Traverso: "No tenemos real conciencia de lo fácil que es accidentarse"

Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Para "el Flaco", la seguridad vial es un tema de enorme preocupación desde que abandonó las carreras,en
Sebastián Fest
Pablo Vignone
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29 de abril de 2016  • 23:50

Los puntos de vista de Traverso no se limitan al deporte: la seguridad vial y su relación con Carlos Menem y Mauricio Macri formaron parte de la charla:

-¿Qué tal manejan los argentinos en la calle?

-Manejaban mal... y manejamos cada vez peor. No tenemos real conciencia de lo fácil que es sufrir un accidente, perder la vida, lastimar a alguien, matar a alguien. Creemos que no nos va a pasar, que el que maneja mal es el otro, pensamos que manejamos bien, porque hacemos una cantidad de maniobras que creemos que están bien, y son justamente lo contrario, son infracciones. Usamos el auto como un arma, porque encaramos con el auto, atacamos con el auto, de esa manera nos abrimos paso. Cuando un argentino cruza acá nomás a Uruguay, respeta la senda peatonal, respeta las rotondas, con lo cual sabe, pero vuelve de este lado y se transforma otra vez.

-¿Qué es el auto para usted?

-Yo soy un fanático de los fierros, cada vez que tengo ganas de andar rápido, agarro un auto de carrera, me voy a un autódromo, me pongo el buzo, el caso, todo y me saco la locura. El auto me tiene que llevar a dónde quiero ir, cómodo, seguir, tiene que traerme de vuelta, no se tiene que romper, no tiene que dejarme a pata porque lo quemo. Después, si es lindo o no? Una Ferrari es espectacular para verla, pero andá a subirte. Yo no me puedo subir, si me subo no puedo bajar, voy a un metro del piso, no veo para ningún lado? espectacular, sí, pero para mirarla. El auto tiene que ser cómodo y lindo de adentro, si es lindo de afuera me importa un pito.

-Usted corrió en los '80 un coche de rally del ex presidente Carlos Menem. ¿Hace mucho que no lo ve? ¿Qué tal era él como corredor?

-Hace mucho que no lo veo, como piloto era malo, sí. El decía que era bueno, y todos los que lo rodeaban le decía que era bueno, pero él iba como podía. Era un fanático, disfrutaba del automovilismo. Con el auto se pegó una pila de piñas y nunca era culpa de él.

-En 1995, usted logró su último campeonato de TC2000 corriendo un Peugeot, cuando a la automotriz la manejaba Sevel, la empresa familiar de los Macri. Pocos saben que su jefe máximo entonces era el actual presidente de la Nación. ¿Cómo se llevaba con Mauricio Macri?

-Muy buena relación. Estuve tres años con la marca, nos juntábamos cada diez días, armamos un equipo bárbaro, después se vendió la compañía. Lo ví no hace mucho, probando un auto en el circuito callejero que se hizo acá en Recoleta: un periodista que iba con él de acompañante se bajó blanco del auto. Manejando, Macri y Menem son parejos, me parece...

-Se habla mucho de corrupción en la actualidad. ¿Hay corrupción también en el automovilismo?

-Sí. Más de la cuenta.

-¿Más de la cuenta? ¿Cómo es eso?

-Durante años corrí con un auto violeta y prácticamente ese auto transformó la historia de esa empresa auspiciante, que pasó de que nadie supiera si llevaba paquetes, cartas o qué, a ser durante mucho tiempo el principal correo de la argentina. Producto de un auto de carrera. ¿Necesitaba subsidios ese auto? No. Todos los subsidios que aparecieron provocaron corrupción dentro del automovilismo, no hay duda. Yo estoy retirado hace diez años pero lo miro y me doy cuenta, de la misma manera que se da cuenta el público.

-¿Quién es el Traverso de hoy? Nómbreme tres o cuatro pilotos argentinos que le gusten.

-No, no hay un Traverso. Canapino, Matías Rossi, Girolami, un grupo muy bueno. De los viejos, el Gurí Martínez es el mejor; el Pato Silva no existe...

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