El regreso del talento ejecutivo: carreras globales, decisiones locales
La mayor estabilidad macro, la recuperación de la competitividad salarial y proyectos de alto impacto abren una ventana inédita; cada vez más profesionales deciden volver a la Argentina después de años en el exterior
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La estabilización macro, mejores paquetes salariales y proyectos de alto impacto abrieron. una ventana para altos ejecutivos radicados en el exterior. Así, un número creciente de CEO, CFO, COO y directores regionales volvieron al país o están evaluando seriamente hacerlo.
Para los especialistas de Recursos Humanos, la tendencia comenzó a gestarse a mediados de 2024 y se consolidó en 2025. Los protagonistas son profesionales que -en algunos casos- pasaron más de una década en mercados estables, ocuparon posiciones estratégicas en compañías globales y construyeron una vida familiar afuera.
“Estamos en contacto con ejecutivos que se trasladaron y siguieron su carrera en el exterior, y evaluamos con ellos el momento adecuado para volver al país, según su proyecto personal y profesional. En los últimos años, la mayoría volvía por algún motivo personal, porque se separaban, porque los chicos no se adaptan o porque los padres eran grandes, por ejemplo. Pero más allá de eso, en este último tiempo, tuve conversaciones con muchos más ejecutivos que quieren volver”, señaló Joaquín Lizaso, director general en Spencer Stuart.

Martin Gerding, director de Page Executive, puntualizó: “Antes, los retornos eran esporádicos y asociados a coyunturas puntuales; hoy esta es una tendencia sostenida. Todas las semanas recibimos consultas y aplicaciones de ejecutivos argentinos en el exterior, y aproximadamente un 20% de ellas provienen de perfiles C-Level que llevan más de cuatro o cinco años fuera del país”.
¿Qué cambió para que hoy el retorno vuelva a ser una opción?
Nuevas oportunidades de negocio
Para los especialistas, uno de los motores del regreso es la aparición de proyectos que requieren liderazgo local y que ofrecen una escala de impacto difícil de igualar en otras plazas. La energía -con la expansión de Vaca Muerta, el desarrollo de renovables y nuevas inversiones en gas- es uno de los sectores donde más se percibe este fenómeno. “Hay proyectos concretos que hacen atractivo el regreso, especialmente en compañías ligadas a la matriz energética y en grupos económicos locales que están en franco crecimiento, consolidando su posición. Estos actores están ofreciendo roles estratégicos con impacto regional, esquemas híbridos y paquetes competitivos que reducen la brecha con mercados internacionales”, explicó Gerding.
En ese contexto, uno de los regresos más significativos fue el de Sergio Mengoni, hoy director general de TotalEnergies Argentina, luego de 17 años en el exterior y múltiples asignaciones en Francia, Angola, Venezuela y Bolivia. Para Mengoni, su experiencia internacional se divide en tres etapas. Una de aprendizaje, en la casa matriz en París y en Angola. Otra, también en París en el área de Nuevos Negocios, donde impulsó oportunidades en exploración y producción en Medio Oriente y África, y tuvo que “demostrar que estaba preparado para las grandes ligas”. Y la tercera, de liderazgo en las filiales de Venezuela y de Bolivia.

“Volver al país no implicó un esfuerzo: la Argentina es una de las filiales más importantes de la compañía, con un nivel de complejidad que cualquier ejecutivo aspira a liderar. Se trata de una filial operadora, donde tenemos no solo exploración y producción, sino también foco en renovables, en la comercialización de gas, y en la venta de lubricantes”, explicó.
A la hora de analizar sus aprendizajes y retos en la Argentina, Mengoni señaló: “Tenemos el desafío de trabajar de manera más eficiente como industria. Tendemos a justificar muchas ineficiencias por el contexto, pero tenemos que aprender a controlar todo lo que sea posible, sin importar si hay inflación o devaluación. Muchas veces, cuando estamos con la vorágine del día a día, lo perdemos de vista, pero es clave”.
