La Feria del Libro despunta con el Festival Internacional de Poesía en el primer fin de semana del evento
Participan invitados internacionales como Anne Gauthey, Bill Herbert, Lorna Shaugnessy, Adriana Calcanhoto y Frank Báez; por tercer año consecutivo, lo coordina el escritor y traductor Jorge Fondebrider
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De viernes a domingo, al atardecer, la Feria del Libro porteña convoca al público a escuchar a poetas nacionales e internacionales, en una nueva edición del Festival Internacional de Poesía, dedicado a los poetas y traductores Jorge Aulicino y Daniel Samoilovich, fallecidos en 2025. Comienza el viernes, de 17.30 a 21.30, y sigue el sábado, de 19 a 21.30, en la Sala Alfonsina Storni del Pabellón Blanco; líricamente, se despide el domingo, de 19 a a 21.30 en la Sala Victoria Ocampo. Por tercer año consecutivo, lo coordina el escritor y traductor Jorge Fondebrider.
Fueron invitados varios poetas internacionales, entre otros, la uruguaya Silvia Guerra, el ecuatoriano Edwin Madrid, la francesa Anne Gauthey, los peruanos José Carlos Yrigoyen y María Belén Milla Altabás, los mexicanos Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, el escocés William Herbert, la irlandesa Lorna Shaugnessy, el dominicano Frank Báez y la brasileña Adriana Calcanhotto (que finalmente no cantará en el cierre del ciclo, como se había anunciado en un principio). Entre los argentinos, figuran Liliana Ponce, Rafael Felipe Oteriño, Jorge Brega, Eduardo Mileo, Gerardo Lewin, Miguel Gaya, Sergio Bizzio, Eleonora González Capria, Mariano Blatt y Ana Wajszczuk.
“La idea es contar, durante tres días, con un espacio absolutamente democrático en que los poetas lean en las mejores condiciones posibles y el público pueda disfrutar de ellos en un ámbito cuidado -dice Fondebrider a LA NACION-. Así ha sido en las ediciones anteriores y puedo garantizar que en muchas oportunidades tuvimos que indicarles a los visitantes que la sala estaba colmada más allá de sus posibilidades. Es, creo, un pequeño lujo que nos damos una vez por año”.

“La oportunidad de la continuidad me permitió, por un lado, poner en escena algunas ideas que tengo sobre la poesía y, por otro, aceitar una serie de mecanismos prácticos, como el tiempo con que hay que contar para asegurar la presencia de poetas del hemisferio norte, donde las cosas se realizan con mucha más previsión que acá –dice Fondebrider a LA NACION–. Una vez que me reconfirman en la coordinación, empiezo a cursar las invitaciones aproximadamente en agosto del mes anterior porque, como la Feria no paga los pasajes internacionales, es necesario tramitarlos ante instituciones y universidades con mucha antelación”.
Para la selección de invitados, que leerán y recitarán poemas en siete mesas a lo largo del encuentro, el coordinador quiso mantener “un equilibrio entre hombres y mujeres, poetas extranjeros y argentinos, de la ciudad de Buenos Aires y del interior del país, distintas franjas etarias y, por supuesto, diferentes presupuestos estéticos”. “Para armar este rompecabezas no apelo exclusivamente a mi gusto, sino que intento que estén representados poetas de muy diverso pelaje, tratando de brindarles las mismas condiciones a todos. De hecho, en más de una oportunidad, cuando lo juzgué apropiado, incluí en mesas con poetas ya consagrados a otros que, en mi opinión, merecen un público más amplio, agrega.

El presidente de la Academia Argentina de Letras, Rafael Felipe Oteriño, leerá este viernes de 20.30 a 21.30 con Edwin Madrid, Liliana Ponce y Eduardo Mileo en “una nueva versión del ya tradicional Festival de Poesía de la Feria, con variedad de voces y de generaciones literarias, de aquí y del extranjero, reunidas por la experimentada conducción de Fondebrider; a partir de las lecturas e intercambios conoceremos la tónica que anima la poesía de nuestro tiempo”, sintetiza.
“Estar invitada al Festival de Poesía de la 50ª edición de la Feria del Libro de Buenos Aires me alegra profundamente, porque me trae muchos recuerdos ligados a mi recorrido como poeta y editora –dice la escritora y editora francesa Anne Gauthey-. Me parece fundamental que, en el marco de una feria tan masiva, se reserve un espacio dedicado a la poesía. La programación siempre es de gran calidad, y el festival es una ocasión privilegiada para escuchar y descubrir nuevas voces, así como para conocer lo que se escribe y se edita en otros territorios. También lo vivo como una oportunidad para compartir mi trabajo en un evento donde la palabra circula, donde podemos escuchar y dialogar. El poeta es alguien que escribe, sí, pero también alguien que comparte en voz alta, que gestiona encuentros, crea comunidad, edita, enseña. Es, en el fondo, tener el deseo de construir con palabras: traducir ideas, emociones, experiencias. La poesía hoy, creo, es esencial porque funciona como una forma de resistencia”.
