El Banco Central obliga a los bancos a pedir autorización para distribuir sus utilidades

Fuente: LA NACION
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30 de agosto de 2019  • 16:26

En un contexto de caída de reservas, el Banco Central dispuso que las entidades financieras deberán contar con su autorización para poder distribuir sus utilidades. La medida publicada esta tarde, que se plasmó a través de la comunicación "A" 6768, se da en jornadas de alta presión sobre el tipo de cambio.

El texto de la normativa, vigente a partir de hoy, establece que "las entidades financieras deberán contar con la autorización previa del Banco Central de la República Argentina para la distribución de sus resultados". Esta disposición, que introduce una regulación más estricta sobre los flujos de capitales, comprende únicamente a los bancos y a las utilidades que generen producto de su operación en el país.

La regulación se da en un contexto de caída en las reservas brutas en poder del Banco Central. El viernes 9 de agosto, última rueda hábil antes de las PASO, totalizaban US$66.309 millones. Desde entonces, a partir de la derrota electoral del oficialismo, comenzaron a caer.

La comunicación A 6768 del Banco Central que estableció las nuevas regulaciones para el giro de utilidades de los bancos
La comunicación A 6768 del Banco Central que estableció las nuevas regulaciones para el giro de utilidades de los bancos

Hoy las reservas brutas del BCRA totalizaron US$54.098 millones, lo que implica una caída de US$12.211 millones (18,4%) en tres semanas.

La normativa, según indicaron desde el Banco Central, busca garantizar "que se mantenga la liquidez del sistema, para que los depositantes puedan hacerse de la liquidez que demanden". "En momentos de mayor incertidumbre, buscamos que la liquidez del sistema sea mayor para evitar cualquier tipo de falta de dinero", añadieron.

Guido Sandleris es el presidente del Banco Central
Guido Sandleris es el presidente del Banco Central Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Tras el triunfo electoral de Alberto Fernández en las PASO, el pasado 11 de agosto, el sistema financiero argentino entró en un ciclo de incertidumbre, manifestada en especial en el mercado cambiario. En particular, se mostró reactivo a las declaraciones del candidato del Frente de Todos y de su equipo económico.

El martes pasado, tras una reunión con la misión del FMI, el candidato del kirchnerismo sostuvo a través de un comunicado: "Quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de poner fin y revertir la catástrofe social que hoy atraviesa a una porción cada vez mayor de la sociedad argentina. Para ello deberían arbitrar todos y cada uno de los medios y las políticas necesarias".

El mensaje fue leído negativamente por los mercados, entre otras cosas, porque el organismo financiero internacional tiene pendiente un nuevo desembolso financiero de US$5400 millones el mes próximo, como parte del acuerdo stand by firmado en 2018.

Al día siguiente, luego de que desde el Gobierno responsabilizaran a Fernández por ser causante de una nueva suba del precio del dólar y el riesgo país, el candidato del Frente de Todos salió al cruce y le pidió a Mauricio Macri que "no busque responsables fuera" de su administración. A través de su cuenta de Twitter, Alberto Fernández expresó: "De esto es de lo que no se quieren hacer cargo. Presidente, no busque culpables fuera de su propio Gobierno".

Junto a la frase, publicada a las 22.03, el candidato presidencial subió un gráfico en el que muestra la cantidad de dinero recibida por la administración actual desde la firma del acuerdo con el FMI y la que salió del país en el mismo período, en el que sugería la existencia de una "fuga de capitales" financiada con el dinero prestado por el organismo.

Diversos economistas consultados por LA NACION consideraron que la afirmación de Fernández era por lo menos errónea, dado que emparentaba el concepto de fuga de capitales con la denominada formación de activos externos -dolarización-, que puede implicar la adquisición de dólares no solo para sacarlos del sistema, sino también para viajar o conservar ahorros en una cuenta bancaria, por ejemplo.

Anteayer, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció la puesta en marcha de un reperfilamiento de la deuda argentina. En la práctica, sostuvo, no implica una alteración de los capitales ni de los intereses, aunque sí una reprogramación de los vencimientos. De esa forma, sostuvo, el Gobierno se quedaría con mayor capacidad de intervención sobre el dólar para moderar el tipo de cambio y la estabilidad de su cotización con el objetivo de "cuidar a los argentinos", según las palabras que el presidente Mauricio Macri le trasladó a Lacunza.

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