¿Barbijos si o no? Los casos de éxito que reflotan el debate

Un hombre afuera de la estación de trenes de Shanghai usa una máscara de protección
Un hombre afuera de la estación de trenes de Shanghai usa una máscara de protección Fuente: Reuters
María del Pilar Castillo
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30 de marzo de 2020  • 13:09

"Cuando los historiadores enumeren todos los errores que se cometieron en la respuesta a la pandemia del coronavirus, el impulso sin sentido y sin ningún sustento científico para que el público en general evite usar barbijos debería estar cerca de la cima", escribió el científico de la Universidad de San Francisco, Jeremy Howard, en el diario The Washington Post.

Los argumentos a favor y en contra del uso del barbijo cambian día a día y de experto a experto, lo que ha confundido a la mayoría de las personas. Sin embargo, Howard, cofundador de fast.ai, un instituto de investigación, insiste en que incluso aquellas máscaras caseras hechas con una remera sirven para "aplanar la curva" de contagio.

"Todos deberíamos usar barbijos –comprados o caseros– cada vez que estamos en público", sentenció.

"En el punto más alto de la crisis de VIH, las autoridades no solicitaron a las personas que guarden sus preservativos. Ante el aumento de accidentes de auto, nadie recomendó a los conductores que eviten utilizar el cinturón de seguridad. Sin embargo, en una pandemia global respiratoria, los supuestos expertos están desanimando a los estadounidenses a usar protección respiratoria", añadió el experto.

Entre los mayores detractores del barbijo se encuentra el cirujano general de los Estados Unidos, el vocero principal en los asuntos de salud pública del país, quien el 29 de febrero publicó en su cuenta de Twitter frente a la escasez de las máscaras N95 que necesitan los trabajadores de la salud: "Enserio, dejen de comprar barbijos. No son efectivos para evitar que el público en general contraiga #Coronavirus, pero si los proveedores de atención médica que atienden a pacientes enfermos no pueden conseguirlos, ¡los pone a ellos y a nuestras comunidades en riesgo!"

Según Howard, los comentarios no solo carecen de cualquier tipo de evidencia científica sino que también son contradictorios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tampoco ha sido clara con respecto a los lineamientos para el uso del barbijo. "Solo necesita usar una máscara si está cuidando a una persona con sospecha de infección 2019-nCov", sostiene el organismo y también recuerda que las máscaras solo son efectivas cuando se usan en combinación con un lavado de manos frecuente y adecuado.

De hecho, el organismo publicó hoy un informe técnico en el que asegura que el coronavirus no se contagia por el aire, sino por contacto con gotas respiratorias de los pacientes afectados por la enfermedad. Por este motivo, ha rechazado nuevamente que la población utilice máscaras si no está en contacto con pacientes, y ha insistido en que hay que mantener una higiene de manos apropiada, que se lleven a cabo tareas de desinfección y se respete el distanciamiento físico.

Las explicaciones que brinda la OMS "están basadas en argumentos políticos espurios", opinó el autor. Los fundamentos de la organización sostienen que no hay suficientes máscaras para los que trabajan en los hospitales, que los barbijos podrían contaminarse y pasar la enfermedad y que su uso podría suscitar un comportamiento más riesgoso de los usuarios.

Sin embargo, según indicó Howard, "ninguno de estos argumentos sirve como una buena razón para evitar el uso de máscaras en público", quien sostiene que efectivamente las máscaras deben ir primero a los trabajadores sanitarios pero que la población general puede crear sus propias versiones caseras.

Por su parte, Neil Fishman, director médico del Hospital de la Universidad de Pensilvania, concuerda con el científico. En una entrevista con The New York Times dijo que "para las personas que trabajan en ciertas industrias esenciales, donde todavía tienen que salir todos los días, usar una máscara tiene sentido".

Casos de éxito

El instituto research.ai encontró 34 publicaciones académicas que indican que los barbijos pueden ser efectivos en la disminución de la transmisión del virus en público y ningún estudio que sugiera lo contrario.

Algunas de estas investigaciones hallaron que en ambientes controlados como en los aviones, las personas que utilizaron máscaras rara vez se contagiaron o infectaron a otros, mientras que en aquellos que prescindieron de estas aumentaron las probabilidades.

Asimismo, Howard señaló el uso extensivo de barbijos en Hong Kong, Mongolia, Corea del Sury Taiwán, países que han controlado con éxito el brote. "Todos se encuentran relativamente cerca del epicentro original de la pandemia en China continental y tienen estrechos vínculos económicos con aquel país. Sin embargo, ninguno recurrió a una cuarentena total como la de Wuhan. En estos países, que también fueron golpeados por el brote de SARS en 2002 y 2003, todos usan barbijos en público", indicó Howard.

George Gao, director general del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) chino dijo a la revista Science la semana pasada: "Muchas personas tienen infecciones asintomáticas o presintomáticas. Si llevan máscaras, puede evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otros".

Otro caso de éxito es el de la República Checa, que introdujo medidas estrictas de cuarentena hace casi dos semanas, incluido el uso obligatorio de barbijos en espacios públicos, al que su violación podría conllevar una multa de 20.000 coronas.

Según los expertos, estas medidas rápidas han frenado con éxito la propagación del coronavirus en el país (2878), que se ha disparado en vecinos como Austria (9377) y Alemania (63.929).

Ayer, el primer ministro checo, Andrej Babiš, instó a Donald Trump a través de Twitter a hacer que los barbijos sean obligatorias en Estados Unidos, que ahora es el país con más casos del mundo.

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