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La selección argentina vivió uno de esos partidos que quedan grabados en la historia de los Mundiales. Después de remontar un 2-0 frente a Egipto y sellar un agónico triunfo por 3-2 en el Atlanta Stadium, el plantel encontró una forma especial de celebrar la clasificación a los cuartos de final: rendirle homenaje a Lionel Messi.
Entre aplausos, sonrisas y lágrimas, terminó siendo levantado por los aires en reconocimiento a una actuación determinante en una noche cargada de tensión y emociones.

El partido comenzó cuesta arriba para la Argentina. Aunque el equipo de Lionel Scaloni asumió el protagonismo desde el inicio, Egipto sorprendió a los 14 minutos con un cabezazo de Yasser Ibrahim tras un centro de Marwan Attia.
La respuesta parecía inmediata cuando Nicolás Tagliafico fue derribado dentro del área y el árbitro francés François Letexier sancionó penal. Messi tomó la responsabilidad, pero el arquero Mostafa Shobeir adivinó la ejecución y mantuvo la ventaja africana.
Pese al golpe, la selección monopolizó el juego y acumuló situaciones de peligro. Alexis Mac Allister exigió al arquero rival con un cabezazo, Messi estrelló un tiro libre en el palo y Julián Alvarez también estuvo cerca del empate. Sin embargo, el descanso encontró a la albiceleste en desventaja.
El segundo tiempo pareció complicar todavía más el panorama. Luego de un tanto anulado por el VAR, Mostafa Zico aprovechó una rápida transición encabezada por Mohamed Salah y Haissem Hassan para establecer el 2-0.
Scaloni respondió con los ingresos de Lautaro Martínez, Nicolás González y Gonzalo Montiel, modificaciones que cambiaron el desarrollo del encuentro. A los 33 minutos, un preciso centro de Messi encontró la cabeza de Cristian Romero para el descuento que revitalizó al equipo.
Cinco minutos después apareció nuevamente el capitán. Lautaro Martínez bajó la pelota dentro del área, Montiel la acomodó y Messi definió con un potente remate para el 2-2, un gol que desató el delirio de los hinchas argentinos presentes en Atlanta.
Cuando el tiempo suplementario parecía inevitable, llegó el desenlace soñado. En el segundo minuto de descuento, Lautaro desbordó por la derecha y envió un centro preciso para la aparición de Enzo Fernández, que conectó de cabeza y decretó el 3-2 definitivo.



