El Ajax que sorprendió a Real Madrid y Juventus: tras los pasos de la generación "beatle"

Ajax celebró una victoria consagratoria en Turín
Ajax celebró una victoria consagratoria en Turín Fuente: AFP - Crédito: Marco Bertorello
Carlos Delfino
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16 de abril de 2019  • 23:59

Michael Van Praag, presidente del Ajax, recibió en la cafetería de la ciudad deportiva del club a varios periodistas españoles una tarde del verano de 1973. Apenas iban unos minutos de charla cuando apareció Johan Cruyff, se sentó a unas cuantas mesas de distancia, pidió una cerveza y se puso a fumar, tan tranquilo. Algunos se sorprendieron, y le hicieron notar la situación a Van Praag. "Aquí todos tienen libertad para hacer lo que quieran. Con el tabaco, con el sexo, con el alcohol. Confiamos en su capacidad para controlarse", fue la rápida respuesta.

Todo era extraordinario en el Ajax de aquel tiempo. El club venía de ganar las dos Copas de Europa anteriores, era campeón de la Intercontinental y, sobre todo, era pura vanguardia. Pero lo más sobresaliente era Cruyff, cuyo lado díscolo asomó pronto. En los cuartos de final se había negado a viajar a Munich. Los holandeses habían vencido por 4-0 en el partido de ida y para la vuelta el crack adujo una lesión que los médicos no veían. Stefan Kovacs, el entrenador, lo citó, pero el mediocampista ofensivo no se presentó. Cruyff mantenía discusiones con Van Praag sobre la utilización de marcas comerciales.Otro club, otro país, otro mundo.

Todo lo del Ajax asombraba en aquella España de 1973, con Franco aún vivo y con aquel Real Madrid tan austero, de jugadores tan de "lo que diga don Santiago", sometidos de buen grado a una vida de monjes-soldados. Ya eran siete años sin ganar esa Copa. Llegarían a ser 32, pero entonces aquello no lo pensaba nadie. Había ilusión, con un equipo que seguía bajo la prohibición de fichar extranjeros, pero que tenía a varias de las figuras nacionales: Zoco, Pirri, Amancio, Velázquez. más un joven portero, García Remón, de aparición estelar. En cuartos había hecho un partido prodigioso en Odessa, ante el Dinamo de Kiev, en el que ya asomaba Blokhin. Y tocaba el Ajax en semifinales, con aquellos melenudos desenvueltos, a los que acompañan las novias. Una generación beatle. Se vivía otra época. La serie quedó en poder de los holandeses y el Ajax alcanzó una tercera final consecutiva, que también ganaría.

Cuarenta y seis años más tarde, los de Amsterdam volvieron a quedarse el mes pasado con un duelo eliminatorio ante los españoles por el mismo certamen, que desde la temporada 1992/1993 se reconoce como Champions League. Esta vez fue en octavos de final, pero lo inmediatamente posterior y lo que genera este Ajax de hoy conduce a cierto paralelismo. Aquel partido definitorio ganado en Belgrado, por entonces suelo yugoslavo, fue contra Juventus, el mismo adversario al que ayer dejó en el camino para meterse en las semifinales, como resultado del empate como local y el éxito por 2-1 en Turín y frente a Cristiano Ronaldo, nada menos.

Este grupo que conduce Erik ten Hag también asombra, en el juego y en los resultados. Mientras define la liga de su país cabeza a cabeza con el PSV, se sacó de encima a Real Madrid, dando vuelta la serie con una goleada por 4-1 en el Santiago Bernabéu, y a la Juve, cambiando el rumbo tras estar en desventaja. Y ya hizo historia en el torneo: es el primer equipo que supera tres instancias previas para meterse en la fase de grupos y llega a las semifinales.

Matthijis De Ligt festeja el segundo gol del Ajax
Matthijis De Ligt festeja el segundo gol del Ajax Fuente: AP - Crédito: Luca Bruno

La inexperiencia y juventud de parte del plantel y ciertos errores defensivos que le costaron más de un dolor de cabeza no fueron suficiente. Se sobrepuso con un juego de tenencia, buen control y velocidad. De hecho, hasta pudo haber goleado a Juventus, pero se encontró con la resistencia del polaco Wojciech Szczesny. No fue suficiente.

Este Ajax no se rinde jamás. Siquiera cuando le falta una de sus piezas clave: Nicolás Tagliafico, el capitán del seleccionado argentino, que no pudo jugar la revancha con la Vecchia Signora porque debía saldar una fecha de suspensión. Igualmente, el exdefensor de Banfield e Independiente estuvo allí con el grupo, festejó dentro del campo con sus compañeros la clasificación y fue ovacionado por un grupo de holandeses que viajaron a Italia. Estaba abrazado a Lisandro Magallán, que ingresó en los últimos minutos. Los argentinos son parte de esta camada que, con otro look, sigue una huella.

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