El Papa aparece disfrazado de Zorro como símbolo de la oposición a Salvini

El Papa aparece en la tapa de un semanario italiano disfrazado de Zorro, como símbolo de la oposición a Salvini
El Papa aparece en la tapa de un semanario italiano disfrazado de Zorro, como símbolo de la oposición a Salvini Crédito: Twitter
Elisabetta Piqué
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26 de mayo de 2019  • 14:31

ROMA.- En un día crucial para el futuro de Europa, donde casi 400 millones de personas votan para renovar el Parlamento de la Unión Europea en medio de fuertes vientos soberanistas y populistas, el semanario italiano L'Espresso salió con una tapa de lo más curiosa, con el papa Francisco disfrazado de Zorro.

Debajo de una imagen del exarzobispo de Buenos Aires que viste su hábito blanco, pero con capa, sombrero, antifaz y espada del Zorro, en fotomontaje, el título dice: "Zorro Subito". Se trata de un juego de palabras con la expresión "Santo Subito", que suele reflejar el clamor popular para que alguien sea proclamado santo. Pero alude al hecho de que tanto el legendario personaje del Zorro, como el Papa, se han vuelto en las últimas semanas en el símbolo de la oposición a Matteo Salvini, el hombre fuerte del gobierno populista italiano, viceprimer ministro y ministro del Interior, que según todos los sondeos ganará hoy en elecciones europeas consideradas en Italia como un virtual referéndum sobre su persona.

"Las pancartas y las máscaras. El pueblo de la protesta y la Iglesia de papa Bergoglio que pasa a la oposición. Así el voto cambia el escenario político: el nuevo poder de Salvini y la Italia que le dice que no", se lee debajo del título principal.

El Zorro se volvió el símbolo de la oposición a Salvini desde que, en un libro-biografía salido recientemente (publicado por una editorial de un grupo neofascista), el líder de la xenófoba y ultraderchista Liga confesó que una de las primeras injusticias que sufrió fue cuando le robaron en el jardín de infantes un muñeco del Zorro. Semejante revelación desató enseguida en las redes sociales un nuevo furor por la figura de don Diego de la Vega, ideal para ridiculizar al "capitán", como también se lo llama a Salvini, de 46 años y habilísimo en las redes sociales.

No por nada en la campaña electoral al rojo vivo que se vivió en las últimas semanas en Italia, aparecieron repentinamente en actos de Salvini opositores que, disfrazadas de Zorro, manifestaron en forma pacífica e irónica su rechazo a sus posturas de extrema derecha y xenófobas. Asimismo aparecieron en balcones de diversas ciudades pancartas que protestaban en contra de su presencia, que la policía rápidamente obligó a retirar, más allá de la libertad de expresión.

En este clima electoral marcado por una batalla entre dos visiones de Europa y de Italia, el Papa argentino -defensor de pobres, excluidos e inmigrantes-, quedó involucrado, también, como figura totalmente opuesta a Salvini, alguien que cosechó inmensa popularidad con su política de cierre de puertos a los barcos que salvan a los desesperados

El sábado de la semana pasada, en un acto multitudinario en Milán, cuando el ministro del Interior se jactó de haber reducido el número de muertos en el Mediterráneo, como quiere el papa Francisco, hubo abucheos contra el Pontífice. Salvini al día siguiente cosechó fuertes críticas de parte del mundo católico no por eso, sino porque, como ya había hecho otras veces, empuñó el rosario, se encomendó a la Virgen y citó santos varios, presentándonse como el paladín de los valores cristianos, pese a sus posturas de rechazo a los inmigrantes. Salvini es cercano al ex asesor de Donald Trump, Steve Bannon y al cardenal ultra-tradicionalista Raymond Burke -acerrimos críticos del Papa-, e intenta captar a esos católicos conservadores que no digieren las aperturas y el estilo del Papa argentino.

En un editorial Marco Damilano, director de L'Espresso -semanario del mismo grupo del diario La Repubblica, de centroizquierda y opositor al actual gobierno populista-, subraya que en estas elecciones cruciales de mayo, quienes le hicieron frente al desafío soberanista de Salvini "y sus implicaciones más devastadoras, que no son políticas, sino culturales", fueron algunos curas y el propio Papa. Cita al joven sacerdote don Davide Ferrari, que se subió a bordo de una nave que rescata migrantes; al cardenal polaco, limosnero del Papa, Konrad Krajevski, que hizo noticia hace dos semanas al reactivar la energía eléctrica de un edificio ocupado de esta capital y a Jorge Bergoglio. "Hoy es el papa Francisco quien interpreta esa cultura europea que otros no logran más defender", subraya Damilano. "Y es el punto de referencia de otra parte de Italia y de Europa: esa que no sólo recibe y socorre a los solicitantes de asilo y a los inmigrantes, sino también a las periferias y a los barrios abandonados, a los enfermos y a los discapacitados dejados atrás por el welfare".

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