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"Bah… taquito sudamericano. No sirve". En una prolongada y tediosa revisión de videos, Claudio Ranieri apretaba pausa después de cada jugada, y lanzaba comentarios duros, fiel a su forma de ser. En esa acción en particular, le apuntó a un jugador argentino que actuaba en Valencia, allá por 1998.
Unos meses antes, el club había apostado fuerte dándole todos los gustos a Jorge Valdano. Tenía a Chemo del Solar, Morigi, Ariel Ortega, Marcelinho Carioca, Adrian Illie y, la gran atracción del mercado, Romario. El atacante brasileño se lesionó y jamás jugó un partido con Valdano, que fue despedido. Ranieri hizo pública su filosofía, ubicada en un extremo opuesto a la del DT argentino; hizo y deshizo a su antojo. La mayoría de los jugadores sudamericanos vieron todo desde el banco de suplentes o fueron transferidos.
Gustos aparte, los resultados marcaron que Valdano duró tres fechas (el club lo echó en esa jornada) y que Ranieri se quedó tres años, hasta ganar la Copa del Rey en 1999 (luego se fue a Atlético de Madrid). Armó un equipo sobrio y potenció jugadores como Mendieta, Illie y el Piojo López, que se volvió un goleador bajo su conducción. En Italia venía de sacar campeón de la Copa Italia y de la Supercopa al Fiorentina de Gabriel Batistuta.
¿Cuál es la filosofía de Ranieri? Mentalidad defensiva para iniciar todo desde una estructura compacta, presión arrolladora, ofensivas controladas sin riesgo y oportunas. Es de los que no tienen complejos ni miedo para dejar bien en claro sus ideas. La disciplina siempre por encima de la creatividad. No se anda con vueltas y no necesita ser políticamente correcto. Cuando llegó a Roma en 2009, se dio una situación similar en cuanto al cambio de estilo con el DT anterior. En su primera conferencia de prensa, marcó el terreno: "El Roma de Spalletti tenía un juego muy vivaz. Mi filosofía es un poco diferente. Entrenaré a este equipo con pragmatismo".
Sus equipos juegan un fútbol muy práctico, nunca vas a ver un conjunto de Ranieri vistoso (Mauro Camoranesi)
Esta siempre dispuesto a hacer lo que cree que es lo mejor para cada momento. No se ata a una idea. "No tengo prejuicios. En mi carrera he cambiado de tácticas muchas veces, pero lo cierto es que siempre hay que trabajar para recibir menos goles", otra de sus frases destinadas a no dejar dudas.
La imagen de Ranieri no está asociada con los triunfos. Al mencionar su nombre suele haber una relación muy directa con una forma de juego: partidos aburridos, con pocas ocasiones de gol, con jugadores atados a un esquema y poco propensos a las acciones audaces.
Hace unos meses, cuando se anunció la llegada a Leicester, Gary Lineker, ex goleador de la selección de Inglaterra escribió en Twitter: "¿Ranieri? ¿Really?".
Otro que salió a criticar a la dirigencia por la contratación del italiano fue Harry Redknapp: "Es un buen tipo y ha hecho bien en conseguir trabajo en el Leicester, sobre todo después de lo que pasó en Grecia. Estoy sorprendido de que pueda volver a la Premier". Es que antes de volver al futbol inglés, Ranieri había tenido un muy mal paso por la selección de Grecia, donde debió abandonar el cargo tras tres derrotas y un empate.
Claudio Ranieri? Really?&— Gary Lineker (@GaryLineker) julio 13, 2015Ante las críticas, Ranieri sólo dijo: "Respeto la opinión de todos, trabajaré duro para cambiarla. Mi problema no es ni Lineker ni Redknapp, me focalizo en el Leicester".
Lo que está pasando con Leicester en la Premier League es absolutamente sorprendente. Ranieri es respetuoso y no volvió a referirse a los malos augurios de tanta gente. En las conferencias de prensa repite: "Tenemos que alcanzar los 40 puntos, no puedo cambiar nuestro proyecto en este momento. La prioridad es mantenernos en la Premier League. Un equipo es sólido con los dos pies en el suelo". En realidad, ya lleva 32 puntos en 15 fechas, y si sigue por ese camino, completará su objetivo antes de terminar la primera rueda.
No me preocupa ni me duelen sus comentarios (por Gary Lineker), soy un hombre viejo (Claudio Ranieri)
Leicester juega tal como lo desea Ranieri. Muchos jugadores subvalorados y hasta desconocidos, están convirtiéndose en figuras que se cotizarán por millones para el próximo mercado de pases. Jamie Vardy, a quién hoy se le cortó la serie de partidos anotando en manera consecutiva, expresó mejor que nadie el espíritu grupal y de sacrificio que Ranieri pretende, cuando en el segundo tiempo le cedió al argelino Riyad Mahrez el tercer gol cuando él mismo podía haber pateado al arco.
Lo que es más difícil de proyectar es pensar en un Leicester campeón. Primero, lógicamente, porque compite contra gigantes con planteles mucho más poderosos que el suyo (Manchester City, Manchester United, Arsenal, Liverpool). La otra gran duda es si se puede ganar un título enfocándose en la mentalidad de salvarse del descenso, defendiéndose y contraatacando sólo cuando el rival se equivoca. ¿Le alcanzará con eso? ¿Elegirá cambiar cuando le llegue la hora de tomar riesgos?
Ranieri tiene 64 años y siempre armó equipos aguerridos. Ganó algunos títulos, como la Copa Italia, la Copa del Rey o el título de segunda división con Mónaco, pero nunca una Liga. ¿Estará listo para pensar en grande?
jt



