La SUBE se podrá usar para comprar en locales adheridos y pagar peajes
Por ahora están autorizadas las autopistas del Sol y del Oeste; aún no se utiliza para controlar los subsidios
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Habrá más servicios, pero no más control. El Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) podrá empezar a utilizarse para pagar algunos peajes y para hacer compras en los locales que adhieran; lo que aún no logra este medio de pago del transporte es lograr controlar las millonarias liquidaciones de subsidios que van y vienen entre el Gobierno y muchos empresarios del transporte.
Según se publicó en el Boletín Oficial mediante el decreto 1580, el Poder Ejecutivo autorizó a Nación Servicios, empresa estatal controlada por el Banco Nación y que está a cargo de la administración del sistema, "a instrumentar el sistema de percepción de peaje con la tarjeta SUBE en la red vial de autopistas". Pero no sólo se podrán pagar las tarifas de las autopistas. La norma, en su artículo 2, también faculta "a instrumentar el sistema que permita efectuar pagos con la tarjeta SUBE para la adquisición de productos en establecimientos comerciales para la prestación de servicios que se adhieran al sistema".
Luego de haber sido anunciada en febrero de 2009, la tarjeta que maneja el Ministerio del Interior y Transporte, que hoy sirve para pagar colectivos, subtes y trenes en el área metropolitana, llega al punto desde donde partió cuando el Gobierno decidió reemplazar la tarjeta Monedero que ya operaba en la red del subterráneo. En 2009, con Monedero ya se podían pagar los peajes de varias autopistas y se podía comprar en centenares de locales adheridos. Por caso, los accesos a la ciudad y la cadena de quioscos Open 25 ya permitían hacer las transacciones que desde ayer se autorizaron hacer con SUBE.
Pero aquellos servicios que ya existían en 2009 quedaron en el olvido. La imposición de la SUBE implicó que Roggio, la empresa concesionaria del subterráneo y dueña de la Monedero, discontinuara la tarjeta y, consecuentemente, las prestaciones. Roggio, que no sólo tenía entonces una concesión nacional sino que además estaba interesado en participar en la licitación de los servicios que vendrían con la puesta en marcha de la SUBE, discontinuó la tarjeta. En 2012 Visa se quedó con aquella tarjeta.
De acuerdo con la letra que se publicó ayer, los peajes que se podrán pagar son los que cobran las autopistas del Norte y del Oeste, ambas operadas por la española Abertis, una empresa que supo negociar como pocas con el kirchnerismo y que logró una importante recomposición tarifaria. Ayer, entre los empresarios viales, no eran pocos los que especulaban que, de a poco, se unirían todos los otros accesos. "El acceso sur, que viene de La Plata, lo maneja el Estado provincial, por lo tanto, seguro que se va a adherir. La autopista Ezeiza-Cañuelas está por ser comprada por una empresa cercana a Cristóbal López. ¿Por que razón no se van a adherir?", se preguntó el ejecutivo.
Respecto de los comercios adheridos, hasta anoche no se conocían los acuerdos, pero en el Gobierno especulan que la negociación con algunas cámaras está avanzada.
Compras por adelantado
De esta manera, la tarjeta prepaga empezará a funcionar para cancelar otras transacciones. Sin embargo, para grandes compras no se espera una gran evolución del sistema. Sucede que en épocas de inflación conviene comprar y después pagar que depositar el dinero y luego consumirlo, como sería el caso de la SUBE.
Pero, más allá de los nuevos servicios, la tarjeta no ha logrado imponer su tecnología para controlar el sospechado mundo del transporte, especialmente el de colectivos.
Mes tras mes, los transportistas presentan una declaración jurada en la que constan los colectivos que sacan a la calle, la cantidad de kilómetros que recorren, los pasajeros transportados, entre otros datos. Esa planilla con esos números sirve para que se liquiden los jugosos subsidios, que, en el caso de los colectivos metropolitanos, llegan a alrededor de $ 75.000 por mes, por unidad.
La tecnología que tiene instalado el SUBE permite controlar cada uno de esos números y, de esta manera, poner luz en un sector que no se caracteriza por las cuentas puras.
Sin embargo, jamás se avanzó con la publicidad de estos números y algunos transportistas siguen recibiendo subsidios de acuerdo con lo que dicen y no con lo que efectivamente hacen. Alguna vez se pensó la tarjeta como una herramienta capaz de direccionar el subsidio a la demanda (pasajero) y no a la oferta (empresarios). Pero, por ahora, esto son sólo ideas.
La tarjeta del transporte
El Sistema Único de Boleto Electrónico amplía sus servicios
- Adiós al efectivo
Se anunció en febrero de 2009 después de quejas generalizadas por la falta de monedas para pagar el boleto - Colectivos y trenes
Sirve para pagar el pasaje de trenes y del transporte automotor de la Capital y el Gran Buenos Aires - Arriba la barrera
Se autorizó a instalar el sistema para usarla en las estaciones de peaje de los accesos Norte y Oeste - Compras en comercios
Según la norma que se publicó ayer, se podrán adquirir productos en los comercios que se adhieran - Adelanto de dinero
En épocas de inflación se recomienda comprar en cuotas y no el prepago, como es el caso de la tarjeta SUBE
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