Para Gauthey, en el contexto actual, “donde la palabra se vuelve pequeña y veloz, como un objeto sobrante en la masividad comunicativa, es importante volver a mirar de nuevo lo que decimos y cómo lo decimos; mucha gente escribe poesía, no todos publican, hay muchísimos talleres y la comercialización sigue siendo un desafío: la poesía mantiene, desde su trinchera, la capacidad de pensar libremente y de escribir lo que nos mueve”. Se presentará el sábado, de 19 a 20, junto con la suiza Cléa Chopard, María Belén Milla Altabás y Miguel Gaya.
“Mi deseo es simplemente encontrarme con gente, poesía y lugares –dice el escocés William Herbert–. Esta será mi primera visita a Buenos Aires y tengo muchas ganas de descubrir todo lo que el Festival y la ciudad tienen para ofrecer. Eso significa reencontrarme con algunos viejos amigos, como Jorge y Pedro Serrano. Pero también significa conocer a muchos desconocidos y su singular obra, también conocida como poesía, hasta donde yo, un simple monolingüe, puedo comprender o me ayudan a comprender. Siempre se busca una transformación al leer o escuchar un poema nuevo, y para mí el Festival es como un país entero de poemas nuevos”.
Es profesor emérito de la Universidad de Newcastle y miembro de la Royal Society of Literature. “Existe una especie de velo que lo cubre todo, que nos protege de los horrores del mundo real pero nos impide sentir sus éxtasis –sostiene sobre la función de la poesía–. Lo concibo con mayúsculas como La Continuidad, pero existen muchos otros nombres: ilusión, fe, ideología, tradición, estupidez. Tenemos diversas maneras de sortearla, incluyendo el sexo, las drogas y el rock and roll, pero mi método es la poesía. Pienso en el poema como una especie de ‘error de continuidad’, como el efecto de distanciamiento de Bertolt Brecht o la famosa píldora roja: está ahí para despertarnos, aunque sea momentáneamente, a la realidad de nuestra alienación. Por lo tanto, puede ser satírico, surrealista, asintáctico o simplemente un poco extraño, y eso incluye subvertir el poema clásico y ‘perfecto’, en su papel como parte de la continuidad poética o la tradición dominante. Toda pizca de locura ayuda”.
La poeta y traductora Lorna Shaugnessy leerá con Bill Herbert –ambos fueron recientemente publicados por el sello de la poeta Marina Serrano, Sigamos Enamoradas– y Pedro Serrano el sábado de 20.30 a 21.30. También esta es su primera visita a la Feria (y la segunda a la ciudad de Buenos Aires). “Como cofundadora de una pequeña editorial colectiva, Macha Press, va a ser fascinante para mí ver los libros de tantísimos poetas y editoriales; como poeta, lo que más me interesa es escuchar la obra de poetas de países y culturas diversas que participan, conversar con ellos, y también la oportunidad de hablar con los lectores de la Argentina”.
“Escribo desde dentro del contexto sociopolítico y económico irlandés, en el contexto de la Comunidad Europea, y desde la perspectiva cultural irlandesa con su larga historia colonial, repetidas y recientes guerras y actual condición de paz –afirma–. Irlanda es un país neutral, y debido a su historia pretendemos no sucumbir al maniqueísmo de las oposiciones binarias. No sé hasta qué punto podemos decir que la poesía tiene ‘importancia’ en los contextos públicos como habría tenido en la época de los bardos, entre los siglos XII y XVI. Incluso creo que a los políticos les gusta mucho citar la obra de poetas, pero a menudo no es más que de oídas. He escrito poemas que reflejan mis experiencias del conflicto y el proceso de paz de Irlanda del Norte (1968-1998), y que pueden leerse como poesía testimonial. Hoy, frente a las agresiones contra Palestina, el Líbano y Ucrania, me resulta muy difícil escribir ese tipo de poesía. Soy testigo, veo las imágenes abrumadoras, tan abrumadoras quizá que pueden tener efectos paralizantes a la hora de encontrar maneras de expresar la incredulidad e impotencia que se siente, o articular cualquier crítica que no se haya dicho ya; me siento muy frustrada tanto como ciudadana como poeta. El hecho de que estos eventos colectivos han coincidido con la pérdida de familiares y amigos muy queridos en años recientes me ha empujado a expresar el dolor usando otros medios, otros lenguajes; últimamente me interesa mucho cómo los clásicos cuentos de hadas exploran el trauma, sobre todo en el caso de los niños”.
Conviene consultar el programa del Festival Internacional de Poesía en este enlace y llegar un rato antes para asegurarse un lugar en las salas.
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