La Noche de la Feria, colmada de música y visitantes en el primer sábado de la edición 50
A partir de las 20, hubo ingreso libre en la Rural en la tradicional jornada de puertas abiertas con shows de Leo García y Los Tipitos; la fiesta de los lectores continúa hasta la medianoche
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En el primer sábado de la edición 50 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, las puertas de la Rural se abrieron a las 20 para recibir a miles de visitantes que se fueron a disfrutar de la Noche de la Ciudad en la Feria. Hubo shows musicales en la pista montada en la carpa central donde el jueves pasado tuvo lugar el acto inaugural, con silbidos a funcionarios, acción en defensa de la ley de glaciares y diálogo entre tres escritoras argentinas premiadas: Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero. Anoche, en un clima cálido y tranquilo, allí se presentaron Leo García y Los Tipitos. Hubo rock nacional entre cada recital y la música siguió hasta la medianoche. Además, hubo actividades especiales en todos los pabellones de la Rural. Familias, grupos de jóvenes y personas “sueltas” de todas las edades recorrieron los pabellones y, por primera vez desde el jueves, se vieron filas en stands, baños y puestos de comida.
Muchos expositores comentaron que esperan con cierta incertidumbre la jornada de este domingo, que imaginan repleta de gente en los alrededores por el road show de Franco Colapinto, pero con menos público en la Feria. Solo habrá un acceso habilitado, el de Plaza Italia, ya que las avenidas y calles aledañas al predio estarán cortadas al tránsito. Algunos, más esperanzados, esperan que la alta asistencia a la “carrera” desborde gente para la Feria. Habrá espectáculos en la pista central: esta vez, a cargo de Perú, país invitado de honor, que celebra su día.
Este sábado comenzaron los homenajes a Mario Vargas Llosa. Perú, país invitado, inauguró la exposición inmersiva El viaje de Vargas Llosa: cómo el mundo se vuelve literatura, en el Pabellón 9. Es una muestra que presenta al Nobel peruano como un viajero y observador del mundo, a través de proyecciones, fotografías, audios y videos. Incluye archivos de la familia Vargas Llosa, la Cátedra Vargas Llosa y la revista peruana Caretas. “Es una experiencia sensorial que sitúa al visitante en los distintos territorios que marcaron la vida y la obra del escritor: desde el Perú hasta Europa, pasando por múltiples escenarios que nutrieron su mirada literaria”, presentaron los organizadores. La inauguración contó con la presencia del embajador de Perú en la Argentina, Carlos Chocano Burga; la directora de la Dirección General de Industrias Culturales y Artes, Carina Moreno Baca; y el jefe institucional de la Biblioteca Nacional del Perú, Juan Yangali Quintanilla.
Luego, en la sala Victoria Ocampo, tuvo lugar el acto “Vargas Llosa, una vida en palabras”, organizado por la Cátedra Vargas Llosa, que rindió homenaje al escritor mediante una lectura dramatizada en la que diversas voces recorrieron sus inicios hasta su consagración como figura universal de la literatura.
Perú también celebró el centenario del nacimiento de la poeta Blanca Varela. Participaron la poeta y narradora Giovanna Pollarolo, la poeta peruana María Belén Milla, el poeta argentino Pablo Gabo Moreno y la editora argentina Vanina Colagiovanni.
A las 19, en la sala Carlos Gorostiza, el periodista e historiador Daniel Balmaceda presentó su nuevo libro Los años locos. Y en la sala Alfonsina Storni del Pabellón Blanco se desarrolló el segundo día del Festival de Poesía, con invitados nacionales y extranjeros como Cléa Chopard (Suiza), Anee Gauthey (Francia) y María Belén Altabás (Perú).
A lo largo de la jornada, muy convocante en comparación con los días previos, en varios stands hubo filas para las firmas de los autores. Familias con chicos se acercaron al de Catapulta, donde firmó y dibujó ejemplares Pablo Bernasconi y al de Santillana, donde estuvo Laura Devetach (que este año cumple 90) con su flamante reedición de La torre de cubos, que integra la nueva colección 10x10: diez clásicos infantiles elegidos por los lectores para celebrar los diez años del sello Loqueleo.
Más temprano, el periodista y escritor Daniel Mecca convocó a los jóvenes en el espacio Zona Futuro con la charla “Borges, de los clásicos a los multiversos”. "A 40 años de su muerte, la figura de Jorge Luis Borges vuelve a ponerse en diálogo con nuevas generaciones", dijo el autor de Borges, la gran bestia pop, entre otros títulos. A sala llena, la actividad buscó desmitificar la obra de Borges a través de un lenguaje descontracturado y multifacético que incluyó canciones con guitarra, recitados y cruces inesperados, desde Marvel a Bowie. “La clave es trabajar a Borges con un lenguaje pensado para las nuevas generaciones, pero no desde un pedestal sino haciéndolos partícipes directos de la experiencia borgeana. Transmitirles que leer a Borges no es una nostalgia ni una obligatoriedad, sino un hecho totalmente contemporáneo. Es falso que Borges y la juventud están disociados: ambos son parte del mismo laberinto de imaginación y futuro”, dijo Mecca a LA NACION.
A las 20.30, cuando ya estaban levantados los molinetes de los accesos y la gente seguía ingresando para disfrutar de la Noche de la Feria, se presentó Volver a conocer el fuego, el segundo tomo de la colección que reúne las clases y los talleres que dictó Liliana Bodoc. También, a sala llena, con Galo, el hijo de la escritora al frente de la mesa. Al cierre de esta edición, el festejo de la Feria continuaba con baile al ritmo Los Tipitos en la pista central, colmada.
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