Petro convocó a una marcha contra Trump, pero un giro inesperado lo hizo cambiar de planes
El mandatario llamó a una movilización en varios puntos del país en rechazo a las amenazas, pero luego conversó telefónicamente con él y quedaron en reunirse
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CÚCUTA, Colombia (Enviado especial).- La convocatoria a la marcha que hizo el presidente de Colombia, Gustavo Petro, para este miércoles contra Estados Unidos y en “defensa de la soberanía de su país” tenía varios pedidos. El primero, que se encuentren dos pueblos unidos por una bandera; el otro, que la gente concurra de blanco. Pero el tono épico y combativo de la concentración se topó con un inesperado giro cuando se conoció que el mandatario de izquierda habló por teléfono con su par estadounidense, Donald Trump, justo antes de dar un discurso frente a sus seguidores.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo algo así como pasearse con un fósforo en una destilería cuando dijo esta semana, a bordo del Air Force One, que “le suena bien” una operación militar en Colombia. El mandatario colombiano le respondió de inmediato. “No soy ilegítimo, ni soy narco, solo tengo como bien mi casa familiar que aun pago con mi sueldo”, dijo.
Pero, llamativamente, y antes de que Petro se dirigiera a la concentración que había convocado en la Plaza de Bolívar de Bogotá, se conoció que ambos mandatarios habían conversado por teléfono.
“Tras las amenazas de Trump al presidente Gustavo Petro, la oficina del mandatario colombiano informa que ambos jefes de Estado sostuvieron una llamada telefónica de aproximadamente 15 minutos”, señaló el sistema de medios públicos colombiano, en un mensaje de X.
Por su parte, Trump señaló que fue “un gran honor” hablar con Petro, quien, según él, fue el que inició la llamada “para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos”. En ese sentido, anticipó que ambos se reunirán próximamente en Washington y que sus equipos ya estaban preparando el encuentro.
Esa llamada alteró los planes de Petro. Mientras en una plaza de Bogotá bastante concurrida lo esperaban manifestantes con carteles que indicaban “Estados Unidos es la mayor amenaza contra la paz mundial” o “Petro no es narcotraficante”, él reconoció que tuvo que cambiar su discurso a último momento.
“En medio del debate de estos dos o tres días que se ha desatado, hoy traía un discurso y tengo que dar otro, eso no es fácil. El primer discurso era bastante duro, porque yo sé de la guerra”, afirmó Petro, al inicio de su discurso.
🔴 Esta es la respuesta del presidente Trump tras la llamada telefónica con el Presidente @PetroGustavo: “fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia Gustavo Petro, quien llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradecí su… pic.twitter.com/xLAHVxcmEe
— Presidencia Colombia 🇨🇴 (@infopresidencia) January 8, 2026
El mandatario de izquierda culpó a sectores de la prensa, de la derecha colombiana y en Estados Unidos de crear una narrativa en su contra que lo vincula supuestamente contra el narcotráfico, al sostener que lleva 20 años luchando contra los grupos mafiosos, a riesgo de su vida y el exilio de su familia en Canadá. “Engañaron a Trump, es mi opinión”, afirmó, después de que el presidente norteamericano dijera días atrás que “Colombia está gobernada por un hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”.
Tras su primera llamada con Trump desde que es presidente, según el propio Petro señaló, el presidente colombiano propuso un “diálogo tripartito” con el jefe de la Casa Blanca y con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. “A ella la conozco desde el principio de todo esto, la invité a Colombia. Y queremos establecer un diálogo tripartito y ojalá mundial para estabilizar a la sociedad venezolana”, dijo.
Como señaló el diario El Tiempo, en caso de una reunión en Washington, Petro tendría complicaciones para viajar porque Trump le retiró la visa en septiembre pasado, luego de la estancia del mandatario colombiano en Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde criticó fuertemente al gobierno de Estados Unidos por sus políticas regionales y su papel en Gaza.
Protesta en Cúcuta
En la movilización convocada en varias ciudades del país bajo la consigna de “defender la soberanía colombiana”, al menos en Cúcuta, en la frontera de Venezuela, no había venezolanos, y menos aún, gente mayoritariamente vestida de blanco. Apenas algún que otro heladero que se sumó para vender su producto; el resto, con banderas colombianas o la camiseta de la selección de fútbol.

