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Se terminaba el partido. Boca celebraba el 2 a 1 con el que Alexis Messidoro daba vuelta la historia a los 43 minutos del segundo tiempo ante Tigre. Pero en Victoria todavía quedaba tiempo para un grito más. Y no fue cualquier festejo, sino el de un personaje que rara vez convierte: el arquero.
Cuando se disputaba el primer minuto de tiempo adicionado, Fernando Lugo dejó su área y atravesó toda la cancha para ocupar un lugar en el ataque de Tigre. Se venía un córner y era la última bola de la tarde.
Y entonces, casi guiada con un imán, el balón viajó rumbo a la cabeza de Lugo, que aprovechó una salida en falso del arquero Ramiro Martínez y envió la pelota al fondo del arco xeneize, para sentenciar el 2 a 2 y desatar la alegría local.
"Estoy muy contento por el gol, por darle el empate a mis compañeros y por esta sorpresa que pude dar. Fui a cabecear porque quedaba el adicional y tuve la suerte que cabeceé y entró. Estoy más contento que el día que debute en Primera, imagínate”, le confesó el arquero a ESPN radio, instantes después de su proeza, que no es inédita en su familia. "Yo ya había marcado de penal, contra Estudiantes. Y mi hermano, Rodrigo, también es arquero y metió un gol en el ascenso, para Tristán Suárez. Debe ser un récord. Es la sangre goleadora...", contó entre risas.
pl/av


