Compras por pánico y largas filas en una Venezuela en vilo tras la caída de Maduro
La incertidumbre política y el miedo a un desabastecimiento impulsaron a miles de personas a abastecerse, en un clima de silencio y repliegue doméstico
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CARACAS.– “Lo que está sucediendo no tiene precedentes”, dijo Yanire Lucas, un residente de Caracas cuya casa se ubica precisamente junto a una base militar atacada en el operativo en el que Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la madrugada del sábado. “Seguimos con los nervios de punta y ahora no sabemos qué hacer. ¿Quedarnos en casa a salvo, salir a buscar comida? No lo sé”, agregó, sintetizando la sensación de incertidumbre en la que ha quedado sumido el país sudamericano.
Al igual que Lucas, millones de habitantes de Caracas y otras aportes del país optaron por resguardarse en sus hogares esperando para ver cómo evoluciona la situación y quien gobernará Venezuela tras la intervención norteamericana, mientras algunas figuras del chavismo aseguran la continuidad del régimen y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirma que su país se hará cargo de administrar una transición pacífica.
Horas después de la acción militar, la mayoría de las calles de la capital venezolana permanecían vacías, con pocos vehículos circulando por las avenidas, mientras las únicas personas a la vista eran quienes se aventuraban para intentar abastecerse en supermercados, farmacias y estaciones de servicio, previendo un escenario de escasez.
Compras por la incertidumbre
“Hay razones para tener miedo, no sabemos qué va a pasar”, dijo José Morales, un empleado de una panadería de 27 años. “En mi casa los niños gritaban, mi mujer lloraba temerosa que una bomba explotara cerca de nuestro edificio”.
Morales planeaba no salir de su casa, pero la suspensión abrupta del servicio de agua, a primeras horas de la mañana del sábado, lo obligó a intentar comprar agua embotellada para cocinar y beber.
"Regreso con las manos vacías, todo estaba cerrado. Ojalá la falta del agua no tenga nada que ver con un daño de las tuberías" por el bombardeo, dijo Morales. “Espero que el agua regrese pronto” y que los comercios reanuden sus labores a más tardar el domingo, agregó el padre de familia.
“Las calles están solas. Hay pocos comercios abiertos y la gente sólo está donde venden comida”, dijo otro ciudadano.

Según testimonios recogidos por La Hora de Venezuela, este escenario se repite en Táchira, Falcón, Miranda, Portuguesa y Lara.
El domingo por la mañana, las colas en los supermercados de Mérida, por ejemplo, eran tan extensas como las de 2017, cuando en el país se registraba una alta escasez de alimentos y la venta de los productos de primera necesidad eran restringidos.
“Todos estamos amanecidos. No sabemos qué va a pasar. Hay que esperar lo oficial y ver qué pasa”, comentaban los venezolanos en los establecimientos de comida. “No se hace nada con que salga Maduro y no todo el gabinete”, dijo una señora mientras esperaba para pagar.
Las compras por pánico agotaron productos en algunos supermercados, como en Maracaibo, donde establecimientos reportaron falta de pollo y huevos, mientras que en otras ciudades los anaqueles de lácteos estaban vacíos.
“A las 3 de la madrugada (4 en la Argentina), en Farmatodo estaba la cola afuera para comprar comida. Yo salí a esa hora porque no sabemos qué puede pasar y no tenía suficiente comida en la casa”, dijo un vecino del oeste de Maracaibo, mientras hacía la cola en una carnicería.

En un supermercado de ese estado, pusieron carteles para informar que solo se permite llevar seis artículos del mismo tipo por persona. Esto, para evitar el desabastecimiento ante compras por pánico, relató una usuaria que acudió al centro de compras por la mañana.
La distribución de nafta, sin embargo, se mantenía con normalidad en diferentes ciudades del país, y en algunas estaciones de servicio se presentaban colas de vehículos. En Guanare, ciudadanos reportaron que algunas estaciones de servicio de combustible estaban despachando.
“Uno no sabe qué puede pasar y es preferible ser precavido. Yo fui y llené mi tanque de gasolina”, dijo otro habitante de Maracaibo.
Celebraciones en privado
“La explicación a por qué no hubo manifestación de celebración en las calles de Venezuela es que aún el chavismo es una fuerza letal que reprime, detiene, desaparece, tortura y persigue a la disidencia. El secuestro del país se mantiene”, explicó el activista Luis Carlos Díaz, conocido defensor de los derechos humanos y con amplia influencia en redes sociales en Venezuela.
Efectivamente, muchos venezolanos que deseaban el fin del gobierno de Maduro evitaron festejarlo en público. Los abrazos y muestras de emoción tuvieron lugar puertas adentro, en diversos hogares del país sudamericano.
“Estuve haciendo cola para comprar unos alimentos necesarios y era impresionante como la gente evitaba hablar, comentar, incluso evadían mirarse a la cara. Todo el mundo metido en su teléfono”, comentó una maestra que prefirió mantener el anonimato.
La educadora recuerda que en otros momentos de crisis de abastecimiento las personas conversaban e intercambiaban con otros en las filas. “Yo hasta hice amistades mientras esperaba para comprar, pero ahora ha sido diferente”, señaló.
Para activistas de derechos humanos Venezuela vivió un punto de quiebre tras las elecciones presidenciales del 2024, en las que Maduro aseguró haber obtenido la victoria sin publicar las actas electorales o resultados verificables. El chavismo desató entonces una ola represiva sin precedentes con dos decenas de fallecidos y 2400 detenidos en cuestión de una semana.
El régimen de Maduro creó centros de comunicación para recibir denuncias anónimas y activó aplicaciones con el mismo fin, desatando una cacería de brujas, especialmente en Caracas.
En Venezuela, la gente evita por lo general tener temas políticos en sus teléfonos por temor a las redadas donde se revisan los contenidos de los móviles, que pueden llevar a la detención. La política se habla puertas adentro en los hogares o con amistades de suma confianza.
Muestras de apoyo a Maduro
“Estamos aquí en apoyo a Maduro, queremos que regrese, se lo llevaron”, dijo Yennifer Espinoza, un ama de casa de 55 años, una de los pocos seguidores del oficialismo que se concentraron en una habitualmente ruidosa avenida del centro de Caracas tras la captura del mandatario. “Maduro no se merecía eso”, agregó.
Más tarde, partidarios del gobierno realizaron una vigilia cerca del palacio presidencial de Miraflores, en el centro de la capital. Previamente, algunos quemaron una bandera de Estados Unidos y, mientras una transmisión en vivo mostraba en la oscuridad a Maduro descendiendo del avión en Nueva York, los simpatizantes del mandatario observaban con incredulidad.
“No lo puedo creer. Estoy viendo los canales internacionales, igual que los canales nacionales; pero de verdad que, como todos los venezolanos, queremos una prueba que sea el presidente Nicolás Maduro (el) que ellos tienen. En esto no se puede confiar en nadie”, dijo Kenny Martínez, una partidaria del gobierno.
Aunque gobernadores y alcaldes chavistas hacen sus pronunciamientos con decenas de seguidores como respaldo –según se observa en la transmisión que hace el canal estatal Venezolana de Televisión– los llamados a la calle por parte de los principales funcionarios venezolanos no han sido atendidos masivamente.
Agencias AP y ANSA
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