

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
El calor en el gimnasio del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) es agobiante, aún más que el que reina en toda la ciudad, donde no corre ni una gota de aire. Sin embargo, ellos siguen atentos las indicaciones de sus entrenadores y continúan en el suelo, en el caballo con manijas, en las anillas, en la pista de salto, en las paralelas y en la barra fija. De allí baja Federico Molinari, el primer gimnasta argentino en acceder a una final mundialista, en Londres 2009. Cuando el año no había concluido, el gimnasta nacido en Rosario, pero criado en San Jorge, Santa Fe, fue por más. En el Sudamericano de Colombia se alzó con cinco medallas: oro en anillas (su especialidad), una medalla de plata (suelo), dos de bronce (arzones y paralelas) y bronce por equipos. Así de intensa fue la temporada pasada, que lo dejó ubicado en el puesto 27 del ranking mundial. "Fue el mejor año de mi carrera, pero no me conformo con eso. Ahora quiero más", cuenta a canchallena.com , mientras coloca las manos en la batea con parafina, aferrándose con firmeza a sus objetivos. "Una serie más y seguimos", dice, al tiempo que vuele a subirse a las paralelas. Al bajar, explica: "En el mundial el objetivo era tratar de entrar en la final. Competí en mi mejor nivel, en ese momento no veía mis chances tan posibles pero cuando apareció el cartel con clasificación fue el mejor momento de mi vida, el más importante de mi carrera".
-Tuviste un gran 2009, ¿cuáles son tus objetivos para 2010?
-Sin duda, fue mi mejor año pero no por eso me tomé descanso. En marzo [del 19 al 30] tenemos los Juegos Odesur [en Medellín, Colombia] donde aspiro a hacer podio en anillas, en paralelas y en all around, que es la totalidad de las pruebas. Después viene el Panamericano, en Guadalajara, en agosto, donde quiero llegar al podio. En la segunda parte del año, se disputarán las tres Copas del Mundo [en Bélgica, República Checa y Ucrania], done sería excelente llegar a las finales. Y en noviembre iré al Mundial que se va a disputar en Rótterdam [Holanda], donde quiero repetir lo hecho en Londres.
-¿Crees que tenés chances?
-Si compito como en 2009 y me mantengo, tengo muchas chances de mejorar lo que hice hasta ahora. Sé que será muy difícil porque van a estar los mejores, pero me tengo mucha fe.
-Llegaste hace ocho años a Buenos Aires, ¿cómo te adaptaste?
-Fue muy difícil, pero con el tiempo me fui adecuando y ahora estoy completamente adaptado a esta ciudad. Creo que fue lo mejor haberme decidido a venir acá, porque [en el Cenard] hay una gran infraestructura para entrenar. Además, la convivencia es buena. Con los chicos nos conocemos hace años y eso ayuda a seguir acá porque es como si fuera una familia.
-¿Cómo analizás el nivel argentino en gimnasia artística?
-Sinceramente, creo que está relegado. A nivel mundial hay potencias como EE.UU., China y Rusia. (El punto es ir por esta senda para acercarnos). Pero ahora nuestro objetivo debe ser (apuntar) a nivel panamericano porque a nivel mundial estamos lejos. Tenemos que acercarnos a Brasil, que es la potencia en Sudamérica. El talento lo tenemos. Está. Hay que mejorar bastante para llegar a eso. El equipo nacional mejoró mucho en los últimos años y eso se nota con los últimos resultados.
-¿Por qué se obtienen buenos resultados en menores pero cuando se da el paso a mayores eso no logra mantenerse?
-Afuera se compite con asiduidad y nosotros, en cambio, lo hacemos muy poco. En Europa los gimnastas tienen torneos cada dos semanas y eso les permite mejorar. Además, con la proximidad que hay entre los países les permite asistir sin grandes erogaciones, cuando para nosotros implica el costo del pasaje aéreo que se hace muy caro. Sumado a eso tienen las ocho copas del mundo y los campeonatos europeos. Y eso ayuda mucho en la parte psicológica porque la competencia te da un plus. Acá la motivación es fundamental y estar tan lejos, no ayuda.
-¿Cómo suplen esa falta de continuidad competitiva?
-Realizamos torneos internos entre nosotros para motivar al grupo. Buscamos motivaciones de otro estilo para no quedarnos con los brazos cruzados. Eso surgió como una propuesta nuestra. No es lo óptimo. Es complicado invitar porque la Federación no puede costear el viaje de atletas de Brasil, Venezuela o Colombia que son las potencias en Sudamérica. Es muy caro traer a un equipo. A ellos no les conviene venir acá, porque si van a gastar para salir de su país les conviene ir a países donde haya mejor nivel.
-¿Competirías representando a otros países, como lo hacen algunos deportistas?
-La verdad que no. Tuve la posibilidad de ir a Estados Unidos cuando pasé de juveniles a mayores y no me gustó la idea de irme tan lejos. Además, en el Cenard estamos con una gran infraestructura. Lo que nos faltaría es mayor roce competitivo. Acá tengo todo y no me hace falta irme. Si me iba afuera no iba a estar bien psicológicamente y la cabeza pesa mucho en un deportista.
-Tenés 26 años, ¿cuánto tiempo más te ves compitiendo?
-Aún tengo objetivos como gimnasta. Todavía no cumplí el sueño de acceder a un juego olímpico. La motivación viene de los objetivos que uno se plantee. Y cuando uno deja de tenerlos es como que pierde el combustible. Desde chico me lo plantee y eso me mantiene activo y con ganas de seguir entrenando.
La última participación. Marcelo Palacio, en Atlanta 1996, fue el último argentino en participar en un Juego Olímpico. Clasificó en el puesto 70º. Mientras que Eric Pedercini estuvo a un paso de asistir a la cita olímpica, de Sydney 2000, al quedar como primer suplente.
La última mujer argentina que participó de un juego olímpico fue Celeste Carnevale, en Atenas 2004, donde finalizó 56º.


