Cientos de millones en una noche, con récords para grandes artistas en las subastas de Nueva York
Obras de Jackson Pollock, Constantin Brancusi y Mark Rothko superaron en Christie’s sus topes anteriores en subastas y una de ellas modificó el top ten; Nicole Kidman participó de la campaña promocional
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Una cortina se abre y aparece en primer plano el rostro de Nicole Kidman. La actriz rodea una escultura dorada con forma de cabeza y se acerca tanto a ella que parece que va a besarla, antes de iniciar un baile apasionado al ritmo de Golden Years de David Bowie. No es una película lo que se filmó en una sala del Rockefeller Center: es el video promocional del remate de Danaïde, un retrato de la musa de Constantin Brancusi recubierto con oro en 1913, que hoy marcó un récord para el artista en subastas al venderse por 107,5 millones de dólares en Christie’s de Nueva York.

No fue el único: Número 7A (1948), una pintura de Jackson Pollock, llegó al cuarto lugar del Top Ten global al venderse por US$181,1 miilones y desplazar de ese puesto nada menos que a Pablo Picasso. También superó su propia marca Mark Rothko, con otra pintura que alcanzó US$98,3 millones. Sus topes anteriores eran 61,1 para Pollock (2021) y 86,8 millones para Rothko (2012). Otra pintura de este último, que integraba la colección de Robert Mnuchin, casi logró igualar esa cifra la semana pasada, cuando se vendió Sotheby’s por 85,7 millones. Cada subasta cosechó cientos de millones en una noche, lo cual marcó una clara reactivación del mercado.

La pintura de Pollock era la más importante del artista en aparecer en una subasta en décadas. Número 7A (1948) mide más de tres metros de ancho, y es el mayor ejemplo de sus monumentales pinturas de goteo conservadas en manos privadas. “Representa un momento crucial tanto en la carrera del artista como en la historia de la pintura en su conjunto –explica Christie’s-. Fue concebida durante un período fundamental de tres años que comenzó en 1947, cuando se dedicó por completo a la creación de pinturas puramente abstractas, iconos de la pintura estadounidense de posguerra”.

Respecto de la escultura, el mensaje que buscó transmitir la casa de subastas fue que “Kidman encarna lo que cualquiera puede sentir al involucrarse con el arte”. Convocó a esta “amante y defensora de las artes” para que contagiara una combinación de alegría, emoción, pasión, curiosidad y aprecio. “Inicialmente inspirada en la película de Man Ray de los años 30, donde Lee Miller interactúa con la obra de Brancusi –explicó la casa de subastas-, esta interpretación contemporánea solo pudo haber protagonizado por Kidman, que siente pasión por el arte y una profunda curiosidad por la creatividad y el impacto que esto tiene en la humanidad”.

Todo eso habrá sentido también el propio Brancusi al retratar a Margit Pogany, una joven colega húngara a quien conoció en 1910. Esta pieza pura y atemporal hace referencia, según Christie’s, “a la escultura egipcia en su estructura estilística, a la mitología griega en su título y a la estatua de Asia Oriental en su delicada pátina negra y pan de oro”. De los seis bronces fundidos de este modelo, cuatro se encuentran en colecciones institucionales: el Centro Georges Pompidou de París; el Museo de Arte de Filadelfia, la Tate de Londres y el Kunst Museum de Winterthur.

Nacido en Rumania hace 150 años y radicado desde comienzos del siglo pasado en París, “cambió para siempre la trayectoria de la escultura” según un ensayo del historiador Friedrich Teja Bach publicado por Christie’s. Este experto recuerda que el mito de las Danaides narra la historia de las cincuenta hijas del rey Dánao, a quienes su hermano Egipto exigió como esposas para sus hijos. Por orden del rey, las Danaides —con la excepción de una— asesinan a sus maridos en su noche de bodas. Como castigo, son desterradas al Hades y condenadas a llenar cántaros de los cuales el agua se escapa rápidamente.

“Hacia 1900 –agrega Teja Bach-, este tema fue retomado varias veces dentro del movimiento simbolista. En las artes visuales, se destaca especialmente Auguste Rodin. Brancusi trabajó brevemente para él en 1907, pero abandonó su estudio después de unos meses porque, como dice su legendario comentario, ‘nada crece bajo los árboles grandes’”.

Otra historia vinculada con esta pieza es la de Samuel Irving “S.I.” Newhouse, definido por Christie’s como “uno de los coleccionistas más importantes de todos los tiempos”, quien buscó “lo mejor de cada artista”. Fue él quien compró Danaïde en esa casa de subastas en 2002 por 18,1 millones, cifra que marcó entonces el precio más alto jamás pagado por una escultura hasta ese momento. Actualmente ese récord lo ostenta El hombre que señala (1947), de Alberto Giacometti, vendida también allí por 141.2 millones de dólares en 2015. En 2019, la venta de su obra Rabbit de Jeff Koons marcó a su vez el precio más alto pagado por una obra de un artista vivo: 91,1 millones.

Fallecido en 2017, Newhouse fue según Christie’s “uno de los coleccionistas más influyentes del siglo pasado, reconocido por una sensibilidad forjada por la intuición, la curiosidad intelectual y unos estándares exigentes. Copropietario del imperio mediático Condé Nast y figura clave de la vida cultural estadounidense, reunió una colección impulsada no por el estatus, sino por un compromiso singular con la calidad y la relevancia histórica”.

A él pertenecieron también la de Pollock y otras catorce obras maestras rematadas hoy de artistas icónicos de distintas generaciones, como Francis Bacon, Jasper Johns, Henri Matisse, Joan Miró, Piet Mondrian, Robert Rauschenberg, Andy Warhol y Pablo Picasso. De este último se vendió por ejemplo Homme à la guitare, una pintura realizada en 1913 -un año clave en la historia del cubismo- que perteneció a las colecciones de Gertrude Stein y del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Es bien sabido que la procedencia aporta valor. Tras las obras de Newhouse se ofrecieron al mejor postor otras que pertenecieron a destacados coleccionistas como Agnes Gund, presidenta del Museo de Arte Moderno de Nueva York durante más de una década y fallecida el año pasado. Integraba su acervo la pintura de Rothko que marcó un récord para el artista: No. 15 (Two Greens and Red Stripe) fue pintada en 1964, seis años después de que comenzara a modificar su paleta para emplear tonos más sombríos.

Con más de dos metros de altura, se presentó como la obra más grande de este periodo en manos privadas. “Gund compró la obra directamente a Rothko durante una visita a su estudio en 1967”, aclaró Christie’s. Y agregó que era, hasta hoy, una de las únicas siete pinturas adquiridas directamente del artista que aún permanecían “con su comprador original”.








