Mario Benedetti, el centenario: de la poesía de la vida cotidiana al "desexilio"

Mario Benedetti lee algunos de sus poemas durante un homenaje en Montevideo en 2005
Mario Benedetti lee algunos de sus poemas durante un homenaje en Montevideo en 2005 Fuente: Archivo - Crédito: AFP PHOTO/Pablo PORCIUNCULA
Daniel Gigena
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14 de septiembre de 2020  • 10:15

Cien años atrás, en Paso de los Toros, localidad ubicada a unos trescientos kilómetros de Montevideo, nacía Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia, más conocido por los lectores como Mario Benedetti (1920-2009), el poeta de la vida cotidiana. En Uruguay no esperaron al día del aniversario para comenzar con los festejos: este sábado en el Parque Capurro de Montevideo se colocó una placa recordatoria y ayer se celebró la Maratón Benedetti en la Plaza Guyunusa, con lecturas, juegos y música. Para decirlo con sus versos, "aquellos que se aman o se amaron/ saben que allí estaba la clave/ la negación del acabóse/ y por supuesto la vacuna/ contra el maldito desamparo".

Hoy, en Madrid, su amigo Joan Manuel Serrat presentará una antología poética del autor de La casa y el ladrillo, y en noviembre el Ballet Nacional del Sodre estrenará el ballet basado en La tregua, la novela más publicada, traducida y adaptada de las obras benedittianas. Para este proyecto, se convocó a la coreógrafa Marina Sánchez, maestra de baile de la compañía; a Gabriel Calderón para la adaptación dramatúrgica y a Luciano Supervielle para la composición de la partitura. La propuesta aspira a la creación de un repertorio propio de la compañía, con proyección internacional, y a homenajear a uno de los autores más destacados de la Generación de 1945. Con Juan Carlos Onetti, Ida Vitale, Ángel Rama e Idea Vilariño, Benedetti conforma el quinteto de autores que internacionalizó las letras uruguayas. Fue poeta, cuentista, novelista, dramaturgo, cronista y ensayista. Incluyendo las antologías realizadas por él mismo, publicó 117 libros.

Héctor Alterio y Ana María Picchio en "La tregua", film de Sergio Renán basado en la novela del escritor uruguayo que en noviembre el Ballet del Sodre estrenará en versión para la danza
Héctor Alterio y Ana María Picchio en "La tregua", film de Sergio Renán basado en la novela del escritor uruguayo que en noviembre el Ballet del Sodre estrenará en versión para la danza Fuente: Archivo - Crédito: Museo Municipal del Cine

Una trayectoria vital

"Mario Benedetti es el escritor más popular en Uruguay y sin duda es el más conocido en el exterior -dice a LA NACION Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Mario Benedetti y autora de la biografía Mario Benedetti. Un mito discretísimo-. Sus poemas están en la memoria de varias generaciones y siguen suscitando emociones en los jóvenes de hoy. El interés internacional por su obra está muy vivo, incluso en ámbitos alejados de nuestro idioma". En los últimos dos años, editoriales de China, Georgia, Siria y Turquía adquirieron los derechos para publicar novelas, cuentos y poemas del autor de Primavera con una esquina rosa. "Esa presencia se extiende a otros niveles de consideración cuando examinamos su labor como crítico literario, progresivamente centrada en la literatura latinoamericana".

Como señala Campanella, la obra de Benedetti acompaña su trayectoria vital. "Podemos discernir etapas que corresponden a la época previa a los años 1970, que expresa un Uruguay de clase media, decepcionante y gris, el compromiso social y político, el exilio, el desexilio y la introspección final", detalla. A lo largo de ese itinerario, donde conviven el registro nostálgico, la utopía, el dolor del exilio, el regreso a Uruguay con gloria y el reconocimiento internacional, cosechó galardones como el VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 1999, y el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, en 2005. Los tres tomos de Inventario, que reúne su obra poética, están dedicados a Luz López Alegre, la mujer que amó desde la adolescencia.

En un 2020 pandémico, la comunidad rinde homenajes virtuales y presenciales al escritor que, en su juventud, luego de superar el tifus, optó por la literatura. Además de exposiciones de fotografía y de gráfica, de concursos literarios y lecturas públicas que forman parte de la conmemoración del centenario del nacimiento de Benedetti, la Fundación que lleva su nombre se halla abocada al examen del amplio archivo documental del escritor. "En especial de su abundante correspondencia con escritores relevantes -señala Campanella-. Lo primero a destacar es un conjunto de cartas con Idea Vilariño, gran poeta uruguaya que también cumple cien años este 2020".

Este año la Fundación organizó una serie de videolecturas de textos de Benedetti, en la que participan artistas de Hispanoamérica. Isabel Ordaz y el exbailarín y director del Ballet del Sodre Igor Yebra, ambos españoles; los actores uruguayos Jenny Galván, Rogelio Gracia y Mané Pérez, y el actor argentino Juan Gil Navarro, entre otros, eligieron poemas y relatos del amplio catálogo literario del autor uruguayo. Benedetti vivió en la juventud en Buenos Aires, ciudad que luego fue la primera escala de su largo exilio a partir del golpe de Estado en su país, en 1973. La actriz y cantante Nacha Guevara cantó sus poemas, musicalizados por Alberto Favero en Nacha Guevara canta a Benedetti, de 1972.