Otro caso es el de Martín Cottone, gerente general para la Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia en Boehringer Ingelheim, quien regresó al país luego de una carrera marcada por idas y vueltas constantes desde fines de los 90. Vivió y trabajó en Estados Unidos, Alemania, Chile e Inglaterra. “De los 30 años de carrera que tengo, pasé más tiempo fuera de la Argentina que en la Argentina, pero siempre volví”, resumió. Su regreso actual es parte de un movimiento de carrera dentro de la compañía.
En esta nueva etapa, Cottone impulsa un programa de fuerte impacto: “La Argentina tiene oportunidades gigantes, especialmente en el tratamiento del ACV isquémico, donde estamos muy atrasados. Trajimos una tecnología que no estaba registrada en el país, y prevemos el lanzamiento de nuevas moléculas innovadoras,para 2027”, enfatizó.
Procesos de transformación profunda
La posibilidad de liderar cambios estructurales es otro imán para quienes retornan. Muchas compañías locales están en pleno proceso de profesionalización, modernización y transformación digital. Para ejecutivos formados en entornos corporativos globales, se trata de oportunidades únicas: aplicar metodologías, introducir mejores prácticas, elevar estándares de gestión y ordenar operaciones que necesitan un salto de calidad
Este es el caso de Adolfo Felippa, hoy CEO de Agrometal, quien regresó después de más de dos décadas entre Brasil, Francia y distintos proyectos internacionales de Renault. “Tuve que aprender todo de nuevo”, reconoció. Si bien nunca perdió el vínculo con la Argentina -lideraba proyectos para la región-, admitió que el pulso diario del negocio local es otro: “La mayor diferencia con otros países es la imposibilidad de planificar a largo plazo. Una elección -presidencial o incluso legislativa- puede cambiarte todo en un día”.
Felippa asumió en un sector particularmente sensible al ciclo económico y al humor del productor. “Entre el impacto de las retenciones y la incertidumbre económica, el año pasado, el productor frenó todo”, describió. Aun así, lo motivó el desafío de liderar una empresa emblemática del agro argentino, con 75 años de historia, que busca profesionalizar procesos y competir con estándares internacionales.

En Agrometal, Felippa encontró justamente ese espacio para transformar. La empresa ya había iniciado un cambio con la adopción del modelo World Class Manufacturing, y él llegó para acelerar esa agenda. “Mi aporte es ordenar, planificar y mostrar que hay otras formas de producir y de vender. En una empresa de tradición tan arraigada en el campo, los cambios al principio chocan. Pero cuando empiezan a ver resultados, entienden que es el camino”, explicó. Para él, el regreso no fue solo una decisión personal: “Quería trabajar en una empresa argentina, transmitir mis conocimientos y ayudarle a volverse internacional”.
El fenómeno también se observa fuera de la energía, el agro y la salud. Patricio D’Apice, presidente y CEO de Securion -ex Securitas Argentina-, volvió al país después de 16 años en Colombia, donde había desarrollado una extensa carrera en fondos de private equity y en la transformación de compañías. Su regreso estuvo directamente ligado a un proyecto de alto impacto: en 2023, el fondo del que es socio adquirió la operación argentina de Securitas.
“Esta es una empresa muy grande, con 9000 empleados y 600 clientes. La inversión era muy importante y la operación exigía un involucramiento muy fuerte. Esta es una práctica bastante común en fondos de private equity cuando hay desafíos importantes”, explicó. En Securion, el desafío está concentrado en modernizar una industria que, según D’Apice, “fue de las que menos se transformó en las últimas décadas”.
El ejecutivo también destacó la combinación de aprendizajes: “El mundo está globalizado y muchas prácticas son trasladables. Colombia me enseñó muchísimo. Pero la Argentina es exigente, en términos de resultados y de crecimiento y de posicionamiento”.
Un contexto económico más previsible
El cambio macro también sumó incentivos. “Notamos una recuperación en la competitividad del país para atraer talento C-Level. Al desacelerarse la inflación y achicarse la brecha cambiaria, los salarios que las empresas pueden ofrecer dentro de sus paquetes de remuneraciones son mucho más competitivos internacionalmente. Sabemos que hay muchos ejecutivos argentinos que se habían instalado en el exterior y que volvieron o quieren regresar al país: perfiles muy valiosos y demandados que quizás no hubieran regresado por la falta de competitividad salarial”, señaló Daniel Iriarte, director asociado de Glue Executive Search.

