Lionel Messi es culpable de naturalizar lo extraordinario

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
Lionel Messi y un nuevo trofeo para sus pobladas vitrinas
Lionel Messi y un nuevo trofeo para sus pobladas vitrinas Fuente: AFP
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23 de septiembre de 2019  • 20:00

Hace dos décadas la Argentina vivía de las sobras, consuelo de país pobre. Al menos Gabriel Batistuta finalizaba cuarto en la elección del Balón de Oro de 1999, detrás de Rivaldo, Beckham y Schevchenko, y despertaba una tibia satisfacción. Pero los tribunales de premiación ni por asomo miraban bien al Sur del planeta cuando buscaban al mejor de todos. En 2000 ganaba el portugués Figo; Batistuta finalizaba séptimo, Redondo llegaba 18°, y el Piojo López y Verón aparecían en la 27° posición. Ésa era la realidad, conviene recordarlo especialmente hoy. En 2001 se imponía el inglés Owen y los argentinos más valiosos, Crespo y Verón, habitaban el fondo de la tabla. Aimar y Saviola no atrapaban votos en 2002. En 2003 vencía Nedved y ni un argentino era nominado. En la gala de 2004, Ayala figuraba 19° y, en 2005, Riquelme se anotaba 14°. Hasta que en 2006, cuando el italiano Fabio Cannavaro alzaba el Balón, por primera vez aparecía un tal Lionel Messi, compartiendo el vigésimo puesto con Juninho Pernambucano, Luca Toni, John Terry y Gianluca Zambrotta. Para ellos cuatro sería el techo, pero para el rosarino, apenas la plataforma de lanzamiento.

Ese argentino que se aspiraba las eses igual que ahora quedó tercero en 2007, segundo en 2008, y entre 2009 y 2012 encadenó cuatro distinciones doradas. Ya había sido el más joven en alcanzar tres, superando a Cruyff y Platini. En 2015 se convirtió en el primero en acumular cinco distinciones. Y desde hace algunas horas, el primero también en enhebrar el sexto premio para volver a despegarse de Cristiano Ronaldo, la bestia que lo obligó a superarse constantemente. El álter ego perfecto. Solamente en 2018 la FIFA se olvidó de Messi porque nunca falta algún bordado ridículo.

Alguna vez la Argentina había contado con el mejor futbolista del mundo... Se cayó del mapa durante mucho tiempo y parecía que esa distinción no se iba a repetir, pero brotó Messi. Se convirtió en rey y culpable. ¿Culpable? Él naturalizó lo extraordinario, él empujó los límites del asombro. Él consiguió que se caiga la quijada y se salgan los ojos de las órbitas. Marcó 51 tantos en la temporada 2018/19, fue el goleador de la Champions League y Botín de Oro de Europa, entregó más asistencias que nadie en el continente. Y de todos modos su elección resultó inesperada. "El mejor es él", se rindió el favorito Virgil van Dijk, rebosante de sensatez. Despistar es casi una obligación para un Houdini moderno como Messi. En definitiva, hacer lo que nadie espera es su especialidad.

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