Milei le habló a Wall Street en tono Broadway
El Presidente, que suele menospreciar las formas y hacer alarde de eso, perdió la oportunidad de hablarle a la comunidad inversores en su lenguaje
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NUEVA YORK.- “La Argentina ha emprendido en los últimos años una profunda transformación política, económica y social. Hemos dejado atrás décadas de inestabilidad, aislamiento y enfrentamientos estériles. Nuestro país ha decidido integrarse plenamente al mundo y participar activamente en la construcción de una comunidad internacional basada en la cooperación, el libre comercio y la defensa de la democracia”. Así había comenzado Carlos Menem su discurso en 1991 frente al Congreso de Estados Unidos. Eran momentos de cambio, la Argentina llevaba meses con un nuevo esquema, la Convertibilidad, que finalmente había logrado estabilizar el país tras dos hiperinflaciones. El país empezaba a llamar la atención del mundo. Y Estados Unidos se posicionaba como un socio estratégico, carnal.
Algo similar podría haber dicho el presidente Javier Milei frente a los casi 400 empresarios y ejecutivos que se convocaron ayer por la mañana en el JP Morgan de Nueva York, en el marco de la “Argentina Week”. El gobierno libertario tiene éxitos para mostrar: logró estabilizar la economía y volver a poner a la Argentina en agenda. Mérito de Milei.
Pero el Presidente, que suele menospreciar las formas y hacer alarde de eso, perdió la oportunidad de hablarle a la comunidad de inversores en su lenguaje. Le habló a Wall Street en tono Broadway. Sus ataques pueden ser atendibles en casa, donde los argentinos ya han aprendido a ver más allá de los códigos de la política, pero en Wall Street su discurso duro y dirigido casi exclusivamente a atacar a los empresarios “prebendarios” generó sólo desconcierto entre el público internacional y enojo entre los centenares de empresarios locales que viajaron hasta la capital financiera del mundo para vender a la Argentina entre los grandes inversores del mundo. En el discurso de 4500 palabras, no se menciona siquiera una vez la palabra “inversión”.
La Argentina necesita de inversiones -ese es al final del día el objetivo de la Argentina Week- y la realidad es que, hasta ahora, fueron las grandes fortunas nacionales casi las únicas en arriesgar: Pluspetrol comprando Exxon; Pecom, las áreas que dejó YPF; Vista Energy, Equinor; Newsan, Procter & Gamble; Galicia, HSBC; y Macro, Itaú, por mencionar solo algunas. Después de quedar heridos tras el fracaso de la promesa que significó el gobierno macrista, muchos grandes jugadores internacionales esperan que sean los propios argentinos los que planten bandera primero antes de volver a probar suerte en el país. Hay que generar el clima para que todos inviertan: los de adentro y los de afuera.
“Acá igualó a todos. De repente quedamos como ladrones todos, y nosotros tenemos plantas en la Argentina, en el exterior, exportamos, no fue agradable de escuchar”, reconoció un empresario nacional.
El debate sobre la calidad del empresariado argentino es un debate que se merece la sociedad. Pero no es un debate para dar ante extraños. Habría que volver a la máxima del Martín Fierro, de José Hernández: si los hermanos se pelean, los devoran los de afuera. A Wall Street habían viajado todos con un mensaje: vender la Argentina.
Hasta los 11 gobernadores que acompañaron al Gobierno nacional se ocuparon de dejar en claro de que, esta vez, toda la política está alineada en el rumbo económico que tomó la Argentina. “Todos los que estamos acá nos ponemos la camiseta de la Argentina, más allá de los partidos políticos y de la religión”, dijo durante la jornada previa, el cordobés Martín Llaryora en el Council of the Americas. “Les decimos que esta vez va a ser distinto porque estamos tirando todos para el mismo lado, es el momento de invertir, de jugárselas, para que se mueva la economía”, dijo. Música para los inversores que temen que, en cualquier momento, un cambio político haga que la Argentina cambie una vez más de rumbo.
Son muchos los empresarios que habían respondido favorablemente a la arenga del Gobierno para viajar a Nueva York y demostrar en la “Argentina Week” que la economía y el país están cambiando. De hecho, de los casi 400 confirmados, prácticamente el 70% viajó de Buenos Aires. Salvo los apuntados por el Presidente, Javier Madanes Quintanilla (Fate-Aluar) y Paolo Rocca (Techint), en el listado figuraban los representantes de muchas de las grandes fortunas argentinas: Alejandro y Eduardo Elsztain, Alejandro Bulgheroni, Francisco de Narváez, Eduardo Escasany, José Luis Manzano, Leandro Sigman, Santos Uribelarrea, Rubén Chernajovsky, Marcelo Mindlin y Miguel Galuccio, entre otros. Algunos de ellos tienen definitivamente historiales que podrían hacerlos blanco de las críticas del presidente Milei. También puede ser arbitraria la elección de enemigos. No terminan de ser del todo claras las reglas de juego para el sector privado.
“Vinimos hasta acá a que nos golpee, no tiene sentido”, reconoció un banquero, que también se mostró crítico del discurso de la noche anterior del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el consulado argentino. Era la oportunidad para mostrar una nueva Argentina profesional, moderna. Por primera vez en años, la Argentina está de nuevo en agenda. Son oportunidades que se dan una vez en décadas. No se pueden desperdiciar.
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