Florencia Borelli y su temprana madurez

Corte de cinta y triunfo en los 21k de San Francisco 2013
Corte de cinta y triunfo en los 21k de San Francisco 2013
A días de competir en el medio maratón de Nueva York, la marplatense de 24 años se afirma como una de las referentes del presente y del futuro; "el maratón me gusta. Es una distancia cruel, pero los 10.000 tampoco escapan a esa lógica", afirma
Jorge Blanco
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13 de marzo de 2017  • 18:56

Florencia Borelli irrumpió casi sin pedir permiso. Lo hizo y generó ruido, mucho ruido. En 2013 ganó, para algunos desprevenidos de manera inesperada, el medio maratón de mujeres de San Francisco, un prototipo de la Nike Women's Victory Tour 2016 en su versión argentina, que también la tuvo como ganadora el año pasado. Ese 20 de octubre de 2013, a días de cumplir 21 años, cruzó la meta con gran autoridad por delante de la olímpica australiana Victoria Mitchell, pero con la seguridad e imperturbable serenidad que la caracteriza, algo que también se nota en sus respuestas que llegan desde Cachi, Salta, a 2300 metros sobre el nivel del mar. Ahora, casi cuatro años después de aquel recambio que ella misma inauguró en el atletismo argentino, se prepara para correr el medio maratón de Nueva York, uno de los más prestigiosos del mundo.

Esa victoria en la bahía californiana, frente a una inmensa mayoría de atletas americanas que corrían para ver cómo se distribuían el podio, le valió a Florencia apariciones en la televisión argentina en un tiempo récord, con programas que habitualmente hablan de fútbol el 80% de su programación. Todos, hablando de ella, con ella en el piso y contando una y mil veces los periplos de la famosa cinta de elite, el plan de carrera que salió y el significado de haber ganado una carrera de Nike a mil kilómetros de Oregon y en el país donde Nike precisamente reina. María Peralta ya existía, es cierto, Rosa Godoy también, pero Florencia Borelli, además de contribuir a la causa, ayudó a que esa sobreexposición le diera un estatus definitivo de disciplina deportiva equitativa a otros deportes, algo lógico para un país de locos como el nuestro. Entre ayer y hoy, Florencia fue mamá, atravesó por un necesario retiro intermitente en el atletismo y volvió a correr. ¡Y cómo! En el medio, le abrió las puertas a atletas prometedoras del fondo y el medio fondo argentino como Fiorella Chiappe, su hermana Mariana, protagonista del mediofondo argentino; Belén Casetta, Sofía Luna y Mariela Ortíz, que si bien habían recorrido el mismo camino o a la inversa, aprovecharon el gran empujón que Borelli le dio al atletismo femenino argentino en términos mediáticos tanto a nivel nacional como internacional. El resto es historia, con Belén Casetta y un desenlace olímpico, y Sofía Luna esperando por confirmar su reinado sub 23 también en mayores. También Nike catapultó su imagen para ingresar exitosamente en un mercado de consumo certero, como es Nike Womens Argentina que hasta tuvo su propia carrera en Buenos Aires. Pero antes de todo eso (y más), había y hay mujeres que corren y que ya merecen la puerta grande dentro del atletismo nacional.

Florencia Borelli
Florencia Borelli Crédito: Mauro V. Rizzi

Por supuesto que están las indiscutibles, como Griselda Gonzalez, Elisa Cobanea, Peralta, Godoy, Sandra Amarillo y hasta Casetta por su reciente pasado olímpico. Borelli dio vuelta la página a tiempo, con Milo ya caminando, un entrenador con suficiente prontuario para devolverla al primer plano y, sobre todo, mucho corazón y amor propio. En ese salón donde caprichosamente incluimos sólo a los que llegan a unos Juegos Olímpicos, la marplatense de 24 años ya tiene derecho a ingresar. Claro que ella no se conforma. Una planificación minuciosa ayudada por su medida cordura a la hora de elegir los desafíos, son suficientes indicios para que continúe superándose y regalándonos récords, títulos sudamericanos y apariciones en mundiales y citas olímpicas. Pero con Florencia es imposible hablar del costado deportivo sin hablar de la vida y de cómo Milo la cambió para siempre, más que cualquier carrera, que cualquier título. "Tener un hijo es incomparable. Me cuesta mucho dejarlo. En esta ocasión me acompañaron las 3 semanas en la altitud, así que pude preparar esta media con todo su afecto. Yo si tengo a mi hijo conmigo, todo marcha perfecto. Mi marido es un enorme sostén en todo esto", cuenta en medio de una pausa entre turno y turno en Cachi.

