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SANTIAGO.- "Pra que tem pensamento forte, o impossivel é questao de opiniao!!!", dice la bio de @neymarjr en Instagram, con 25m seguidores y 2846 fotos publicadas. En la última, de horas antes del partido ante Colombia, se lo ve con la camiseta amarilla, el número 10 en el pecho y una frase que parece, que es, un ruego: "Que Deus nos abencoe e nos proteja".
Ni Dios ni el árbitro ni sus compañeros ni su entrenador lo protegieron. Funcionó contra Perú, no funcionó contra Colombia, y dos tarjetas amarillas más una roja pueden dejarlo imposibilitado de lograr lo imposible y hasta la posible.
1) Porque está solo. Si en Brasil 2014 el chico de poco más de dos décadas de vida se hizo cargo hasta donde pudo y lo dejaron del peso de la historia y del terror de varios de sus compañeros, en Chile 2015 la situación tuvo una variación que puede ser sutil o profunda según se la vea: el pragmático Dunga lo rodeó de un escuadrón de soldados rasos, dejándole a él solo toda la posibilidad de brillo y de eficacia.
2) Porque Brasil es pobre. A la conclusión "Brasil sin Neymar deja de ser Brasil" le siguió la respuesta "Lo mismo que Argentina sin Messi". Y no. Hoy Brasil no tiene un Agüero, un Tevez, un Higuaín, un Pastore, un Mascherano. Cualquiera de ellos sería titular en el equipo, a pesar de Dunga, sobre los Firmino, Douglas Costa, Fred, Tardelli y hasta Robinho. Apenas si Coutinho aparece como una luz, a futuro. En todo caso, lo que hoy pasa con Neymar-Brasil es lo que antes pasaba con Messi-Argentina. Pero no ahora.
3) Porque se fastidia. La foto que resume la temporada futbolística global es la de un festejo de la MSN, con las sonrisas de Messi-Suárez-Neymar como si fueran una sola. Esta Copa América aparecía (tal vez aparece aún porque es Brasil, aunque no parezca) como una oportunidad para que Neymar reivindicara su liderazgo. Por ahora, la foto es una mueca, un pelotazo por la espalda a Armero y el fastidio por tantos golpes rivales y por tan pocos pases compañeros recibidos.
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