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La de este domingo será la cuarta visita de Fernando Gago al Monumental en menos de 300 días. No es un lugar que le traiga buenas sensaciones al exmediocampista. No se trata de los últimos resultados de 2021 (River 4-Aldosivi 1, el 9 de mayo, por la Copa de la Liga; River 2-Aldosivi 0, el 26 de agosto, por la Liga Profesional; River 4-Racing 0, el 26/11, por la Liga Profesional). Fue en ese césped, justo frente al banco de suplentes local que ya ocupaba Marcelo Gallardo, que Gago se desplomó antes del primer minuto de un Superclásico que se jugó el 13 de septiembre de 2015. Se rompió el tendón de Aquiles aquella tarde. Y a partir de ahí comenzó un calvario de lesiones que marcó su vida, como lo narra en el cuento Resiliencia, que publicó en el libro Pelota de Papel 2, escrito íntegramente por futbolistas. “Duele más el alma que el tendón”, escribió el ex Real Madrid.
Y River siempre fue un protagonista de ese camino espinoso. El 24 de abril del año siguiente, segundos antes de que termine el primer tiempo de un clásico en La Bombonera, volvió a sufrir la misma lesión. Se recuperó y volvió. En un partido de Selección, fue su rodilla la que hizo crack. “Vendá y dejame jugar”, le pedía al médico argentino Daniel Martínez. Pero su regreso a las canchas no fue tan sencillo: demoró más de un año tras otra cirugía. El 9 de diciembre de 2018, en el Santiago Bernabéu, Gago volvió a sufrir la rotura del tendón ante River. Fue su imagen final como jugador de Boca. En Vélez, su último club, también volvió a lidiar con una lesión grave: otra rotura de ligamentos, de la que se recuperó antes de colgar los botines de manera definitiva.
Claro que todos esos antecedentes forman parte de la carrera de Fernando Gago como futbolista. Desde enero de 2021 su lugar está en el banco de suplentes, como entrenador. Aunque ya no juegue, esas historias ante el Millonario pesarán en la noche de Núñez. No sólo porque las 72 mil personas que canjearon sus entradas para ver a River se encargarán de recordarle ese pasado al ex Boca. Sino porque ahora Gago es el conductor de un equipo que también sufre cada vez que se enfrenta con el equipo de Marcelo Gallardo. Alcanza con mirar el historial de los últimos ocho partidos: seis triunfos millonarios y dos empates, aunque lo que impresiona es el resultado agregado: 22-1. Una bestia negra por duplicado.
Y eso que Racing había aparecido como una espina cuando el ciclo de Gallardo recién asomaba. El primer duelo fue el 23 de noviembre de 2014, un triunfo apretado por 1 a 0 para la Academia, que luego le robó la punta a River y fue campeón. A aquel juego le siguieron un empate 0 a 0 en 2015 y un triunfo de Racing como visitante por 3 a 2. A partir de ahí, fue todo rojo y blanco: 2 a 0 por la Superliga 17/18, 0 a 0 y 3 a 0 por la Libertadores 2018, 2 a 0 en la Superliga 8/19, 6 a 1 por la Superliga 2019/20, 5 a 0 en la Supercopa 2019, 0 a 0 por la Copa de la Liga 2021 y 4 a 0 en la LPF 2021. Ese es el desglose del 22 a 1.

En medio de todo ese marco adverso, la buena noticia para Racing es que viene de jugar el mejor partido desde que Fernando Gago asumió como técnico. El 3 a 0 ante Argentinos, con una actuación contundente, templó los ánimos luego de los dos empates con los que había comenzado el año, que alcanzaron para avivar otra vez rumores alrededor de su DT. El triunfo los calló. “Este es un equipo que viene con un crecimiento constante, pero que esta noche mostró un nivel alto. El domingo iremos a competir. Sabemos al rival que enfrentamos”, dijo el entrenador el último martes, después del triunfo ante el Bicho. Recién cuando la pelota empiece a rodar, a partir de las 19.15, se sabrá si el plan de juego habitual de la Academia cambiará por el escenario y el rival. Aunque en algún momento se especuló con la posibilidad de que Gago cambie el esquema y en lugar del lesionado Javier Correa ingrese algún mediocampista, finalmente jugará Enzo Copetti y se mantendrá el 4-3-3. La incógnita es dónde y con qué libreto se parará un equipo que en estas tres fechas necesitó de manera recurrente de las tapadas de su arquero Gastón Gómez.
Una buena presentación y un buen resultado en el Monumental pueden ser el combustible ideal para que por fin Racing levante vuelo. Lo necesita. En noviembre, la Academia cerró con un 0-4 la zaga de clásicos de visitante: con derrotas ante River e Independiente y empates ante San Lorenzo y Boca finalizó por primera vez en trece años un torneo sin ganar ningún partido ante sus cuatro rivales históricos. Un triunfo en un partido grande puede servir para volver a tejer lazos con sus hinchas, uno de los objetivos que se había puesto el plantel para este 2022 que recién comienza.

