Coronavirus: una ola de motines en cárceles de Italia por pánico a la epidemia ya dejó seis muertos

El reclamo de los presos en la cárcel de San Vittore
El reclamo de los presos en la cárcel de San Vittore Fuente: AP
Elisabetta Piqué
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9 de marzo de 2020  • 11:25

ROMA.- En el clima de pánico que se vive en Italia debido a la epidemia de coronavirus –que aisló a un cuarto del país y alteró la vida en el resto , con cierres de escuelas, universidades, museos, cines, teatros y restricciones incluso de salir de casa-, se sumó hoy una ola de revueltas en cárceles de toda la península que ya provocó al menos seis muertos y varios heridos .

En total, 27 institutos penitenciarios sufrieron motines. Y, en medio de escenas dantescas , con incendios, destrozos de todo tipo y máxima tensión, detenidos subidos a los techos, trepados a las rejas o recapturados mientras intentaban la fuga, hubo un reclamo generalizado de amnistía e indultos debido a la emergencia por el Covid-19 .

Todo comenzó el sábado pasado con una protesta de detenidos de la cárcel de Salerno, en el sur. Le siguió luego otro levantamiento en la cárcel de Santa Ana, de Módena, ciudad de la región Emilia Romagna incluida en la nueva maxizona de cuarentena del norte de Italia. Como un reguero de pólvora, la rebelión se extendió después hasta Nápoles, Milán, Frosinone, Foggia, Bari, Pavia, Alessandria, Florencia, Vercelli y demás ciudades, sin distinción de si se encuentran adentro o afuera de la maxi zona de cuarentena. Graves desórdenes se registraron también en la cárcel de Rebibbia, de esta capital, donde, además de quemar colchones, algunos reclusos asaltaron las enfermerías, según información del sindicato de policía penitenciaria.

Familiares de los presos se pelean con la policía en la cárcel de Rebibbia
Familiares de los presos se pelean con la policía en la cárcel de Rebibbia Fuente: AP

La furia estalló a raíz de las nuevas normas más que restrictivas puestas en marcha por el gobierno para frenar la difusión de la epidemia de Covid-19, que hasta ahora causó 7375 casos y 366 muertos . Significaron para el sistema penitenciario un bloqueo de los traslados, el fin de actividades de voluntariado y, sobre todo, el fin de visitas de familiares. Además, comenzaron a correr versiones sobre personas contagiadas tanto entre los detenidos, como entre los guardias, lo cual desencadenó un verdadero caos.

En la cárcel de Modena los detenidos tomaron de rehén a una doctora de la enfermería y a algunos agentes –luego liberados-, quemaron colchones y oficinas, destruyeron muebles, hasta tomar el control de toda la cárcel y obligar a los agentes penitenciarios a escapar. Hubo después largas horas de tratativas y tensión, asaltos de parte de los carabineros, disparos de armas de fuego, mientras desde el interior los presos se defendían como podían. Los detenidos hasta estuvieron a punto de abrir uno de los portones y evadir en masa, pero fueron detenidos por coches de la policía que les cortaron los accesos. Cuando agentes especiales lograron hacer irrupción y retomar el control de la cárcel, que hospeda a unas 530 personas, tres personas habían muerto debido a una sobredosis de fármacos que sacaron de la enfermería. Otras tres fallecieron durante el traslado a otras cárceles.

"¡Libertad, libertad, queremos libertad!", gritaban, en tanto, detenidos de la cárcel de San Vittore, de Milán, que lograron subirse al techo de este instituto que queda justo en el centro de la ciudad, aún más alterada de lo que ya estaba.

El humo asoma sobre la cárcel de Rebibbia
El humo asoma sobre la cárcel de Rebibbia Fuente: AP

Hubo varios intentos de fuga de presos de diversos establecimientos y la evasión de al menos 20 detenidos de la cárcel de Foggia, ciudad de la región de Puglia. Según fuentes de prensa allí los detenidos lograron destruir unas rejas de la llamada "block house", la zona que los separa de la calle y varios se treparon a los muros que forman el perímetro de la cárcel, que estaba siendo rodeada por policías, carabineros y militares del ejército. "¡Indulto! ¡Indulto!", reclamaban los presos, mientras algunos familiares se hicieron presentes en el lugar.

"Queremos un indulto y la amnistía, no podemos quedarnos acá con el riesgo del coronavirus. Nosotros vivimos peor que ustedes, nosotros vivimos en el infierno", gritó uno de los detenidos de un instituto que, como la gran mayoría, si bien tiene capacidad para 365 detenidos, alberga a 608, casi el doble. "La situación es crítica, los asistentes no quieren trabajar, nos mantienen encerrados 24 horas sobre 24, nos tratan como animales", dijo un joven detenido que durante la protesta resultó herido en la cabeza, según pudo verse en los noticieros. "Los animales –siguió- son tratados mejor que nosotros".

"Previendo lo que ocurrió hoy, hace unos días le habíamos pedido al primer ministro, Giuseppe Conte y al ministro de Justicia, Alfonso Bonafede, tres cosas importantes: la intervención inmediata del ejército en las cárceles, el cierre de detenidos en las celdas hasta el fin de la emergencia coronavirus y la aplicación de normas excepcionales que prevén sanciones penales de hasta 10 años de reclusión para los detenidos que crean levantamientos o alarmismo", dijo a la prensa Aldo Di Giacomo, secretario general del Sindicato de policía Penitenciaria.

Lo cierto es que el decreto de urgencia con medidas extremas aprobado ayer por el gobierno también paralizó a la justicia, que en muchos casos debe dictaminar la salida de presos con condenas leves que ya cumplieron su pena, que se encuentran en este momento de parálisis en el limbo. Para dar una idea del parate total, trascendió que cuatro jueces de la ciudad de Bari, en el sur, que hoy debían celebrar audiencias, postergaron los procesos hasta junio, septiembre, noviembre y uno incluso hasta el 21 de marzo de 2021. En un clima cada vez más apocalíptico, se espera que el ministro de Justicia el miércoles dé explicaciones sobre lo ocurrido.

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