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Cada vez son más las mujeres que se suman al universo del running. De todos los niveles y edades. Esto no hace más que demostrar lo democrático que es esta actividad. En el caso de las mujeres, surgen interrogantes cuando están embarazadas.

¿Pueden seguir corriendo? ¿Hay riesgos para el bebe? ¿Qué hacer para no perder el entrenamiento durante esos nueve maravillosos meses? En todos los casos, la respuesta es sí. Sí se puede correr, pero asumiendo que el cuerpo está en un proceso de cambio fantástico que debe ser acompañado por cuidados y atenciones muy especiales.
Pero para despejar dudas e incertidumbres, a las corredoras embarazadas o que piensen estarlo, hay que separar a los dos grupos de corredoras de una forma más general. El primer grupo es el de las corredoras aficionadas. Es decir, mujeres que corren por pasión y porque les ayuda a mantenerse en forma. El segundo grupo es el de la corredora profesional, que vive del atletismo y depende de su rendimiento y debe mantener la forma para seguir compitiendo después del embarazo.
Es el más variado para las embarazadas porque para las corredoras es el trimestre más complicado porque apenas se nota y todavía pueden correr pero su conciencia y su cuerpo empiezan a preocuparles en la carrera. Algunas mujeres viven esos tres meses como si nada hubiera cambiado en su vida y dudan de si realmente están embarazadas, por lo que pueden seguir corriendo sin problemas en el caso de que no sea un embarazo de riesgo. Las profesionales incluso compiten y llegan a ganar carreras sin alteración en su rendimiento. Para las desafortunadas, los tres primeros meses suponen un suplicio por las nauseas, vómitos y malestar que les impide levantarse hasta de la cama. Correr se convierte en un martirio.
El médico y vos: lo clave es que una embarazada no es una enferma. Por eso no debe dejar de hacer su vida normal, siempre con prudencia. Varios estudios recomiendan hacer ejercicio en el embarazo, siempre que no fueran de riesgo y que en ningún caso prohíben correr por afición.
Es el más cómodo. Todas las molestias desaparecen por arte de magia y empezás a descubrir que la curva es bella porque supone una nueva vida en tu interior. A pesar de que tu peso aumenta por días, correr es un ejercicio muy agradable y divertido. Pero cuidado, no te emociones, corré para cuidarte física y mentalmente. Correr te ayuda a controlar el peso y liberás endorfinas que te hacen sentir feliz. No se aconseja competir o hacer esfuerzos máximos.
Es el descanso de la corredora. Si te encontrás bien, podés seguir corriendo hasta el último día, pero recordá que no tenés ninguna obligación. Procurá cambiar un poco de deporte. Una buena opción puede ser la pileta. También intentá salir a caminar. Aunque caminar te parezca una tontería, te vendrá muy bien para evitar perder la forma, mantiene tu forma física y fortalece tus articulaciones que se encuentra obligadas a llevar un peso extra.

Guillermo Balmas, entrenador y triatleta Ironman, es head coach de Bal+ Team entrenamiento Integral.




