Leyenda: Rafael Nadal derrotó a Dominic Thiem y conquistó Roland Garros por 12° vez

French Open Grand Slam
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Dominic Thiem AUT
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Rafael Nadal ESP
José Luis Domínguez
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9 de junio de 2019  • 11:56

PARIS.- Doce títulos en Roland Garros. Doce finales en París, todas ganadas. Nadie festejó tantas veces en un Grand Slam. Quién sabe cuánto tiempo pasará para volver a ver un jugador con un dominio semejante sobre el polvo de ladrillo, sobre la tierra batida de París. Rafael Nadal hizo historia, y la sigue escribiendo con sus proezas, con un collar de títulos que suma y suma perlas. El zurdo de Manacor se alzó por duodécima vez con el título del abierto francés al superar por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1 en 3 horas de juego al austríaco Dominic Thiem, en un estadio Chatrier que se rindió una vez más a los pies del emperador de las canchas lentas. Como en aquella primera vez en 2005, como en este domingo.

La final del abierto francés tuvo un primer set de altísimo vuelo. Tanto Nadal como Thiem justificaron pronto por qué llegaron a la definición con un arranque electrizante: puntos de alto vuelo, búsqueda constante de ángulos y defensas increíbles. El austríaco no tuvo problemas en prenderse al ritmo que propuso el once veces campeón del abierto francés; buscó desacomodar al español con drops y reveses con slice, y varias veces exigió al español en un parcial de intensidad tremenda.

Thiem consiguió quebrar a Nadal por primera vez en el partido en el quinto game, pero no pudo mantener esa diferencia; el español devolvió el break en el game siguiente, en el que el austríaco apuntó dos errores no forzados. Thiem buscó otra chance en un séptimo game largo, en el que llegó a tener su oportunidad, pero no la pudo aprovechar. A continuación, el número 2 del mundo apuró y arrinconó al austríaco con un quiebre (5-3), para luego sellar el primer set por 6-3, en 53 minutos.

Pese a perder el primer parcial, Thiem buscó mantenerse dentro del partido. El austríaco intentó meterse un poco más en la cancha, en un desarrollo con puntos más cortos -los dos trataron de subir con más frecuencia a la red- y con algunos errores que no habían aparecido en el primer capítulo. Más firmes con el servicio de un lado y del otro (Thiem subió del 47 al 87 por ciento los primeros saques), no hubo puntos de quiebre hasta el 6-5 para el número 4 del mundo.

La luz roja se encendió para Nadal en el duodécimo game, con tres errores no forzados de drive, para quedar 15-40 y doble set-point abajo; el austríaco se paró en la base y martilló sobre el revés del español, que devolvió exigido, ancho. Así, Thiem quebró en la primera y única chance de todo el parcial para equilibrar la final con un 7-5, en 46 minutos.

Hace muy poco tiempo no sabía si podía competir y si iba a poder estar aquí. Muchas gracias por apoyarme en los momentos más complicados. Sinceramente muchas gracias
Rafael Nadal

No fue bueno el arranque del tercero para Thiem, con un par de malas decisiones que lo dejaron pronto quiebre abajo, con tres errores no forzados que lo hicieron empezar desde abajo un set crucial. Terreno fértil para Nadal, que tomó la iniciativa y empezó a mandar con el revés cruzado -un golpe que ya le había dado dividendos contra Federer en la semifinal- para cerrar un game perfecto al saque, y estirar el momento favorable con un doble quiebre: 3-0, incluidos 11 puntos consecutivos para el zurdo.

El austríaco pareció perder el foco en el tercer capítulo, mientras que Rafa capitalizó cada oportunidad que encontró para aumentar distancias en la cuenta. Toda la paridad de los dos primeros parciales se desvaneció en los cuatro primeros games del tercero, con cifras inesperadas: 16 puntos ganados por el español, apenas uno del austríaco. Descontó Thiem, pero cuando quiso volver ya había quedado muy por debajo en la cuenta. Nadal apuró el desenlace con el tercer quiebre del set: 6-1 en 24 minutos, una paliza.

Nadal eludió la posibilidad de sufrir un quiebre prematuro y conservó con esfuerzo su primer juego al saque en el cuarto set. El juego pareció seguir la dinámica del tercero; apurado en algunas decisiones, Thiem acumuló imprecisiones y perdió nuevamente el servicio (0-2). Rafa volvió a zafar de un break, con un saque abierto, pero el número 4 del mundo buscó los ángulos, decidido a jugarse las últimas cartas en una tarde cada vez más oscura y nublada. Se le fueron tres break-points al austríaco, ya con el tanque de reserva al límite.

Fuente: AFP

Con mucho amor propio Thiem levantó un 0-40 para descontar (1-3), pero el español mantuvo la presión. Batalló cuanto pudo Thiem, aunque ya sin los recursos del comienzo; mermada posiblemente su capacidad después de la batalla de dos días que sostuvo contra Djokovic en las semifinales. Nadal tejió con paciencia el último trazo hacia la coronación; se puso match-point (40-15) con un drive esquinado que Thiem devolvió muy lejos. Se le fue el primer punto para partido en un zurdazo largo. Y terminó la faena con un saque que el austríaco devolvió lejos. Como ayer, como siempre, Rafa se dejó caer para aflojar la tensión; abrazó a su rival y se rindió a la emoción y a otra ovación. Campeón como la primera vez, como siempre. Un Nadal auténtico, de principio a fin.

Nadal recibió el trofeo de manos de Rod Laver, ganador en París hace 50 años. Laver es el último jugador que ganó los cuatro Grand Slams en un mismo año (1969).

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