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José Daniel “Rana” Valencia tenía al alcance de la mano el sueño de millones de argentinos en estas horas de euforia nacional, pero optó por las costumbres. El exquisito volante que integró el plantel campeón de 1978 declinó la tentadora oferta de la FIFA para ir con todo pago a ver la final entre Argentina y Francia en el estadio Lusail, de Qatar.
“No vamos a negociar los mates, ¿no?”, escribió en su cuenta de Twitter como un guiño a su hijo Daniel, que había contado la historia completa del curioso episodio que protagonizó el exjugador de Talleres de Córdoba.
“Ayer le llegó a papá una invitación de la FIFA. Invitado de honor para presenciar la final del mundial. Yo -claramente- escandalizado, por poco haciéndole el bolso y llevándolo al aeropuerto. Lo que ocurriría sería algo mucho más digno de el”, relató del hijo de Valencia.
Y contó los motivos, que lo sorprendieron hasta a él mismo, por los que su padre rechazó el viaje. Todo tiene que ver con una costumbre familiar, cercana a la cábala.
“Desde que tengo uso de memoria veo los partidos con mi viejo. Todos los partidos con mi viejo. Uno de los 2 se encarga de preparar el mate unos 15 min antes de cada partido y el otro se va a comprar unos criollitos o galletas (dependiendo la hs)”, escribió Valencia hijo.
No vamos a negociar los mates, no? https://t.co/oFfYiJhVgA
— Daniel Valencia (@ranavalencia) December 15, 2022
Según su relato, han visto juntos “desde algún regional hasta Champions sin escala”. Ante partidos importantes, añadió, el rito cambia: “Ya no era bajar 15 min antes a preparar el mate. Si el partido es importante, el rito comienza antes. Que si este juega va a hacer la diferencia, que aquel otro no puede jugar, que ojo el 5 que viene bien, etc. Ahora bien, no se confundan porque de tácticas como tal, no”.
Tras expresar su sorpresa por la invitación de la FIFA, el hijo explicó lo que hizo su padre: “Su respuesta fue que agradecía la invitación pero que no podía asistir porque tenía un compromiso. No puedo explicar mi enojo, es el lugar en el que todos quisiéramos estar. Claramente se lo reclamé”.
Y mostró sus chats de WhatsApp con él: “Hijo, ya gané uno. Me emociona mucho más saber que puede volver a pasar con ustedes a mi lado”, le dijo.
La situación es más o menos asi:
— Dani Valencia (@DaniValenciaJr) December 14, 2022
Desde que tengo uso de memoria veo los partidos con mi viejo. Todos los partidos con mi viejo. Uno de los 2 se encarga de preparar el mate unos 15 min antes de cada partido y el otro se va a comprar unos criollitos o galletas (dependiendo la hs).
“Ahí entendí y me terminó de cerrar todo. La rana que no quiso quedarse a festejar el mundial que ganó para ir a darle un abrazo a su madre, decidió no ir a Qatar porque es el tipo con el corazón más noble que conocí en la vida. Así que ya voy preparando el mate para el domingo”, escribió, con orgullo, su hijo, que tiene 28 años y no vivió los días de gloria de la Rana Valencia.

José Daniel Valencia nació en Jujuy en 1955 y brilló como número 10 en el gran equipo de Talleres de Córdoba de finales de los años 70. Con 22 años, César Luis Menotti lo convocó para jugar el Mundial 1978 en el plantel del que quedó afuera a último momento un jovencísimo Diego Armando Maradona.
En el Mundial disputado en Argentina arrancó como titular en los tres partidos de la primera ronda, contra Hungría, Francia e Italia. Después salió del equipo y apenas disputó minutos en el enfrentamiento contra Polonia de la segunda fase.

Su carrera en la selección incluyó 50 partidos, en los que marcó 14 goles. Participó también del Mundial de España, en 1982, donde compartió el plantel y algunos minutos en cancha con Maradona.
A nivel clubes, después de su debut en Ginmasia y Esgrima de Jujuy, es un símbolo de Talleres, donde jugó entre 1975 y 1985, en una primera etapa, y entre 1986 y 1989, después de una escala en LDU de Quito. Cerró su carrera en Bolivia, donde jugó para Jorge Wilstermann y San José, donde se retiró en 1993.

