
Que no decaiga
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Liverpool.– La joven de vestido rojo acampanado se impone en el centro de la imagen. Gira de la mano de un señor mayor con el cual baila en el salón principal de la municipalidad de Liverpool bajo las luces de imponentes arañas. Las formales y elegantes vestimentas remiten al estilo victoriano de los bailes de té que se impusieron en Inglaterra a finales del siglo XIX como una estrategia de socialización entre solteros y como una alternativa a los bares cuando el alcohol estaba restringido. Con el tiempo, fueron cayendo en desuso y comenzaron a resurgir después de la pandemia, con una modalidad más abarcativa: mayores, jóvenes, solteros, casados, comunidad LGBTQ+. Toman té y comen tortas al ritmo del vals, el cha cha cha o el tango. Esta necesidad de encuentro después del aislamiento incentiva la conexión intergeneracional, fomenta la inclusión y, sobre todo, combate la soledad, la gran peste sin vacuna de este siglo.
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