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Por Juan José Moro
Ha pasado mucho tiempo, aunque la vivencia de aquella primera final de Copa Davis ante Estados Unidos, en diciembre de 1981, venía precedida de acontecimientos que se habían originado en septiembre del año anterior, con la derrota frente a Checoslovaquia. Una carta documento a Vilas y Clerc, luego de discusiones económicas, y la irrupción de Ivan Lendl, dieron paso al escándalo que en ese momento unió más a los dos tenistas argentinos. Aunque luego, fogoneados por terceros, la relación se hizo tensa e hizo eclosión al año siguiente.
Frente a Alemania, en Munich, todo se definió en el 5° punto y luego vino el papelón ante Rumania, en Timisoara, donde Vilas y Clerc se sentaron con el capitán Roberto Graetz en el medio, mirando en sentidos opuestos. ¿Era posible llegar así a la final? En la semifinal frente a una débil Gran Bretaña, el 5-0 significó que el tenis argentino llegaba a su primera final.
Cuando llegamos a Cincinnati, con el crudo invierno sobre el río Ohio apenas soportable, el 6 de diciembre de 1981, fuimos a conocer el River Front Coliseum, que al día siguiente cambiaría su pista para hockey sobre hielo por el Supreme Court, una nueva carpeta.
Además de tener a Mc Enroe, Fleming, Tanner y Teltscher como rivales, trascendió que Guillermo padecía un principio de angina, y Batata, una molestia en un pie; dolencias que Roman Rostagno, médico del equipo relativizó: “Yo lo llamo copitis: nervios y ansiedad.”
Vilas y Clerc tuvieron un comportamiento que no afectaba al equipo y hasta era común verlos bromear en los entrenamientos. El nuevo capitán, Carlos Junquet había debutado como capitán ante Gran Bretaña, y tenía sobre sí la influencia de Ion Tiriac y Patricio Rodríguez, entrenadores de Vilas y Clerc. Se notaba la preponderancia del rumano en las opiniones.
El viernes, Clerc venció a Tanner y Mc Enroe a Vilas. Con holgura ambos. En el dobles, la Argentina tuvo, contra todos los pronósticos, la oportunidad de colocarse 2-1. Era imposible pensar en derrotar a Mc Enroe/Fleming, de abrumadores récords. Vilas sacó para ganar el partido 7-6, en el alargue.
Mc Enroe molestó con burlas a los rivales y a Junquet, y discutió con su propio capitán, Arthur Ashe, una conducta a la que se sumó Fleming, con insultos en todas direcciones. No podían aceptar a dos singlistas casi sometiéndolos, entonces aprovecharon que se despegó parte de la carpeta y la patearon, al llegar o salir de la silla, hasta provocar una rotura que derivó en una larga suspensión. Una estrategia desleal, para enfriar el partido y al rival. Esto les permitió a los favoritos decidir la serie el domingo, con un resultado inimaginable en una situación deportivamente normal.
Otros tiempos. Tuvimos la responsabilidad del relato en Canal 2, hoy América TV, con un comentarista tan improvisado como lujoso: Ion Tiriac. Y era otro el deporte: las nuevas tecnologías estaban aún en camino y las cuerdas hi-tech de poliester y las raquetas livianas no habían transformado los golpes.
Más tarde, ni en Moscú ni en Sevilla habría tan buenas posibilidades.


