Básquet 2019: el retiro de "la 20" de los Spurs, la gloria en el Mundial China y un Luis Scola dorado

Luis Scola y Facundo Campazzo celebran la victoria ante Francia en las semifinales de la Copa del Mundo de China 2019
Luis Scola y Facundo Campazzo celebran la victoria ante Francia en las semifinales de la Copa del Mundo de China 2019
Diego Morini
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30 de diciembre de 2019  • 23:24

No hay corazón que resista a tantas emociones. Y 2019 puso a prueba a muchos. Parecía que todo estaba recorrido en el básquetbol argentino y que apenas quedaban jirones de nostalgia. Pero desde los Estados Unidos, en Lima, pasando por China y cerrando el viaje en la Argentina, se capturaron imágenes indelebles. De esas que estremecieron, que sorprendieron, que llenaron de orgullo, que enseñaron, que permitieron comprender la grandeza de algunos actores, que generaron controversias, que dejaron certezas. Lo que ofreció este año para la disciplina fueron mucho más que buenas sensaciones, resultó una temporada en la que se presentó una nueva oportunidad para otro reverdecer.

Tal vez resulte lejano, pero lo que vivió el básquetbol argentino, allá por marzo, representó mucho más que un acontecimiento de nicho. En San Antonio, en Texas, se escribió un capítulo de gloria para el deporte nacional. El retiro de la camiseta de Emanuel Ginóbili, con el himno argentino sonando en el AT&T Center, explotó en el planeta del deporte y confirmó una vez más que la figura del bahiense está en el podio de la historia en celeste y blanco. En una entrevista exclusiva con LA NACION, tras la ceremonia en la que izaron la 20 de los Spurs, Manu contó: "El retiro de camiseta, en cierta forma, tiene una idea: agradecerte lo que hiciste por una franquicia. Así que imaginaba que algo así podía pasar cuando ganamos 3 campeonatos casi seguidos. Pensaba, 'si no me mando una macana grande', eventualmente va a pasar. Así que de alguna forma sabía que podían hacerme una ceremonia, lo que me sobrepasó fue todo lo otro: mis amigos, los chicos de la selección, las palabras que me dedicaron gente que admiro y respeto. Fue increíble todo".

Allí estuvieron sus compañeros de vida: la mayoría de los integrantes de la Generación Dorada. Fue también, una especie de reconocimiento de los Spurs a ellos. Tanto que Gregg Popovich en aquel discurso dijo: "Los miembros del equipo olímpico de Argentina de 2004 que ganaron la medalla dorada. Algunos de ellos, están acá mismo junto a Manu. Ellos deberían ser reconocidos. Porque es uno de los mejores equipos de básquet que vi en toda mi vida. Es un grupo fantástico. Esa es la realidad".

Aquella frase de Pop resultó todo un impacto, sin dudas, pero lo que no sabía el entrenador de San Antonio, uno de los más importantes de la historia de la NBA, es que había más por escribir para el seleccionado argentino. La conquista de la medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Lima (venció en la final a Puerto Rico por 84-66), pareció apenas un detalle para la mayoría, sin embargo, lo que sucedió allí fue el comienzo de algo mucho más grande. Si bien representó volver a colgarse una medalla en la competencia continental después de 24 años (la última había sido en Mar del Plata 1995), el equipo de Sergio Hernández allí comenzó a solidificar su idea de ir por la conquista del lejano oriente. "Ganar la medalla de oro nos permitió consolidar nuestra confianza. Fue algo bueno para el grupo", contó Nicolás Laprovittola.

Y cada palabra del base que hoy juega en Real Madrid resultó perfecta para comprender qué pasó cuando llegaron al Mundial de China. El base argentino llegó a Wuhan, la primera ciudad en donde comenzó la aventura argentina, como el MVP de la Liga de España, algo que no sucedía para un argentino desde hacía 13 años, cuando fue Luis Scola distinguido jugando para Tau Cerámica. Y revalidó esa condición dentro de un equipo argentino que volvió a enamorar y dejó grabado a fuego su estilo.

Las aspiraciones en China estaban concentradas en lograr la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, nadie proyectaba mucho más. Aunque íntimamente, en el grupo, había objetivos más ambiciosos. En silencio fueron construyendo uno de los logros más importantes en la historia del básquetbol nacional. Tuvo una primera etapa perfecta el equipo del interminable Luis Scola y llegó a los cuartos de final con la clasificación asegurada a la cita olímpica. Y en esa instancia de la Copa del Mundo comenzó a sonar la mejor versión de El Alma de la Argentina, con Facundo Campazzo como uno de los actores principales.

Derrumbó a la Serbia de Nikola Jokic y Bogdan Bogdanovic (97-87) y el estallido resultó imposible de dimensionar. Pero no se detuvo ahí y en las semifinales sacó del camino nada menos que a Francia (80-66), con una actuación soberbia de todo el equipo y en especial de Scola, que fue seguido atentamente desde un costado de la cancha por Emanuel Ginóbili y Kobe Bryant, impresionados por el nivel del eterno capitán argentino.

El festejo de la selección argentina tras superar a Serbia en los cuartos de final
El festejo de la selección argentina tras superar a Serbia en los cuartos de final Fuente: AFP

El último acto fue con España, las cosas no salieron como pretendía el grupo, pero la sensación que quedó en el aire es que el conjunto nacional dejó una marca imborrable, tanto como aquellos que lograron el subcampeonato del mundo en Indianápolis 2002. Y lógicamente las miradas quedaron concentradas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la competencia en la que ahora sí todos se atreven a pensar en una medalla...

Fue tan intenso este 2019 para el básquetbol argentino, que sobre el cierre del año hubo un cambio en la conducción de la Confederación Argentina de Básquetbol. La salida de Federico Susbielles y el desembarco de Fabián Borro representó un movimiento significativo, ya que varios ex jugadores de la Generación Dorada, más Sergio Hernández y algunos basquetbolistas del equipo argentino que irá a Japón habían manifestado su apoyo público por Susbielles.

Pero la foto del desenlace de un año intenso y cautivante no se quedó en diferencias políticas. Es que no podía ser ése el cierre y para completar una temporada casi perfecta, llegó una distinción más que, de alguna manera, resultó el reconocimiento a todo un proceso y un modelo: Luis Scola fue galardonado con el Olimpia de Oro. "Ganar el Olimpia de oro es un orgullo muy grande. Pocos tienen el privilegio de haber sido distinguido como el mejor deportista del año. Y que me toque a los 39 años tiene un valor más que especial. Soy un afortunado", dijo Scola en una charla exclusiva con La Nación.

Y lejos de quedar alguna duda de cara para el 2020, la confirmación de Sergio Hernández como entrenador del seleccionado nacional (existían algunas dudas por la llegada de Borro a la CABB), permitió pensar en la consolidación de un proyecto que pretende potenciar el básquetbol y que sea el despegue definitivo de la actividad.

Un año inolvidable. Una marca indeleble. Un guiño de evolución. Una oportunidad que no hay que desaprovechar.

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