En esa línea, Mengoni explicó: “Encontré un país totalmente diferente. La industria vive un momento increíble, con oportunidades de inversión y un crecimiento muy importante. Se hicieron muchas acciones para ir en el buen sentido y permitir que el país pueda pasar de ser netamente importador de energía a ser exportador, con desafíos muy interesantes, como la exploración, la producción y el desarrollo de Vaca Muerta. Los desafíos son claros. Hay que seguir con esta tendencia y dando buenas señales hacia las compañías internacionales para que inviertan en el país”.
Felippa coincidió en que el cambio macro influyó en su decisión. “Se alinearon dos ítems: la Argentina empezó a mostrar una idea de mejora y, al mismo tiempo, apareció una empresa que realmente quería cambiar. Para internacionalizar una compañía, primero hay que ponerla al nivel de una empresa internacional; y este contexto de apertura aceleró el proceso porque empezamos a tener más competencia internacional. Para ser competitivos, tenemos que sostener la calidad, ser más eficientes en los plazos, y reducir los stocks - algo a lo que en la Argentina estamos totalmente mal acostumbrados por la inflación-”, explicó.
D’Apice también reconoció que el contexto jugó a favor: “La Argentina está viviendo un momento de optimismo, con cambios en los lineamientos políticos y económicos que favorecen las inversiones. En una industria como la seguridad, donde la inflación y los aumentos salariales impactan directamente en la operación, la estabilización abre oportunidades para mejorar procesos y servicios”.
Cottone, por su parte, observó que la nueva macro obliga a las compañías a mirar con más detalle sus procesos y su productividad. “Desapareció la inflación como la conocíamos; hoy cualquier ineficiencia queda a la vista. Tenemos que trabajar en mejora continua, en entender qué procesos agregan valor y en hacer análisis más específicos por cliente. En economías estables, definís la estrategia, la ejecutás y después evaluás. En la Argentina, la coyuntura siempre te interrumpe”, señaló. Y añadió: “Más allá de los vaivenes, creo que hoy el país es más predecible, y todos nos estamos dando cuenta que no se puede vivir cambiando las reglas todo el tiempo. Soy optimista de que esa mayor previsibilidad o mayor estabilidad traerá desarrollo. La Argentina tiene mucho potencial y está en nosotros saber aprovecharlo”.
Razones personales y el peso de las raíces
Entre los testimonios, también aparece el componente emocional. “Hoy pesa mucho más la parte familiar y personal. Después de varios años afuera, muchos ejecutivos priorizan volver a su entorno, recuperar calidad de vida y estar cerca de sus redes afectivas. El retorno no se define por un número, sino por la posibilidad de combinar proyectos estratégicos con estabilidad emocional”, consideró Gerding.
Para Mengoni, el sostén de su familia en el exterior fue clave. “No siempre es fácil en el mundo de la energía moverse en familia. Estoy casado con mi esposa desde hace 28 años. Tenemos cuatro hijos y siempre nos movimos juntos”.
En el caso de Felippa, el componente emocional fue decisivo para su vuelta. Cordobés, criado entre Unquillo y la capital, vivió casi toda su vida profesional fuera del país, se formó viajando desde los 18 años y atravesó etapas duras, incluida la decisión de pausar la carrera universitaria para trabajar. “En Europa vivís en un entorno organizado y perfecto, pero no vivís igual. Extrañaba a mi familia y a mis amigos, la vida social argentina. No me imaginaba jubilándome afuera”, contó. La vuelta le permitió retomar su vida en Córdoba y volver a la cancha de Talleres.
También para Cottone, el factor emocional pesó. “Mis padres son grandes y mi hermana vive en el exterior desde hace 30 años. Alguno de los dos quería estar por acá y me pareció una buena oportunidad. La Argentina tiene muchísimo talento y oportunidades enormes. Hay una parte romántica en mi historia: me formé acá, aprendí en el exterior, y volver es también una forma de devolver”, indicó.










