminos sin tener ningún tipo de problemas. Manejamos la versión tope de gama SRX para 7 pasajeros, que tiene un precio de $4.733.700.

Ya iba siendo tiempo de un cambio de cara para el SW4, ya que el último había sido para la gama 2016. Por eso, hay cambios notables. Para empezar, en el frontal estrena una nueva parrilla, un conjunto óptico renovado (todo en LED) en el que las luces de posición y de giro se ubican en la parte inferior del paragolpes. De perfil, sigue manteniendo esa silueta alta entre elegante y deportiva y que estrena renovadas llantas de aleación que calzan neumáticos 265/60 R18″. Atrás, también cambiaron las luces.
Los retoques en el interior son sutiles pero hacen una diferencia. Para empezar, nos encontramos con una nueva combinación de gris y negro en tapizado y puertas que le dan un toque sobrio y moderno. Los relojes del tablero también fueron reconfigurados y ahora tienen un azul de fondo que ayuda a descansar la vista cuando se conduce de noche.
Destaca, además, la muy buena calidad de terminaciones y materiales y el amplio espacio para que todos los pasajeros viajen con comodidad (la tercera fila es para niños). Asimismo, las butacas delanteras (que ahora son ventiladas, algo fundamental para conducir en verano), se pueden regular eléctricamente y la columna de dirección se mueve en todas direcciones por lo cual encontrar la posición de manejo (naturalmente alta) es muy sencillo.
La pantalla táctil de 8″ que domina la consola recibió una mejora en la interfaz que le permitió eliminar el molesto delay que tenía en la anterior y se puede controlar tanto desde la pantalla como desde los botones físicos colocados a ambos lados de ésta. Y como para no quedarse atrás en el tiempo, a la conexión por Bluetooth le suma ahora la posibilidad de interactuar con el sistema de infotaintment mediante Android Auto y Apple CarPlay.
Otro detalle para resaltar es la incorporación sobre el panel y casi pegados al parabrisas de 4 de los 10 parlantes del nuevo sistema de audio JBL, que permiten disfrutar de un sonido de excelente calidad. Otros detalles de confort: butacas delanteras ventiladas, GPS, acceso a la TV Digital Abierta, sensores de estacionamiento delanteros (nuevos) y traseros, cámara de retroceso y más.
Importante es también la actualización que se hizo en el aspecto de la seguridad, un ítem primordial cuando se trata de un vehículo pensado para uso familiar como es éste. En ese sentido, además de los 7 airbags que trae de serie, los frenos con ABS y EBD, cuenta con controles de estabilidad, tracción y de balanceo de tráiler, asistentes de arranque y descenso en pendientes y frenado de emergencia con autoencendido de luces. Además, agrega el paquete de ayudas a la conducción (ADAS) Toyota Safety Sense que mediante un radar de ondas milimétricas y una cámara monocular pueden detectar una variedad de peligros y alertar al conductor para evitar o mitigar accidentes. Los elementos de seguridad activa que lo componen son el sistema de precolisión frontal, el de alerta de cambio involuntario de carril y el control de velocidad crucero adaptativo, todos de funcionamiento impecable.

El cambio más importante tiene que ver con la mecánica: al igual que la Hilux, el confiable motor turbodiésel 2.8 L de 4 cilindros en línea aumentó su potencia de 177 CV a 204 CV entre 3000 y 3400 rpm y también subió el torque de 45,9 kgm a 51 kgm desde las 1600 y hasta las 2800 rpm, lo cual se logró al agrandar el tamaño de las aspas y del compresor y haber hecho una recalibración de la electrónica del impulsor. La transmisión es la tradicional automática de 6 marchas y la tracción es 4x4 con reductora de accionamiento electrónico, desconexión automática de diferencial y control de tracción activo.
El conjunto se siente poderoso y con resto para cualquier exigencia; sin embargo, a bajo régimen es suave, silencioso y relajado. Así, alcanza una velocidad máxima de 198 km/h, tiene una elasticidad de 80 a 120 km/h en 7 s y acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 s. Los consumos: en uso urbano demanda unos 12,8 L/100 km mientras que en ruta a 120 km/h unos 10,2 L/100 km.
El comportamiento dinámico es excelente: estable y firme, viaja siempre agarrada no importa la condición del terreno o la velocidad a la que se la conduzca. Esto, porque ya en la última actualización se había trabajado en la puesta a punto de las suspensiones traseras para lograr un andar suave y sin rebotes con la instalación de un sistema con eje rígido de cuatro brazos con resortes, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora.
Esa recalibración repercute en el superlativo confort de marcha: son esos vehículos que se los puede manejar durante horas o cientos de kilómetros y el cuerpo no lo siente. De los mejores del mercado.
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