Se trató sí de una pequeña marcha donde se escucharon varias consignas que van de país en país desde los años sesenta y que se podrían resumir en un slogan cantado, recitado y hecho miles de graffitis desde entonces: “Fuera yankis de América Latina”.
La operación armada de Estados Unidos en Venezuela no tiene unanimidad de opiniones, menos aún en la frontera entre Colombia y Venezuela, que desde hace años está en modo “irritable”. Y, en ese ambiente, cualquier palabra puede resultar le chispa de un conflicto.
Como sucede en todo el mundo, la movilización por la soberanía y la propuesta de dos pueblos unidos se convirtió en un acto partidario al punto que estaba encabezado por partidarios con la remera blanca con la leyenda “Pacto Histórico, Colombia puede”. Se trata, pues, de la identificación de la alianza de izquierda que puso a Petro en el poder.

“Lo que pasó en Venezuela es una clara agresión a la soberanía y lo que ha dicho sobre Petro no se puede tolerar. El presidente elegido y en ejercicio debe ser devuelto al pueblo de Venezuela. No podemos tolerar que se Estados Unidos se meta en nuestro territorio y se lleve a [Nicolás] Maduro. Eso no se puede permitir”, dijo Jesús Flores, docente, ya retirado, de 71 años.
No muy lejos, Ramón Soler, de 56, no paraba de blandir una bandera colombiana. “Es inaceptable que los yanquis usen la fuerza para raptar y tomar prisionero a Maduro; tiene que ser repuesto en el cargo inmediatamente. Los hermanos venezolanos se merecen tener el presidente que eligieron”, exclamó, pese a que Maduro estaba en el poder después de una elección fraudulenta y que justamente en esta ciudad había miles de venezolanos que escaparon del régimen. “Eso es producto del bloqueo de las potencias al que el sufrido pueblo venezolano ha sido sometido”, contestó frente a una consulta al respecto.
Las palabras de Trump fueron concretas respecto del supuesto rol de Petro en el mapa del narcotráfico de la región: “Colombia está gobernada por un hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos, pero no va a seguir por mucho más tiempo, déjenme decirles”.

María Caicedo, presidenta de la Asociación Veeduría Acción Social Constitucional y dirigente de Derechos Humanos, que vestía con un sombrero con la bandera de Colombia, estaba indignada con estas palabras de Trump. “Petro no es ningún narcotraficante, ese hombre [por Trump] no sabe lo que dice. Que en Colombia se produce droga, es verdad, pero es muy difícil combatir el narcotráfico porque están en el monte. Pero, por qué no dice que todos los presidentes de derecha que nos sometieron son también narcos. Esos laboratorios ya estaban entonces”, dijo, casi en tono de grito.
Petro había sido uno de los primeros mandatarios que se manifestó en contra de la operación de captura del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro. “En este momento bombardean Caracas. Alerta a todo el mundo han atacado a Venezuela. Bombardean con misiles. Debe reunirse la OEA y la ONU de inmediato”, dijo el mandatario su cuenta de la red social X.

Petro, además, llamó a que la jornada se convirtiera en una expresión de patriotismo: invitó además a los ciudadanos a izar la bandera colombiana en sus hogares y espacios de trabajo, como símbolo de defensa de la independencia y la integridad nacional.
En el caso de Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela y epicentro de las relaciones cotidianas entre comunidades de ambos lados de la frontera, la convocatoria tuvo condimentos propios.
Sin embargo, el escaso poder de convocatoria de Petro en la zona abre enormes incógnitas sobre la cantidad de gente que acompañará a la iniciativa. De hecho, no hubo venezolanos en la marcha ni tampoco pancartas o banderas. Todo más bien parecía un acto de partidarios del presidente que, como todo el abanico político colombiano, se preparan para las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el 28 de julio próximo.

Pero, además de consignas contra Estados Unidos, hubo lugar para una gesta épica. Uno de los lugares de convocatoria fue el puente Simón Bolívar. Allí llegaron no más de 20 manifestantes y un Simón Bolívar. ¿Cómo es esto? Pues, uno estaba perfectamente vestido como el libertador, con patillas, espada, botas y charreteras de época.
El hombre, espada en mano, enfiló para el puente y caminó hacia el puesto de guardia venezolano. La prensa internacional lo siguió y no fueron pocos los que pensaron que era ahora o nunca. Pero el libertador del siglo XXI llegó al límite permitido, levantó su espada y retrocedió. A la hora ya estaba en la plaza central, y no dejaba de sacarse selfies, enfundado en su impecable uniforme.
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