Sigue San Lorenzo, después de un carrusel de emociones

Resultó una victoria contundente del Ciclón, por 4 a 1 sobre Banfield, pero apenas pudo celebrar en el final, luego del decisivo penal atajado por Torrico a Silva; fue un partido con todos los matices, con lo mejor del fútbol
Alberto Cantore
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14 de septiembre de 2016  

San Lorenzo lo dio vuelta y avanzó en la Sudamericana
San Lorenzo lo dio vuelta y avanzó en la Sudamericana Fuente: FotoBAIRES

Un carrusel de emociones en el Bajo Flores. Una victoria contundente 4-1 de San Lorenzo , aunque recién pudo festejar con el pitazo final. Un partido con todos los condimentos, con certezas y temores, lo que hizo del desarrollo un juego de pulsaciones aceleradas. La Copa Sudamericana es el objetivo del semestre para el Ciclón, que después de levantar la Copa Libertadores no volvió a hacer pie en los torneos internacionales. Por eso el grito de desahogo, el abrazo en la mitad de la cancha de los jugadores, las felicitaciones para Torrico , siempre héroe en las difíciles. Se quitó San Lorenzo de encima a un rival complejo como Banfield, que estaba derrumbado, aunque se levantó y lo puso en jaque con fuerza, pero sin ideas.

Con una ráfaga de goles, San Lorenzo dejó en evidencia que las palabras del entrenador Diego Aguirre sobre el material con el que contaba para ejecutar la remontada, no eran el hilvanar simples frases de ocasión. El mensaje llegó limpio a los jugadores, y el Ciclón en apenas nueve minutos estableció una superioridad que ni el más fanático hincha imaginó. Fue una devolución de lo que Banfield le hizo sentir en el encuentro de ida, en el Sur: un córner desde la derecha que lanzó Belluschi resultó la primera vibración de las muchas que se sucedieron en el Nuevo Gasómetro. Tres minutos necesitó San Lorenzo para transformar lo que se presumía como una tarea titánica, en una noche dulce: Caruzzo se filtró en el área y con un remate de cabeza abrió la cuenta. Y fue una tromba la que se desató después de esa conquista.

Sacó de la formación Aguirre al juvenil Merlini y le ofreció un espacio a Cauteruccio , y así el equipo se reestructuró con un esquema 4-1-2-3; Mussis fue el volante tapón, delante de la defensa; Belluschi y Ortigoza , titiriteros con características opuestas: el volante de los Quirquinchos, vértigo y desequilibrio en velocidad; el capitán, pausa y pases filtrado o cambios de frentes para abrir a Banfield. Para lastimar, el DT eligió a Blanco sobre la derecha y a Cauteruccio por el sector izquierdo; en el centro, el incontrolable Blandi . La conexión Belluschi- Blanco entró rápido en sintonía y aunque luego se fue descompaginando, porque el delantero estuvo impreciso, alternando buenas y malas, aquel primer encuentro hizo mucho daño y Blandi, de atropellada, marcó de cabeza, en la boca del arco. El reloj marcaba ¡sólo seis minutos!; el Ciclón ya había emparejado la serie.

Otra vez San Torrico
Otra vez San Torrico Fuente: FotoBAIRES

Banfield era un tembladeral y esa sensación de inseguridad que se abatía sobre el equipo que comanda Julio Falcioni quedó reflejada en el grosero error de Hilario Navarro , que soltó la pelota en el área menor, después de un córner, y le abrió la puerta a Blandi, que hizo estrellar la pelota en la red. De fantasía: San Lorenzo establecía un 3-0 en nueve minutos, ante un adversario al que casi no había conseguido lastimar en el encuentro de ida.

Sostener esa línea ya no era un deber para San Lorenzo, que le había transferido la urgencia a Banfield. Un tiro libre al travesaño fue la acción que sirvió de despertador para el equipo del Sur, que explotó la zona de Corujo , el lateral que sin un volante que lo ayudara en la contención, fue superado de manera repetida. Y por esa calle llegó Banfield al descuento, con un remate cruzado de Soto .

El golpe no inquietó a San Lorenzo y Cauteruccio se encargó de devolver la diferencia, con un gol antológico, al ensayar una chilena, después de un exquisito pase de Ortigoza.

El resto fue pura emoción, Banfield con empuje hizo estrellar un balón en el poste y lo cargó de centros; Merlini tuvo en sus pies el moño de la goleada, pero falló. Al ida y vuelta vertiginoso no le faltó sufrimiento, con el penal que Torrico le detuvo a Silva, un disparo que pudo cambiar todo.

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