Santiago Solari, un rara avis del fútbol que ahora está al mando del gigante: fue confirmado por Real Madrid

Fuente: AFP
Juan I. Irigoyen
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12 de noviembre de 2018  • 17:53

MADRID. -"¿No es un buen momento para asumir en el banco del Real Madrid?", cuestiona un entrenador del fútbol base del cuadro blanco; "el Madrid es difícil en cualquier situación y en cualquier momento. Y cuando te llaman, no importa la circunstancia, hay que decir que sí, siempre que sí". Pasado el interinato, Santiago Hernán Solari , de 42 años, es el nuevo técnico del Real Madrid. Ya no hay más dudas. O sí, siempre se duda del entrenador en el Santiago Bernabéu.

Después de conquistar tres Champions seguidas, inédito en la era moderna, Zinedine Zidane pegó un portazo. Entonces, el presidente del Madrid, se encontró con una situación inesperada. Contra toda máxima, hasta cinco entrenadores le dijeron no al banco del Madrid: Mauricio Pochettino (Tottenham), Maximiliano Allegri (Juventus), Jürgen Klopp (Liverpool), Antonio Conte (Chelsea) y Julian Nagelmann (Hoffenheim). A Pérez no le quedó más alternativa que buscar mirar al sexto técnico que tenía apuntado en su libreta: Julen Lopetegui. El problema era que Lopetegui estaba al frente de la selección española. No le importó, ni siquiera le afectó que faltaran dos días para que comience la aventura de La Roja en Rusia 2018.

La aventura de Lopetegui en el Madrid duró 14 partidos (seis victorias, dos empates y seis derrotas). "Existe una gran desproporción entre la calidad de la plantilla, que cuenta con ocho jugadores nominados al próximo Balón de Oro, algo sin precedentes en la historia del club, y los resultados obtenidos hasta la fecha", justificó el club el adiós al técnico vasco. "¿A alguien le sorprende el despido de Julen?", pregunta la misma fuente de la Ciudad Deportiva blanca; "en este club se cuestionó a Zidane". Para gambetear la tormenta, Pérez le entregó, de manera provisoria, las llaves del Santiago Bernabéu a un tipo de club por excelencia.

Nadie discute la seriedad de Solari en el Madrid, mucho menos Florentino Pérez, su principal valedor. En la temporada 2013-2014, el rosarino sacó campeón al Cadete B (15 años), idéntico resultado la campaña siguiente con el Cadete A (16). En el curso 2015-2016, se quedó vacío de títulos: pasó del Juvenil B (17) al A (sub 19) en el medio año y firmó el tercer puesto en la liga, el subcampeonato en la Copa de Rey y escaló hasta las semifinales en la Youth League (la Champions de las canteras). Solari, en cualquier caso, siempre priorizó la educación a los resultados. Premisa, que sumado a su buena relación con Zidane y con los altos mandos, lo llevaron al banco del Castilla, el filial del Madrid.

"Es un entrenador calmado, que insiste en formarnos. En el trato con los jugadores, no creo que nadie le pueda poner alguna pega. Pero, sí que es verdad, que muchas de las decisiones que tomaba pues nos hacían sospechar. Se rumoreaban muchas cosas, que ponía a un jugador o a otro por orden de Zidane o también de los directivos del club...", explica un futbolista de la cantera blanca. Y añade: "Los resultados tampoco eran del todo buenos". En la campaña 2016-2017, el segundo equipo del Madrid quedó en el puesto 11 (51 puntos) en Segunda B (Tercera División; y en la 2017-2018, en la octava posición (55). En esta liga, su equipo se colocaba en la quinta posición, cuando Solari recibió el llamado de Florentino Pérez. El presidente lo necesitaba, hasta que cerrara la incorporación del técnico definitivo. ¿Su idea? Jose Mourinho (Manchester United), Antonio Conte (sin equipo) y Robert Martínez (Bélgica).

"Claro que los jugadores estamos pendientes del nuevo entrenador, pero ninguno de nosotros dijo que no queríamos a Conte o a Martínez. Mou es diferente, todos sabemos cómo dejó el vestuario", explican desde el vestuario blanco. Después de tres años de alta intensidad mediática, el portugués se fue del Madrid enfrentado como los dos máximos referentes del camarín: Sergio Ramos e Iker Casillas. Ocurrió que mientras Pérez se volvió a topar con el no como respuesta, Solari cambió por victoria cada partido al frente del Madrid. "En los parones por selecciones, muchos de nosotros pasamos a entrenar con el Castilla. Lo conocemos a Santi. Entiende al jugador y no te vuelve loco. En ese sentido es más parecido a Zidane que a Lopetegui", aseguran la misma fuente.

En el Madrid, sin embargo, insisten e insisten en que los jugadores no firmaron la extremaunción de Lopetegui. La frase, la de siempre: "Estábamos a muerte con Julen". Y lo explican: "Era increíble como preparaba los partidos, tuvimos mala suerte". Solari, en cambio, tiene otro perfil. "Para ser argentino, habla poco. Sus charlas no duran más de 10 minutos. Un poco de los que tenemos que hacer, de la estrategia del rival y sus puntos débiles", concluyen desde el camarín blanco.

Aunque rara avis en el mundo del fútbol –decida su tiempo libre al cine y a la literatura-, Solari sabe cómo y cuándo tocarle la fibra al jugador. Hijo y sobrino de exfutbolistas y entrenadores, la pelota está en su ADN. Y cuando todos dudan, él no. "Vamos a ir a jugar con dos cojones", dijo en su primera rueda de prensa. El Madrid le abrió la puerta, Solari entró. Imposible decirle no a la institución más laureada de España (33 Ligas) y de Europa (13 Champions), mejor club del Siglo XX según la FIFA.

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