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Hoy empieza el show. Con el partido entre Cleveland Cavaliers y Boston Celtics se inicia una nueva temporada de la NBA, la liga de básquet más competitiva del mundo, cuyo impacto global excede lo deportivo. Más allá de la competencia dentro de la cancha, en la que los pronósticos auguran la cuarta final consecutiva entre Cleveland y Golden Stae Warriors, el torneo llega con cambios vinculados al negocio.
La gran novedad de esta temporada estará en la indumentaria: por primera vez las franquicias lucirán publicidad en sus camisetas. Cada equipo fue habilitado a vender ese espacio –parches cuadrados de 6 centímetros de lado en el sector izquierdo- a anunciantes, similares a los que la automotriz Kia había colocado en los uniformes del Juego de las Estrellas años atrás.

Entre los equipos que ya oficializaron su auspiciante, Golden State Warriors firmó el contrato más caudaloso. El actual campeón, que mantuvo a las principales figuras de su plantel, tendrá en su camiseta a la marca japonesa Rakuten. La firma desembolsará alrededor de US$ 20 millones por temporada por ese codiciado espacio, que se suma al que también controla en el fútbol: es el sponsor principal del Barcelona.
El monto que facturará la franquicia californiana duplica el contrato de alrededor de US$ 10 millones que suscribieron los Cleveland Cavaliers con la empresa de neumáticos Goodyear. Entre otros acuerdos ya confirmados se encuentran el de Boston Celtics y General Electric; Milwaukee Bucks con Harley Davidson; Los Angeles Lakers con la empresa de e-commerce Wish y Orlando Magic con Disney.

El esquema de reparto del dinero que desembolse cada anunciante privado por aparecer en las camisetas de un equipo es uniforme. Según detalló el periodista especializado Darren Rovell, un 50% corresponde a los jugadores de cada franquicia, un 25% va al equipo y un 25% al 'revenue sharing pool', un fondo común de la NBA que se nutre de ingresos de diferentes rubros de todos los equipos y luego es redistribuido entre las franquicias.
Esta temporada también cambió el sponsor técnico de la liga. Luego de 11 años de contrato con Adidas, los equipos de la NBA vestirán indumentaria Nike. El contrato, firmado en 2015, se extenderá por ocho temporadas y, según estimaciones, rondará los US$ 1000 millones.
Esta decisión también implicará cambios en la liga. En primer lugar, se eliminaron las discutidas remeras con mangas, que habían sido impulsadas por Adidas como instrumento de ventas para el público poco afín a utilizar remeras musculosas pero que habían sido cuestionadas por varios jugadores, entre ellos LeBron James . En los Estados Unidos, Nike controla alrededor del 90% del mercado de básquet, según datos de ESPN.

A su vez, por primera vez las camisetas de juego lucirán la marca del fabricante. De esta manera, 29 de los 30 equipos incorporarán en sus uniformes el ‘swoosh’ emblemático de la marca estadounidense. La única excepción serán los Charlotte Hornets. La franquicia, propiedad de Michael Jordan , será la única con ropa de marca Jordan, una subsidiaria de Nike que, entre otros equipos, viste a la selección argentina.
El inicio del nuevo contrato por los derechos de televisión generó un enorme flujo de dinero a los equipos que se desplazó al salario de los jugadores. El convenio entre la NBA y las empresas ESPN y Turner entró en vigencia la temporada pasada e implica un desembolso de US$ 24.000 millones por nueve años (alrededor de US$ 2600 por temporada).

La apuesta, al menos el año pasado, rindió sus frutos. Las últimas finales, en las que los Warriors consiguieron su segundo título en tres temporadas, fueron las más vistas desde 1998, cuando Michael Jordan y los Chicago Bulls consiguieron su sexto anillo. Según ESPN, se alcanzaron picos de hasta 25 millones de espectadores.
Con mayores ingresos por televisación, se incrementó el tope salarial, el dinero máximo que cada franquicia puede utilizar para contratar jugadores, aunque hay excepciones. La cifra pasó de US$ 70 millones en la temporada 2015-2016 a US$ 94,1 millones en la pasada campaña y a US$ 99,1 este año.

Ese aumento se tradujo en contratos millonarios para las grandes estrellas. Ese fue el caso de Stephen Curry , base de los Warriors, que renovó por cinco años y US$ 201 millones para convertirse en el jugador mejor remunerado de esta temporada (US$ 34,4 millones). Lo propio hizo James Harden, que prolongó su vínculo con Houston Rockets por cuatro temporadas y US$ 228 millones.
Las cifras proyectan seguir incrementándose la temporada que viene, cuando el tope salarial proyectado rondará los US$ 101 millones por equipo y estrellas como LeBron James, Paul George, Chris Paul y Kevin Durant aparecen como potenciales agentes libres.



