La Argentina en blanco y negro

José Del Rio
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Editorial José del Rio - Día de la marmota a la argentina

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24 de septiembre de 2020  • 03:52

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A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

La Argentina no sale de su trampa. Somos un país en blanco y negro, que -todo el tiempo- tropieza con la misma receta y llega a un punto de partida que está cada vez un peldaño más abajo del que parte.

Es cierto que el nivel de endeudamiento en la gestión de Mauricio Macri fue superior y que la economía no avanzó lo que se esperaba, pero también es cierto que ahora hay que mirar para adelante. La Argentina vive mirando para atrás, enfocada en las supuestas pesadas herencias. Los problemas de hoy son los mismos que ya enfrentó el país.

En ese sentido, ya se sabe cómo termina el congelamiento de tarifas porque lo atravesamos y, en aquel entonces, terminamos sin energía. También hubo un viejo proyecto de Julio De Vido de crear una empresa de telecomunicaciones estatal que vuelve a aparecer ahora en la Argentina, donde se regula el teletrabajo a contramano de lo ocurre a nivel internacional.

Lo mismo sucede con el dólar, que vuelve una y otra vez. En 1962, el humorista Tato Bores decía que el país vivía "un momento de gran expansión monetaria". En su monólogo, explicaba que, "en lugar de pagar el dólar a 30, 40, 50, 60, 70, 80 o 90 mangos, lo estamos pagando a 135". En ese sentido bromeaba: "Si nos mojan la oreja lo vamos a pagar a 200, porque somos tipos ricos".

Bores bromeaba al decir que si todos compraban y acumulaban dólares iba a llegar un momento en el que los argentinos podrían "pegar un golpe fantástico". "El día que tengamos todos los dólares del mundo iremos a Estados Unidos con la guita de ellos y nos van a tener que entregar el país. Yo no me explico cómo los yanquis, que son tan vivos, no se dan cuenta del peligro que están corriendo con nosotros".

Este visionario decía que "antes, cuando un tipo tenía un ahorrito ponía un tallercito, abría una fabriquita, compraba un campito para criar gallinas o plantar tomates. Esas cosas que hace la gente en los países pobres". Y, en contraposición, hablaba de "las patotas" que había frente a las casas de cambio, quienes esperaban a que la cotización fuera favorable para comprar dólares.

Nada cambió de esa escena, salvo que la "patota" hoy es digital por la situación que se vive con el coronavirus. La sociedad tropieza con la piedra de la descoordinación entre organismos públicos como la Anses, los bancos y las redes sociales. Estas últimas aceleran conversiones que no tienen asidero desde el punto de vista financiero, pero preocupan desde el punto de vista político.

Cuidado con destruir la confianza: dijeron que no había devaluación, pero ya es un hecho; dijeron que el "supercepo" no se iba a gestar ni a llevar adelante, y hoy no tiene casi salida; dijeron que iban a cuidar las reservas del Banco Central, pero pocos países del mundo tienen la velocidad para dilapidar una buena noticia como el acuerdo por la deuda, anunciado por Martín Guzmán, y tener luego las caídas que tuvo el país este martes en los mercados.

¿Existe una manera más destructiva de ir contra la credibilidad que la que estamos viviendo con recetas que ya probamos y fracasaron? ¿No era más sencillo seguir los designios del Ministerio de Economía en vez de ir a un cepo para aguantar o tratar de generar más credibilidad e ir a una reestructuración con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que dé cierta previsibilidad?

Las reservas brutas del Banco Central están en el peor nivel de los últimos 3 años y 8 meses. Los bancos confirmaron que hay una profundización de la salida de los depósitos en dólares; lo que sucede es que, si las autoridades no toman decisiones rápidas y no le garantizan a la sociedad que cuidará sus dólares, vuelve el déjà vu y esa Argentina en blanco y negro.

Somos el único país que tiene que generar una aplicación para corroborar que no seas beneficiario del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y de la Asignación Universal por Hijo (AUH) para que puedas comprar dólares. Somos el único país donde el dólar blue sigue escalando, con una brecha cada vez más grande. Somos el único país con un dólar Disneylandia, en $75,65 (el dólar mayorista).

Somos el único país que, después de muchos meses de caída, por dos meses consecutivos tiene un índice de depósitos en dólares creciente, pero con una confianza decreciente. Somos el único país que reestructura la deuda y tiene ahora un riesgo país de 1357 puntos y está peleando el top 20 de los países emergentes con mayor riesgo. Y somos el único país donde recurrentemente volvemos a tropezar con la misma piedra.

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