Bolívar-Lanús: una derrota que deja la serie abierta para el Granate y el recuerdo de Maradona en el ambiente

CONMEBOL Sudamericana Ronda de 16
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Alberto Cantore
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25 de noviembre de 2020  • 23:59

Un partido y un pequeño homenaje. Un juego por los octavos de final de la Copa Sudamericana y la veneración al mito que se hizo eterno. Un resultado que dejará abierta la serie entre Bolívar y Lanús, aunque la victoria 2-1 de los paceños será recordada porque el encuentro se disputó el día de la muerte del mejor futbolista de la historia: Diego Maradona. Pelusa, el de Villa Fiorito, ahí nomás de la Fortaleza granate, donde el miércoles se definirá la llave, tuvo su reconocimiento en un país que lo abrazó por primera vez en 1979, cuando fue a jugar un amistoso con Argentinos, y en donde sufrió la derrota más humillante como entrenador de la selección.

"Creo que el amor porque existes tú", la frase que con el escudo de Bolívar a los costados acompañó a la imagen de Maradona en el tablero electrónico del estadio Hernando Siles. Un minuto de silencio antes de comenzar el partido en un escenario que a la leyenda no le resultó indiferente: 11 años atrás, Diego recibió una sonora bofetada con la goleada 6-1 con la que Bolivia aplastó a la selección, camino a la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.

En la misma cancha, pero en 2008, se presentó para ser parte de un juego amistoso del que participó el entonces presidente Evo Morales para defender la sede paceña en las eliminatorias y rechazar el intento de veto de la FIFA, que deseaba prohibir los encuentros a más de 2750 metros de altura.

Bolívar y el homenaje a Diego Maradona en el tablero electrónico del estadio Hernando Siles, de La Paz
Bolívar y el homenaje a Diego Maradona en el tablero electrónico del estadio Hernando Siles, de La Paz Fuente: AFP

No fue un culto al sentimiento del juego con el que Maradona regó las canchas el que expuso Lanús, aunque Diego hubiera reconocido el esfuerzo, la tenacidad y el despliegue del conjunto que dirige Luis Zubeldía para resistir y, en menor medida, asustar a Bolívar. Amurallar el arco del juvenil Lautaro Morales fue la primera consigna, la prioridad del libreto que trazaron los granates: entregar la posesión de la pelota para no desgastarse en un combate de medio campo que le quitaría energía y le podía aportar reducidos dividendos, una regla general para los clubes argentinos.

No le faltó sufrimiento a Lanús para sobrevivir a los avances del rival. Le sobró angustia, al punto que en tiempo de descuento el árbitro Flavio Rodrigues de Souza, de Brasil, anuló, a través de la intervención del VAR, un gol de Bolívar por mano Vladimir Castellón. El despeje de cabeza del juvenil Alexis Pérez rebotó en el brazo del número 10 y aunque en primera instancia el juez convalidó la conquista, sin que mediaran protestas fue invitado a revisar la jugada y a corregir el error. En días en que el VAR resulta una pesadilla para el fútbol sudamericano, el acierto de Rodrigues de Souza es para destacar.

Adrián Jusino rechaza ante José Sand; Bolívar dominó y con dos remates de cabeza superó a Lanús
Adrián Jusino rechaza ante José Sand; Bolívar dominó y con dos remates de cabeza superó a Lanús Crédito: Prensa Conmebol

En dos minutos, Bolívar enseñó sus argumentos para lastimar a Lanús: escaladas de los laterales, preferentemente Bejarano, por la derecha, y centros que se dividieron en aéreos y pases atrás, para la llegada vacía de los volantes Roberto Fernández, Juan Carlos Arce, Erwin Saavedra y el español Álvaro Rey. El argentino Claudio Riquelme era el más adelantado, el quinto elemento y el más peligroso para la zaga granate.

Las acciones de pelota detenida fueron una constante, desde tiros libres a los tiros de esquina. Una jugada ensayada que ejecutó Riquelme y que definió Fernández, descubrió a Alexis Pérez como héroe al rechazar sobre la línea, cuando el arquero Morales estaba vencido. Recién después del cuarto de hora, Lanús respiró, con una corrida de Orsini que Sand no usufructuó: agotado por acompañar en velocidad a su compañero, se enredó con la pelota y ni siquiera logró rematar. Pero era el modo en que los granates planteaban el juego: robar y correr.

Orsini, Sand y Quignon felicitan al juvenil Belmonte, autor del gol de Lanús; el miércoles, en la Fortaleza granate, el desquite
Orsini, Sand y Quignon felicitan al juvenil Belmonte, autor del gol de Lanús; el miércoles, en la Fortaleza granate, el desquite Crédito: Prensa Conmebol

Cuando Bolívar acumulaba más de una docena de tiros de esquina a favor, Lanús hizo gala de su pericia para ejecutar un tiro libre y ponerse en ventaja: remató Bernabei, desde la derecha, y de manera insólita por el sector opuesto asomaron Quignon y Belmonte sin marcas; el juvenil remato de cabeza, ensayando una palomita, y dejó sin reacción Javier Rojas. El gol desarticuló a los paceños y Bernabei a tiro estuvo de aumentar. Pero cuando Lanús se preparaba para descansar en el entretiempo, Riquelme, desde el punto penal y de cabeza, marcó el empate, después de un córner. Un resultado que se ajustaba más a la realidad, aunque a los granates le complicaba la planificación: menos tiempo por delante, pero también menos energía.

Lanús sufre los finales, le pasó en la serie con San Pablo y lo repitió ahora en La Paz. Y después de tanto batallar y defender, el zaguero Luis Haquin -también de cabeza y tras un tiro de esquina- derrumbó el cerco y marcó el 2-1, a falta de cuatro minutos. Como en el Morumbí, Orsini casi se convierte en héroe, pero el remate se marchó junto al poste izquierdo de Rojas.

La derrota 2-1 no termina por ser tan terrible, porque un triunfo 1-0 lo depositará en los cuartos de final. Lanús se ajustó a un libreto y aunque sufrió, logró dejar la serie abierta para definirla en la Fortaleza, ahí cerca de donde nació el mito Maradona, la leyenda eterna que abandonó el cuerpo y dejó un gigantesco legado.

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