Portada de "Inventario 1", que agrupa varios de sus libros de poesía
Portada de "Inventario 1", que agrupa varios de sus libros de poesía

Aprender de la gente

El joven lector y escritor fascinado por los poemas de Baldomero Fernéndez Moreno, primero, y luego por la luz que irradia la obra del poeta español Antonio Machado, publicó su primer libro de poemas, La víspera indeleble, en 1945. Benedetti costeó la publicación de sus primeros siete libros. Como queda claro para los que conocen su narrativa, trabajó varios años como empleado público y en empresas privadas como auxiliar de contabilidad. Hasta sus últimos días, llevó una vida austera. Mientras, iniciaba una carrera en el periodismo como crítico (para nada complaciente) de cine, arte y literatura. Educado en el Colegio Alemán de Montevideo, fue el primer traductor de obras de Franz Kafka en Uruguay. En 1944, dirigió la revista literaria Marginalia y en 1948 publicó el volumen de ensayos Peripecia y novela. Un año después se sumó al equipo de redacción del legendario semanario Marcha, donde permaneció hasta 1974, cuando fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry.

En 1949 escribió su primer libro de cuentos, Esta mañana, que por tono y temática conforma una trilogía con El último viaje, de 1951, y Montevideanos (1959), el más característico de su estilo realista y melancólico. Su primera novela, Quién de nosotros, se publicó en 1953, y con La tregua, de 1960, ganaría reconocimiento internacional. La novela fue llevada al cine por Sergio Renán y compitió por el Oscar a la mejor película extranjera en 1974 (que ganó Amarcord, de Federico Fellini). En 1984, Renán volvió a filmar una novela de Benedetti: Gracias por el fuego, de 1965. El director mexicano Juan E. García adaptó al cine la obra teatral Pedro y el Capitán (una puesta realizada en Madrid se puede ver en este enlace). En El lado oscuro del corazón (1992), de Eliseo Subiela, no solo aparecen poemas del uruguayo sino que además él mismo interviene como guionista y actor: interpreta a un marino que le recita versos en alemán a una mujer en una cantina portuaria.

El cumpleaños de Juan Ángel, de 1971, es una novela en verso sobre la guerrilla urbana donde se explicita el compromiso político del autor. En 1973, el golpe de Estado en Uruguay forzó a Benedetti al exilio; primero en Buenos Aires, luego en Lima, La Habana y en Palma de Mallorca y Madrid, en España, donde alzó su voz contra los atropellos a los derechos humanos de las dictaduras de América Latina. "Yo viví mi exilio en cuatro países de habla hispana, me adapté bastante bien -declaró-. Uno aprende, pero de los gobiernos no se aprende, pero sí de la gente. En el exilio se da un fenómeno de ósmosis, uno da todo lo que puede para agradecer al país que lo acoge, pero también ese país le da a uno cosas".

"Cuando a la larga dictadura militar uruguaya le sucedió el regreso a la democracia, Benedetti acuñó un concepto y expresión certeros que todos íbamos a vivir de una u otra manera: el desexilio -escribió el ensayista y académico uruguayo Jorge Ruffinelli-. El desexilio no implicaba solo 'volver' para quienes se habían ido del país, había también un desexilio desde adentro, existía la necesidad de una 'comprensión'". En un artículo publicado en 1983, Benedetti escribió: "Todo dependerá de la comprensión, palabra clave. Los de fuera deberán comprender que los de dentro pocas veces han podido levantar la voz; a lo sumo se habrán expresado en entrelíneas, que ya requieren una buena dosis de osadía y de imaginación. Los de dentro, por su parte, deberán entender que los exiliados muchas veces se han visto impulsados a usar otro tono, otra terminología, como un medio de que la denuncia fuera escuchada y admitida. Unos y otros deberemos sobreponernos a la fácil tentación del reproche. Todos estuvimos amputados: ellos, de la libertad; nosotros, del contexto".

En 1985, regresó a Uruguay e impulsó la fundación del semanario Brecha y acompañó las acciones de la sociedad uruguaya para el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura. Desde entonces, Benedetti participó en recitales masivos de poesía y música, como A dos voces, junto con Daniel Viglietti. A partir de los años 1990 y 2000, sin perder su sencillez de expresión la poesía de Benedetti probó nuevas formas: el haiku rioplatense, la crónica poética de sucesos en tiempo real, los poemas sobre episodios históricos y personajes célebres en vez de anónimos. Murió en su casa de Montevideo el 17 de mayo de 2009, a los 88 años. En su testamento dejó creada la fundación que lleva su nombre, con la misión de promover la literatura y los derechos humanos.

Portada de "La tregua", la novela más célebre de Benedetti
Portada de "La tregua", la novela más célebre de Benedetti

Dos poemas de Mario Benedetti

Aguinaldo

Ya he sacado mis cuentas

y no le pago

a nadie.

Ni al sastre que me hizo estas solapas

como alas de palomo

ni al pobre almacenero

que no me vende azúcar

ni al Banco que me ahorca

ni al librero que gime

ni al destino que claro no recoge

las tiernas oraciones

que envío contra reembolso.

Ya he sacado mis cuentas

y no le pago

a nadie.

Cobraré el aguinaldo en billetes de uno a uno,

y me iré caminando por Dieciocho

silbando un tango amargo

como otro distraído.

De Poemas de la oficina

El amor es un centro

Una esperanza un huerto un páramo

una migaja entre dos hambres

el amor es campo minado

un jubileo de la sangre

cáliz y musgo / cruz y sésamo

pobre bisagra entre voraces

el amor es un sueño abierto

un centro con pocas filiales

un todo al borde de la nada

fogata que será ceniza

el amor es una palabra

un pedacito de utopía

es todo eso y mucho menos

y mucho más / es una isla

una borrasca / un lago quieto

sintetizando yo diría

que el amor es una alcachofa

que va perdiendo sus enigmas

hasta que queda una zozobra

una esperanza un fantasmita.

De Viento del exilio

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