"Puedo absolutamente todo en la vida"

Ante la pregunta sobre qué cambió en términos de madurez después de San Francisco y cómo influyó Milo en el proceso posterior, Florencia afirma que "San Francisco ayudó mucho a que crea más que nunca en mí misma. Debuté en la distancia a los 21 años, de la mano de mi entrenador Leonardo Malgor que me entrena desde los 9. Milo cambió absolutamente todo en mi vida. El parto fue muy, muy duro. Luego de eso, me dije: " Puedo absolutamente todo en la vida". Y agrega, como un tema omnipresente en su cotidianeidad, que "ser madre es sin duda la experiencia más enriquecedora y llena de amor de mi vida. Soy mamá antes que atleta, siempre".

"Me gusta correr en Estados Unidos"

El presente no puede ser mejor para la marplatense. En mayo de 2016, como una confirmación a su sensacional regreso después del parate por maternidad, cronometró 16m28s66 para llevarse la medalla de Plata en los Iberoamericanos de Río, detrás de, ni más ni menos que Sara Moreira. En junio ganó cómodamente el medio maratón de Nike en Buenos Aires, con una marca espeluznante y digna de su potencial, 1h13m51s. Además, fue campeona nacional de diez mil metros, superando su mejor registro en esa distancia (34m08s) y ganó con solvencia el medio maratón de Buenos Aires, en septiembre del 2016, con 1h14m19s. ¿Hay techo para Florencia Borelli? "Soy muy exigente, muy pocas veces estoy conforme con las marcas. Soy fría en mi forma de correr y muy poco sentimental, no lloro nunca. A mi personalmente, esta forma de ser me hace seguir creciendo mucho y siempre ir por más".

A priori, Nueva York es una de las carreras de su vida, por el momento y por la oportunidad que tendrá al alcance, volver a lanzar su carrera internacional con un objetivo de alto nivel. "¡Me sacaste uno de mis pensamientos! La semana pasada hablaba con mi hermana Mariana y le comenté lo mismo. Esta oportunidad la espere siempre, Es muy motivadora. Sin duda es una de las carreras de mi vida". Cuenta también que le gusta correr en Estados Unidos, y que en abril el ENARD aprobó un proyecto para que compita durante dos semanas en ese país. "Ahí vuelvo a llevarme a mi marido y a mi hijo", dice entre risas. El tema de San Francisco sobrevuela la nota y la vida de Flor, sobre todo cuando se comparan una y otra carrera: "No esperaba ganar (por San Francisco), menos en mi debut en 21 km. La carrera fue durísima, porque San Francisco tiene mucho desnivel. Pero fue una enorme experiencia que viví gracias a Nike, la marca que me acompaña muchísimo en mi carrera deportiva.". El 19 de marzo, en la 72 en East Drive frente a Central Park, Florencia Borelli formará parte de un startlist exorbitante, con atletas mayúsculos como Edna Kiplagat, Caroline Rotich y Molly Huddle, entre un decenio de figuras. Para ella es una "enorme responsabilidad, un lujo", y piensa disfrutar también de eso.

Entre pasadas, fondos y valiosas sesiones de descanso en Cachi, Florencia Borelli tacha los días en el calendario para bajar a Mar del Plata primero y volar a Nueva York después. Siempre con la prudencia que la representa y le permite soñar con citas aún más grandes. Todos esos temas también se mezclan pero siempre, absolutamente siempre, Milo aparece en su Norte: 2Vengo a Cachi desde que tengo 16 años, pero hoy estoy muchísimo más madura, más enfocada en mi hijo. Tener un hijo te afirma en todo, en la vida".

-Luego del triunfo en San Francisco en 2013 dijiste que querías correr el maratón olímpico, pero el año pasado en la #experienciaLNCorre hablaste de los 10.000 metros . ¿Qué cambió?

-Cuando tenga una gran marca en 21 kilómetros, creemos que será tiempo de correr maratón y sacarle todo el provecho. Aún hay tiempo. Este es un proceso muy largo y vamos a ir paso a paso. El maratón me gusta. Es una distancia cruel, pero los 10.000 tampoco escapan a esa lógica. En sí, cualquier distancia requiere una gran preparación física y mental.

Como una de las frases de cabecera de Frida Kahlo, artista e inspiradora, una de sus preferidas, Florencia apunta: "Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda".

Borelli está resolviendo como sabe, pausado, sin apuros, contrariamente a la velocidad que corre. Y va por el buen camino.

Mirá la charla completa con Borelli y Caetta en la 4° experiencia LNCorre

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