Goles a montones y festejos ya no tan raros: Toto Salvio, el impensado "superhéroe" en el que Boca sostiene la ilusión copera

Los raros festejos de Eduardo Salvio dejan de ser tal cosa: Toto está haciendo de sus goles un hábito.
Los raros festejos de Eduardo Salvio dejan de ser tal cosa: Toto está haciendo de sus goles un hábito. Fuente: Reuters
Pablo Lisotto
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18 de septiembre de 2020  • 02:20

Las pidió todas. Abrió el marcador a los 6 minutos y lo cerró cuando faltaban 6. Hizo un caño de novela, pisando la pelota para pasarla entre las piernas de un rival. Se divierte. Disfruta. Desdramatiza.

Eduardo Salvio fue la gran figura de la importante victoria de Boca frente a Libertad en Asunción. Toto tomó las riendas del equipo casi desde el inicio, y tuvo un despliegue que nada tuvo que ver con los seis meses y tres días que pasó, él y su equipo, sin jugar un partido oficial.

"Que felicidad !! Después de tantos meses sin competir el equipo demostró que el trabajo que vinimos haciendo durando estos meses dio sus frutos. Tuvimos muchos obstáculos en este camino pero este EQUIPO demostro que tiene hambre. Gracias a todos por el apoyo que nos dan. Vamos Boca", escribió en Instagram apenas concluyó el partido.

"Vengo por todo. Quiero ganar la Libertadores, el torneo... Ése es el desafío que me pongo", dijo en julio de 2019, cuando después de la insistencia de Gustavo Alfaro para que el club de la Ribera lo contratara, se calzó por primera vez la camiseta azul y oro. Ese día le cumplió el sueño a su madre, Justina, "Tota". Apenas seis meses después estaba abrazado a ella, de rodillas sobre el césped de la Bombonera, en plena vuelta olímpica después de ganarle de manera agónica la Superliga a River.

En el club del cual es hincha empezó con todo. Marcó tres goles en los primeros 221 minutos que jugó, repartidos en cinco encuentros oficiales en los que alternó entre la titularidad y la suplencia. Se lo veía bien. Adaptado a un mundo Boca que no es como para cualquiera. La rareza de sus festejos, en los que homenajea a los personajes de Dragon Ball Z, dejó de ser tal porque los goles de Salvio se convirtieron en costumbre.

Hubo un solo sinsabor en ese primer semestre. Fue justamente por la Libertadores, cuando en los cuartos de final ante Liga, de Quito, en la Bombonera, el entrenador decidió alinear a los habituales titulares para no poner en riesgo una serie que, en los hechos, estaba resuelta (Boca había ganado por 3-0 en la altura), cuatro días antes de visitar a River por el torneo local. Salvio se desgarró el isquiotibial izquierdo, se quedó fuera del superclásico y estuvo tres semanas lejos de las canchas. Poco después, tampoco fue titular en la ida de la semifinal copera ante los millonarios: en las horas previas sintió una fuerte molestia en la misma zona, que le permitió jugar menos de veinte minutos en el Monumental, y ni un segundo en el partido de vuelta.

Imparable: así estuvo Salvio por momentos en Asunción.
Imparable: así estuvo Salvio por momentos en Asunción. Fuente: AFP

A fin de año, las elecciones en Boca eyectaron a Alfaro. Lejos de verse afectado por el cambio de entrenador, Salvio se potenció con la propuesta futbolística de Miguel Ángel Russo. Y además, convierte. Con los dos tantos de anoche, el atacante suma 9 en los 10 partidos que protagonizó en 2020. Es el máximo anotador del ciclo, con una eficacia sorprendente.

"El año pasado me sentía bien. Quizás hubo algunos partidos que no jugué por decisiones del técnico, pero no fue como se dijo [había trascendido que la segunda lesión era otro desgarro]. Siempre tuve calma; trabajo y me cuido al máximo. Me duele cuando tengo que perderme un partido por molestias", relató en la noche del último compromiso antes de la pandemia, el 3-0 a Independiente Medellín. Y agregó: "Hoy me encuentro muy bien; estoy haciendo un grandísimo trabajo con el preparador físico y los médicos. Nos cuidan muchísimo y se está viendo en el campo".

Eduardo "Toto" Salvio, el máximo goleador de Boca en 2020, celebra uno de sus dos goles a Libertad.
Eduardo "Toto" Salvio, el máximo goleador de Boca en 2020, celebra uno de sus dos goles a Libertad. Fuente: AFP

La cuarentena puso en pausa el fútbol. Durante ese tiempo, además de entrenarse, Toto aprovechó para distraerse y distraer, proponiendo desafíos junto a su pareja, Magalí Aravena, en las redes sociales. "Hicimos 17 toques con la cabeza. Queremos ver a cuántos llegan ustedes", propuso.

También se consagró campeón de la ChamPlay, un desafío virtual que tuvo como objetivo colectar fondos para Cruz Roja Argentina. La suma recaudada fue de 274.710 dólares, que fueron utilizados para luchar contra la pandemia de coronavirus. En la final le ganó por 1 a 0 a Diego Schwartzman.

Las lesiones ya no están: Salvio afrontó diez de los 11 partidos de este año (descansó sólo frente a Caracas). Y además es uno de los más mimados por el vicepresidente segundo, Juan Román Riquelme, su ídolo. "Hablamos mucho, me aconseja. Y hasta me hace alguna broma", contó en una entrevista el atacante surgido en Lanús. Román tuvo, además, un gesto con su familia. Le regaló a Tota Salvio una camiseta que él había usado en 2000, año en el que Boca derrotó por 2 a 1 a Real Madrid en Japón.

Movilidad y juego ofreció el ex atacante de Lanús para que Boca encaminara su participación en el grupo H de la Copa Libertadores.
Movilidad y juego ofreció el ex atacante de Lanús para que Boca encaminara su participación en el grupo H de la Copa Libertadores. Fuente: AFP

Pandemia y cuarentena mediante, el nivel del equipo de la Ribera era una incógnita que nadie sabía responder antes de que la pelota volviera a rodar. Lo producido por Boca en Asunción no sólo fue bueno en lo grupal, sino que también ratificó que Eduardo Salvio está completamente recuperado de sus problemas físicos, y que además de aportar una salida rápida y clara gracias a su despliegue, ofrece una cuota de gol más que importante.

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