Rionegro Aguilas Doradas, el club nómade que se enfrentará con Independiente en la Copa Sudamericana

Rionegro Aguilas Doradas enfrentará a Independiente en la copa Sudamericana
Rionegro Aguilas Doradas enfrentará a Independiente en la copa Sudamericana Fuente: LA NACION
Rodolfo Chisleanschi
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14 de mayo de 2019  • 14:04

Nadie puede garantizar cuál será el camino que vaya a recorrer Independiente en la Copa Sudamericana 2019, más allá de que el sorteo realizado el lunes le pinte un horizonte en apariencia despejado hasta semifinales. En cambio, la curiosidad de su ruta sí que ya es una certeza. El bolillero determinó que su rival en la segunda fase sea Rionegro Águilas Doradas de Colombia, un club con muchas semejanzas con Deportivo Binacional, el adversario que se enfrentó al Rojo en la primera fase.

En ambos casos se trata de entidades fundadas en este siglo -los peruanos nacieron en 2010; los "cafeteros" en 2008-; las dos padecieron destierros y migraron por distintas ciudades en busca de una sede fija; y también comparten la altitud sobre el nivel del mar como factor común, aunque sea mucho más leve en el caso de El Equipo Joven de Antioquia, extraño apodo que recibe Águilas. La gran diferencia está en sus respectivas actualidades. Mientras Binacional comanda con autoridad el torneo peruano, Rionegro finalizó anteúltimo el Apertura colombiano y ocupa esa misma plaza en la tabla de promedios para el descenso.

El último partido que jugó el próximo rival de Independiente

"Desde nuestra Casa Dorada, agradecemos el corto pero muy buen trabajo realizado por el profesor Ever Hugo Almeida, hombre que deja un valioso mensaje para cada uno de nosotros, el cual guardaremos en nuestros corazones y aplicaremos a nuestras vidas, no sólo en lo deportivo sino en lo personal". Con este comunicado tan lleno de sentimiento, el rival del Rey de Copas en las próximas dos semanas despedía a su segundo técnico del año hace solo un mes. Lo llamativo es que Almeida, célebre arquero de aquel Olimpia de Paraguay que se enfrentó a Independiente en la Libertadores de 1983 (tuvo una actuación sobresaliente en Avellaneda hasta que Buffarini logró batirlo en el último minuto en un gol histórico por su significado pero también por la cortada de Bochini y la carrera de Barberón) apenas estuvo 5 partidos sentado en el banco de Águilas. Perdió 4, empató 1 y debió decir adiós.

Las buenas formas no es la única peculiaridad de este equipo que fue rival de Racing en la fase inicial de la Sudamericana 2017 (1-0 en el Cilindro; 1-1 en Colombia). El club es originario de Itagüí, un municipio suburbano de Medellín cuya máxima celebridad es David Ospina, el arquero de la selección en los últimos dos mundiales, y en principio fue bautizado como Corporación Deportiva Ciudad de Itagüí.

El día que Águilas Doradas jugó contra Racing en Avellaneda

Con esa denominación ascendió a Primera División, donde debutó en 2011 con una sonada victoria 2-1 sobre Independiente Medellín. Pero la historia se iba a torcer en 2014. El fundador y presidente de la entidad, un ex futbolista llamado José Fernando Salazar, protestó por el escaso apoyo que recibía por parte de las autoridades locales, y el entonces alcalde de Itagüí, Carlos Trujillo, decidió expulsar a la institución de la ciudad.

Salazar tomó dos determinaciones: cambiar el nombre por el actual de Águilas Doradas y buscar refugio en otro lado. Lo encontró en Pereira, la capital del conocido Eje Cafetero situado 200 kilómetros al sur de Medellín (aunque recorrerlos en auto implica casi 5 horas de viaje). El Deportivo Pereira se encontraba en Segunda y llevar el fútbol grande a la ciudad pareció una buena oportunidad para ganar adeptos. La realidad fue muy diferente. Los hinchas le dieron la espalda al recién llegado y la experiencia resultó frustrante, por lo que en 2015 se decidió volver a Antioquia.

La ciudad de Rionegro, ubicada a 2.100 metros sobre el nivel del mar e histórica porque fue donde se redactó la Constitución colombiana, le abrió los brazos al club errante, que así encontró su lugar en el mundo, al menos hasta ahora. En enero de 2016 el club pasó a llamarse Rionegro Águilas Doradas e incluso cambió su camiseta del dorado al rojo, color de la bandera local.

Ajeno a tanto vagabundaje, el equipo mientras tanto se afirmó en Primera y logró hacer buenas campañas. De hecho, la actual es su quinta participación en Copa Sudamericana (alcanzó los cuartos de final en 2013). Pero las cosas empezaron a torcerse a partir de 2017, cuando acabó último en el Torneo Finalización. El sistema de descensos en la Liga colombiana es semejante al argentino, y el actual promedio de Águilas Doradas es el segundo más bajo, por lo que tendrá que jugarse su permanencia entre los grandes en el certamen que arrancará en julio.

La Copa Sudamericana aparece así como un bálsamo para el conjunto que ahora dirige Eduardo Cruz. De su mano logró superar la primera fase venciendo por penales a Oriente Petrolero de Bolivia (1-1 en ambos partidos) y mejoró un poco su rendimiento, con dos triunfos y dos empates en sus últimos cinco encuentros.

El partido de la primera rueda en el que se concretó su clasificación en la Copa

Jáder Obrian, volante ofensivo que se mueve por derecha es la figura del equipo. Fue el máximo artillero en el Apertura con 6 tantos, y también señaló el gol del empate en Santa Cruz de la Sierra. Gracias a su grito, Águilas Doradas pasó de ronda y ahora se convirtió en el nuevo y curioso obstáculo que deberá afrontar Independiente a partir de la semana que viene en su periplo por la Sudamericana 2019.

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